Attack of the Killer Tomatoes: ¡verdaderos frutos punks!

attack of the killer tomatoes posterHay películas que se ríen de sí mismas, del mismo cine y obviamente de nosotros: los espectadores.

Por: Luis Bernal

Qué tal, amigos, amigas y amigxs. Esta madrugada ando más emocionado que de costumbre y no es para menos, les traigo una de las joyas de la corona del cine serie B. Digo, si nos ponemos medio exigentes, también podría decirse que existen los clásicos y este filme es sin duda uno de ellos. Hay películas que se ríen de sí mismas, del mismo cine y obviamente de nosotros: los espectadores. Sean bienvenidos a El ataque de los tomates asesinos (John De Bello, 1978).

Como dato de inicio: este filme fue financiado con 90 mil dolarucos que el director quién sabe cómo consiguió para sacar adelante el proyecto que está considerado una de las peores películas de la historia del cine, al lado de filmes como Plan 9 del espacio exterior de Ed Wood y otras tantas del género hechas entre los años 30 y 60. Un honor, la neta.

El asunto empieza cuando la policía comienza a inquietarse por una serie de asesinatos. Nada nuevo. La onda es que cada víctima aparece en un charco de jugo de tomate. ¡Wey, obvio son los tomates! Es 1978, y el gobierno de los Estados Unidos –a quienes, ya sabemos, les encanta el mame de andar creando razas nuevas y luego no saben qué hacer con ellas– ha empezado pruebas con transgénicos, y los tomates son su última misión. Pero algo sale mal, muy mal, los tomates… ¿Es posible? ¡Si! Todo es posible en estas cintas. Han cobrado vida, y no les gusta la raza humana, de hecho les caga la raza humana. Son como tuiteros pero en versión tomate de 1978. No, no es cierto: son punks de verdad.

El gobierno se arma una junta de puro científico, y un asesor presidencial es enviado a una agencia de publicidad para que realice una campaña que distraiga a la población (¿les suena conocido?). Mientras, un equipo de espías intenta infiltrarse en el campamento de los tomates para poder encontrar la manera de vencerlos.  Lo que no saben aún es que los tomates están creciendo a proporciones gigantescas y han comenzado a hacer su desmadrito en otras ciudades.

Esta cinta es una mezcla de estilos, tenemos el clásico terror japonés de los años 50 y el humor que anda entre lo perturbador y la parodia. De hecho considero que esta película es una parodia a los filmes de serie B, y especialmente al género de monstruos. ¿Mis razones? Hay un método, una fórmula llena de clichés que se sigue cual manual, ahí les va:

  1. Descubrimiento de la criatura o criaturas.
  2. Empiezan las matanzas.
  3. Estudio científico del fenómeno.
  4. Gobierno o fuerzas militares atacando.

Hay todo eso y obviamente un agregado de la madre de todas estas películas, Tiburón, a quien brinda un homenaje: la idea del encubrimiento publicitario para tapar el asunto.

Attack of the Killer Tomatoes es grandiosamente ridícula y su presupuesto alcanzó para filmar los ataques lanzando tomates comunes y corrientes contra la cámara o los protagonistas, lo cual es inmensamente gracioso. Hora y media de desmadre, crítica social, mentadas de madre al gobierno (nunca he visto tanta ferocidad en una obra fílmica a la hora de atacar a las instituciones), a la sociedad y al progreso, maravillosas referencias al cine contemporáneo, secuestros de niños, canciones, terroríficas escenas de pelea entre el ser humano y el tomate, intrigas periodísticas, amor. A esta película no le falta de nada.

Este fin de semana en lugar de ver gore religioso u otra onda mexa con diálogos en castellano, mejor denle la oportunidad a este filme de culto, preparen un chingo de papas fritas y su respectiva catsup. Que no falten las cervezas y créanme que si le ponen atención van a terminar más punks que cuando leyeron por primera vez (o vieron) V de Vendetta.

Best: Fue filmada con excedentes de rollo de celuloide en 35 mm negativo.

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