«Al ser del barrio lo que nunca debes de perder es tener hambre»: El Habano

La realidad urbana de sus letras le dio una identidad al reggaetón mexa, pero El Habano sigue siendo fiel al perreo underground.

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En Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México se localiza el estudio de Cándela Music, un sello discográfico ligado al reggaetón mexicano. Uno de sus integrantes, El Habano, es de los pioneros en este género musical que se expande por el planeta entero, poniendo a bailar a cualquiera sin prejuicio alguno. Sus inicios en Tláhuac, al oriente de la CDMX son pura calle, como se titula una de sus primeras canciones, con la cual me interesé en el trabajo de este cantante nacido en Cuba hace más de tres décadas.

La realidad urbana en sus letras le dio una identidad al estilo mexa, en cuanto descubrió a Tego Calderón “El Abayarde”, su principal inspiración. Actualmente sigue siendo fiel al perreo underground y colabora con artistas populares como Kaydy Cain. No suele dar entrevistas, pero tras unos mensajes por WhatsApp me citó en la cueva creativa de Cándela Music para charlar sobre sus inicios, el oriente de la Ciudad de México, el hambre que existe para crear canciones, la calle y su moda urbana, entre otras cosas.

¿Cómo fueron tus inicios en el reggaetón mexicano? Lo pregunto porque tú siendo cubano, te formaste en el movimiento reggaetonero de la CDMX.

El Habano: A la CDMX llegué casi a los 10 años. Desde chamaco me tentó la música. Cuba es un país en el que todo el tiempo escuchas salsa o cualquier mierda con tambores. Acá también se oyen cosas así. Pero cuando tenía 13-14 años ya escuchaba reggaetón viejito, del de Puerto Rico, el noventero. También oía reggae jamaicano y panameño. En ese tiempo esa música estaba ligada al movimiento urbano. Me gustó, me influenció y sobre esos ritmos comencé a improvisar.

¿Cuándo dejas de improvisar y comenzaste a grabar tus canciones?

En 2007 grabé mi primer tema. Tenía 18 años.

Eres de la zona oriente de la Ciudad de México. ¿Iniciaste tu carrera en esos mismos rumbos?

Sí, siempre, papi. Primero viví en el barrio Ejército de Oriente, Iztapalapa. Después me moví a Tláhuac, mi alma mater. Ahí se hizo El Habano: conocí la vida de la calle para comenzar a hacer música.

En barrios populares uno se nutre de distinta música.

Por supuesto. La salsa me gusta un montón. Me influenció mucho. Mi mente mezcló ese ritmo con el reggaetón para hacer quien soy. También, de más morro, me gustaba oír a la Sekta Core, La Matatena y demás grupos de ska mexicano.

¿Qué otros artistas se desenvolvían en este movimiento urbano al inicio de tu carrera?

Estaba pegando muy duro la gente de Panamá. Baby Killa, con su canción llamada “La carta”. También El Estudiante. Esos cantantes no podían dejar de sonar en los perreos.

«El reggaetón debe de seguir siendo un género musical de la calle. Siempre hay que vivir el reggaetón en el barrio»

Aquí cerca de donde estamos se encuentra el Spartacu’s, un lugar emblemático para el reggaetón mexicano. ¿En qué lugares se desenvolvía El Habano?

Asistía a perreos que se hacían en la colonia Agrícola Oriental, donde tocaba DJ Antena. Esas fiestas se hacían en casas y eran lo máximo para el reggaetón mexicano. Sí te gustaba el pedo urbano debías de estar ahí. Llegaba gente de todos lados. Yo me lanzaba desde Tláhuac en camión para ver al Dj Antena.

La Agrícola Oriental y Tláhuac son una parte importante para tu carrera.

Sí, el reggaetón debe de seguir siendo un género musical de la calle. Siempre hay que vivir el reggaetón en el barrio. Y vaya que en la Agrícola Oriental y Tláhuac se vive así.

De hecho, gran parte del reggaetón mexicano inició en lugares como Tláhuac, Agrícola Oriental, Neza, Ecatepec…

Como debe de ser, papi; siempre en los barrios bajos.

¿Por qué crees que se haya dado en zonas así el surgimiento de este movimiento urbano?

Quien siente y vive la calle es alguien que tiene hambre. Siendo del barrio lo que nunca debes de perder es el tener hambre. Cada quien lo hace a su manera. Hay gente que se va por la mala y otros por la buena. La música por eso es una vía de escape.

El reggaetón es una expresión para salir adelante.

Para mí y para muchos es una forma de vida. Yo vivo, fumo, como, respiro y cago reggaetón.

¿Qué pasó con El Habano a partir de 2007? Lo pregunto porque un par de años más adelante vi el video “Pura calle”. Había una moda urbana en las calles con los combos reggaetoneros, los tepichulos y tepichulas que visitaban a San Judas; así vino el bueno o malo término de chaka a quien gustaba oír reggaetón.

Por mi parte, siempre he vivido la calle y el barrio; pero nunca he sido chaka. Yo, El Habano siempre he sido así. Sólo ayudé a que surgiera un movimiento, que hubiera una identidad en el reggaetón mexicano. Me importaba un carajo. Lo que quería era hablar de la forma más real en mis canciones. En 2008 grabé mi “La mona” y algo sucedió con esa rola.

https://www.youtube.com/watch?v=mSPqrfa2jkg

Era una canción de reggaetón distinta, algo que no se había escuchado antes en México. Hasta la fecha se hacen memes o videos con esa melodía. Igualmente sonaban mucho entre la juventud tus otras canciones del mismo estilo: “La chica Ed Hardy”, “Tenis Jordan”, “La correccional”…

Esos temas influenciaron muy cabrón a toda una escena. Ahorita ese movimiento ya evoluciono, ya es otra cosa. Cuando grabé “La mona” y demás canciones no existía cierta identidad chaka. Sólo había gente que gustaba perrear con la música de los panameños que te mencioné antes. Entonces fue cuando se me ocurrió grabar esa rola, ya que en esas fiestas todos se ponían a inhalar solventes; eso es la mona, la droga de los pobres porque la puedes comprar en cualquier tlapalería.

Estabas haciendo música de las cosas que tú vivías.

Sí, papi. Completamente. Esa era la puta realidad.

El sonido que comenzó a surgir en la Ciudad de México también era distinto. Tenía cierta influencia sonidera.

Así tenía que ser. Si hubiera llegado a China estaría hablando de otras cosas. Pero como llegué a vivir a Chilangolandia, aquí absorbí todo el argot de la calle, sus sonidos, su distinta música que se puede oír. En mis inicios la calidad no importaba. Agarraba una pista de las que hacía cualquier DJ con una computadora de escritorio, y con un micrófono que tenía cualquier tío para inaugurar su pollería se grababa. La calidad era pésima, rústica. Mis primeras canciones se grabaron así. Lo importante es que pegaron.

¿Qué cambios ha tenido la carrera de El Habano de esos años al día de hoy?

Muchos, papi. Actualmente ya estoy haciendo otro tipo de música, algo más pop, podría decirse. El Habano “fresa” no puede negar su pasado. La canción de la que me siento más orgulloso se llama “La mona”. Ese tema es mi vida.

Nunca has lanzado un disco, todo se ha dando por Internet, en la calle y en los perreos.

El Habano es un loco. Antes no me interesaba nada. Mis primeros tres años como cantante de reggaetón no buscaba vivir de esto. A mí me gustaba la música, me ponía a improvisar y terminé grabando canciones.

Pero gracias a que tu música corría entre la juventud, fue que comenzaron a llegar las invitaciones para que te presentaras en vivo.

Sí, así fue. Recuerdo estar en el barrio. En eso llegó un güey que me dijo: “Tú eres El Habano, el que canta la canción de las monas, ¿verdad?”. Le dije que sí y con mi Nokia, pegándolo al celular de ese man, con el infrarrojo le pasé más rolas que había grabado en aquel entonces. Me preguntó que cuánto cobraba para presentarme en un perreo que haría en su casa. No tenía la puta idea de qué cantidad de dinero cobrar. Le pedí mil pesos y había un chingo de gente cantando “La mona”. También di a conocer otros temas. Y como El Habano es hábil pensé que esto era un negocio, que podía cobrar más. De ahí en adelante le di un enfoque a mi carrera.

«Cuando hice las viejas canciones me criticaban un chingo, me decían que no eran cosas para sentirme orgulloso. Pero también no voy a negar que me gusta que el reggaetón mexicano sea mal visto»

Lo que envuelve al ambiente del reggaetón mexicano siempre ha sido mal visto. Aquí en la CDMX se le relaciona con las drogas, con los delincuentes, etcétera. Tú comenzaste a hacer canciones muy fuertes y vinieron más prejuicios al género musical.

Voy a ser muy sincero: a mí me importa un carajo como lo vea la gente. También sé que todos ven más lo malo que lo bueno. Cuando hice las viejas canciones me criticaban un chingo, me decían que no eran cosas para sentirme orgulloso. Pero también no voy a negar que me gusta que el reggaetón mexicano sea mal visto.

Lo importante es que la juventud y la calle se identifican.

Totalmente, papi. Nunca hay que vivir del “qué dirán de mí”.

Algo que me sorprendió fue saber que seguías dentro de la música después de tanto tiempo. Lo menciono porque tras ver el video de “Pura calle”, comenzaste a colaborar con DJ’s como Rosa Pistola o Uzielito Mix. ¿Cómo llegaste a Cándela Music?

Después de un montón de problemas personales que tuve, salí de eso y me enfoqué otra vez en la música. Empecé a grabar con DJ’s que ya se estaban tomando las cosas más enserio. Pero principalmente escuchaba el nombre de Uzielito Mix, ya que sonaba en todos lados. Un día un carnal del barrio me dijo que iba a presentarse en Iztapalaba. Fui a verlo, tocó su set, lo conocí en persona, se dio una vibra muy chida y surgió la idea de grabar. Vine al estudio de Cándela Music y lo demás es historia.

Por último. ¿Qué viene para El Habano, el reggaetón mexicano y Cándela Music?

«Actualmente nos gusta ser la cara del reggaetón hecho en México. En Cándela Music hay varios pilares de lo que se hace aquí. Se mezclan nuevas y viejas escuelas. Lo que va a pasar y, espero suceda, es que nuestro sonido algún día explote mundialmente. Va a explotar serio, cruel, criminal, apestoso. Como pasó con Colombia. Esto es un caldero donde está el fuego. Tenemos calidad musical, letras, productores, talento y números.