COLUMNAS   

Árido Reino


Aliento que transporta promesas como un desierto mientras navega en ambivalencia, o antes el canto que el acento

Mikel Deltoya y Julio Mejía III hicieron una muestra de poetas de Monterrey nacidos entre 1986 y 1997 que publicó la UANL en el año 2016, donde se destaca la búsqueda para la renovación generacional.

OPINIÓN

Un ramo de cosas

Poéticamente hablando, algo pasó en Monterrey y sus alrededores. Entonces Mikel Deltoya y Julio Mejía III, decidieron recopilar ese “espasmo” en una antología e hicieron una muestra de poetas de Monterrey nacidos entre 1986 y 1997 que publicó la UANL en el año 2016. Para fines prácticos se puede decir que toda antología incluye a autores jóvenes (a los autores incluso los pueden volver jóvenes sus propios textos, como el caso de José Carlos Becerra), pero se destaca la búsqueda para la renovación generacional que siempre termina siendo un impuso para la poesía especifica de una región.

Los antólogos tuvieron una visión más amplia que la referencia anterior, El sueño y el sol, compilada por Zaira Espinoza unos años antes, en el 2011. El sueño y el sol reúne a 10 autores (8 mujeres y dos hombres) Espasmo a 25 (10 mujeres y 15 hombres) y se repiten tres autores: Sergio Pérez Torres, Jehú Coronado y Alexa Legorreta (a mi parecer los más destacados de esa generación” intermedia”), que son los nacidos en 1985-1993 o 1986-1997 , una pequeña diferencia en los años que distingue cada antología y que para fines prácticos no afecta este corte intermedio que ya se venía haciendo desde las antologías de los nacidos en los cincuenta y sesenta del siglo XX. Otra diferencia (la más importante) es que mientras en El sueño y el sol solo se consigna a autores de la UANL, en Espasmo el espectro de ubicación estudiantil y formación, se amplía y encontramos además a autores  de otras instituciones universitarias (UDEM, UR, ITESM, UMM, etc.).

El autor que más libros publicados tenía en ese momento llevaba 4,  y un número importante de autores incluidos no tenía obra publicada como libro. Esto para los jóvenes es una exigencia complicada. Sabemos que algunos expertos debaten que se debe de considerar un numero de publicaciones para poder revisar una obra en conjunto, pero en estos casos se puede omitir ya que hay una intención de búsqueda  y aceptación y en otras antologías es mas de confirmación que de conformación.

Luego fue la luna
Un repique silencioso entre las manos
Antes del canto el acento, 
barca cromática,
vértigo 
de coral henchido entre pleamares.

(Adelaida Caballero, Éxodo, pág. 24)

Las luces intermitentes

Los 25 autores incluidos son: Adelaida Caballero, Carlos Lejaim Gómez, Sergio Pérez Torres, Ignacio González Cabello, Jehú Coronado López, Iveth Luna, Pack Zamora, Carlos del Castillo, Eduardo Alejandro Martínez Calderón, María Fernanda Sánchez, Olga Carrizales, Alexa Legorreta, Merari Lugo Ocaña, Juan Manuel Zermeño Posadas, Denise Longoria, Bruno Javier Carlos Blanco, Lucero Ramírez  Garza, Daniel Correa Ruiz,  Emilia Guzmán, Jesús de la Garza, Nínive Vargas de la Peña, Sebastián Guerrero, Andrés Vargas Franco y Jorge Guzmán, y se escogieron de entre más de 70 autores con el criterio (amplísimo) de haber publicado al menos un poema en cualquier medio.

¿Se corre un riesgo con esto? Claro que sí, pero ese es el atractivo en este libro. Los que “participan”, franqueando un poco este término, en Espasmo, demuestran y comparten el contenido de su razonamiento, o de su experimento verbal (ojo, la experimentación no es una característica con la que debamos asociar a los jóvenes poetas). ¿A qué me refiero? Participar quiere decir hacer que otros tomen parte en lo que tenemos dentro, además del sentido más conocido de la palabra que es acompañar. Tomo esos dos términos, esos dos filos; aquí hay luces intermitentes, pero luces brillantes a las que afortunadamente  (y de momento) no les encuentro fecha de caducidad.

El desamor        le duele tanto;
                el amor
                le duele
                 más

(Pasiva, Bruno Javier, pág. 123)

Así es como funciona o expandirse hacia lugares peligrosos

Nuevos ánimos provocan la lectura de antologías como esta, que se reescriben (como todas las antologías) al ritmo vertiginoso, o cauteloso que le agreguen los convidados, y aquí hablo de lectores y de poetas incluidos. Aprovecho para insistir en que seguimos esperando la Antología General de la Poesía de Nuevo León, porque a los carriles gastados de la tradición poética regiomontana siempre se les puede repavimentar con estas voces apasionadas, vigorosas y hasta en algunos casos resueltas. Las sugerencias que le han hecho a mi espíritu estos textos son una contracción involuntaria (placentera) de los músculos del corazón. La poesía es saludable para el corazón, le inyecta juventud; la poesía es un aliento que transparenta todo, que facilita el dialogo y siempre hay voces nuevas para eso.


Espasmo. Muestra de poetas de Monterrey nacidos entre 1986 y 1997.
Mikel  F Deltoya y Julio Mejía III (compiladores)
UANL 2016