historia de la cultura nuevoleonesa
COLUMNAS   

Árido Reino


Temperamento y de la ciudad de la tierra, o la historia del espíritu de un pueblo

En Historia de la cultura nuevoleonesa (1981), Genaro Salinas Quiroga presenta una visión panorámica del desarrollo cultural de Nuevo León desde su fundación hasta el siglo XX.

OPINIÓN

Pasar revista

En el orden de la inteligencia y de la cultura, Genaro Salinas Quiroga presenta una visión panorámica del desarrollo de la cultura de Nuevo León, abarcando todo el movimiento cultural de Nuevo León, desde la fundación de la ciudad de Monterrey en 1596, incluyendo historia de la cultura y de la educación, bibliotecas, periodismo, hospitales, arquitectura, teatro, museos y radio. Y destaca dos grandes grupos: Instituciones que han impulsado el desarrollo cultural de la entidad y personajes que con su pensamiento y acciones han conformado lo que ahora somos en este ámbito.

El autor había recopilado y publicado en 1961 las tres primeras crónicas que se escribieron sobre esta región: “Relación y discursos del descubrimiento, población y pacificación del Nuevo Reino de León,temperamento y calidad de la tierra” publicado en 1649 por el capitán Alonso de León, «Historia del Nuevo Reino de León de 1650 a 1660», de Juan Bautista Chapa, y “Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales hecha por los religiosos de nuestro Seráfico Padre San Francisco”, notas atribuidas a el General Fernando Sánchez de Zamora.

Egregias figuras

Un merecido homenaje se rinde en este libro a las instituciones y los hombres que más han significado en la vida intelectual nuevoleonesa. Ciento sesenta y ocho menciones cronológicas que son al mismo tiempo un mensaje sublime y esplendoroso, a ellos lideres entusiastas, intelectuales de creciente prestigio, notables investigadores, hombres  que con su ardiente sed de saber, su perseverancia, su amor al trabajo y su virtud construyeron los cimientos éticos del estado. Hay que conocerlos y reconocerlos, obligados estamos, entre ellos también se han producido hombres de significación nacional e internacional, muchos de los cuales han figurado en las luchas de la patria.

Trazos

El primer plano de Monterrey fue trazado en 1791 (se encuentra en el Archivo General de la Nación en el tomo X de la colección “obispos y arzobispos”). El segundo plano se levantó en 1798 (Tomo 198, Provincias Internas). También se encuentra en el Archivo General de la Nación, y su autor fue el arquitecto francés Juan Crouset,.

El primer mapa de Nuevo León data de 1799. Se encuentra en el volumen 3519 Ramo de Tierras  del mismo archivo nacional en el Expediente no. 5.

Impresiones

Samuel Bangs fue el primer impresor. Norteamericano, originario de Boston, dos prensas (insurgentes) fueron capturadas como botín de guerra. Una en Texas en 1813, despojada al Gral. José Álvarez Toledo, y la segunda le fue quitada al Padre Mier en Soto la Marina en 1817, esta última se encuentra en el Museo Regional del Obispado. El primer periódico se llamó La gaceta constitucional de Nuevo León, y se editó en 1826.

La educación nos funda

La Universidad se funda en 1933, el Tecnológico en 1952, Arte A.C. en 1954, el Museo del Obispado en 1956, la Escuela Normal Superior en 1961, la Escuela Municipal de Verano en 1971, la Escuela Superior de Música y Danza en 1977. Todas estas instituciones ahora sólidas, ahora modernas, han creado un contrapeso a los intereses de la sociedad nuevoleonesa. Pasar por algunas de ellas nos funda como individuos merecedores de los gentilicios correspondientes.

La novia de Nervo

Poquísimas mujeres aparecen mencionadas en estas páginas, de hecho solo cuatro y todas escritoras: María Valdes, María Luisa Garza (Loreley) Herlinda Alardin y Adriana García Roel, aunque aparece un apartado, el 162, titulado «La mujer nuevoleonesa en la historia de las letras», escrito por la profesora Lilia E. Villanueva en donde hace un breve repaso y menciona a mas mujeres destacadas.

Juzgamos indispensable

Urgente es que libros como este sean re-editados y dados a conocer a las nuevas generaciones. Conocer nuestras raíces, nuestra historia, fortalece. ahora mismo escribo en una época en que parece haberse perdido el rumbo y el civismo, las enfermedades generacionales, entre las que se encuentra el desinterés y la falta de amor al arte, ganan terreno. De vez en vez acudo a recordarme en libros como este lo afortunados que somos de haber tenido estos padres y madres que forjaron nuestro destino y caminos regios. La historia es un gran recordatorio, es cierto, pero también hay que verla y leerla como un aliciente, como una brújula que nos guía hacia el camino correcto. En ese camino, por supuesto, siempre debe de haber arte  y cultura.


Genaro Salinas Quiroga
Historia de la cultura nuevoleonesa
UANL
Dirección General de Investigaciones Humanísticas
1981