Fobia y la reconciliación con el rock nacional

Me pregunto cuántas de las bandas jóvenes actuales se imaginan por lo menos durar quince años tocando. No existe ya la longevidad que tienen bandas como Fobia, que las hacen poder celebrar 30 años de existencia en un país donde el rock tardó mucho en ser digerido.

Por: Homero Ontiveros

fobia
Foto: Facebook Fobia

Fobia cumple 30 años de existir como banda en la escena nacional de rock; con sus respectivas pausas, pero nunca merodeando el olvido. En esta época han logrado discos memorables y canciones que se convirtieron en referentes de una generación. Hace días, por ejemplo, volví a escuchar su disco Leche (1993) y sigue sonando tan actual como cuando fue grabado, pero además me manda directo al almacén de los recuerdos de aquellos días en el colegio en León, Guanajuato y mis primeras bandas.

Como anécdota, antes de que supiera que me dedicaría a componer canciones, en una ocasión escribí un par de letras influenciado por ellos, y como en aquel entonces en los cassettes venía la dirección de contacto de la banda, alentado por amigos de la prepa me animé a enviárselas con la inocente esperanza de que las usaran para alguna canción de ellos. Obviamente no obtuve respuesta y nunca guardé copia de esas letras.

Fobia forma parte de un grupo de bandas que cambiaron el rumbo del rock hecho en México. Algunas de ellas son Caifanes, La Maldita Vecindad, Los Amantes de Lola y Café Tacvba, Y, tomando en cuenta que la historia nuestra con el rock es mucho más vieja de lo que pensamos, es puntual señalar que esta oleada ha sido la más expuesta.

Hay algo interesante en las bandas de esta época: la mayoría sigue en activo y formando parte de los grandes festivales, pero no solamente seguidos por el público de una cierta generación, sino que nuevas se han ido sumando. Tienen una longevidad que se logró gracias a que la música en ese momento supo conectar con una audiencia que estaba ansiosa de tener su propio rock. No es que antes no existiera pero, por resumirlo de alguna forma, primero era la influencia anglosajona y después la ibérica, y aunque es claro que todas estas bandas son una consecuencia de ello; había por primera vez una identificación que iba más allá del público del rock.

Si bien es cierto que no sonaban en radio en rotación continua, sino en programas especializados, también es cierto que fueron estas bandas quienes accedieron a los medios masivos de comunicación; podíamos verlos en los programas más populares de la televisión y en las revistas más leídas, aunque estas fueran más de moda y no de música. En los periódicos se hablaba de ellos y sus discos podíamos encontrarlos hasta en los supermercados. Entraba el rock mexicano a la casa de todos los mexicanos, no solo a la de aquellos que gustaban de esta ola nacional de bandas de rock.

En el caso de Fobia además tenían que lidiar con el hecho de romper el estereotipo que se estaba creando del rockero mexicano, el cual tenía que venir de los barrios populares, o aparentarlo, además de sentirse atraído por lo kitsch y a la vez oscuro de la cultura popular mexicana. Ellos claramente eran unos jóvenes pudientes -para algunos eran unos chavitos fresas- que hacían música propia y no se detenían a justificar el por qué de su apariencia, de su origen ni de su música, eso les valió el respeto de una escena que comenzaba a explotar la identidad nacional.

Si bien los elementos de la cultura popular mexicana comenzaban a aparecer en las canciones de las bandas de esta época, ellos hablaban de gusanos, crucifijos y microbitos, es decir, creaban su propio mundo.

Me pregunto cuántas de las bandas jóvenes actuales se imaginan por lo menos durar quince años tocando. No existe ya la longevidad que tienen estas bandas y que las hacen poder celebrar 30 años de existencia en un país donde el rock tardó mucho en ser digerido y en el que le seguimos temiendo al pop. No se trata de que nosotros éramos jóvenes y esto tan solo es un guiño de la nostalgia. Se trata de que estas bandas, que no son las únicas, se hicieron de un sonido propio que hasta la fecha sigue sin sonar a otros, es decir, le dieron identidad musical a una generación que estaba ansiosa de escucharse y reconocer su voz. Porque podrá no gustarle a personas de esta generación la música de estas bandas, pero todos se saben alguna canción.

En estos tiempos en los que en México se respiran vientos de cambio, en el que el discurso habla sobre la reconciliación entre nosotros y con el país, también es buen momento para reconciliarnos con el rock nacional, ese del que muchos niegan su calidad y su lugar. Yo por lo pronto regreso a Fobia, no el del amor chiquito o el de las revoluciones, sino el de la miel del escorpión, el de la Camila de los Muppets, el del cumpleaños, el del mismísimo Diablo. Al fin que esto también se trata de tener memoria.

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