COLUMNAS   

Árido Reino


Notas aisladas en tierra de guerra viva, o la caligrafía uniforme y limpia de los escribanos

Israel Cavazos aportó uno de los grandes libros que se publicaron en 1996 para celebrar los cuatrocientos años de la fundación de Monterrey: Escritores de Nuevo León (Diccionario Biobibliográfico).

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OPINIÓN

Cuadernillo de apuntamientos

Los que escriben son escritores, así de simple lo entendió (y lo registró) Israel Cavazos, en otro de los grandes libros que se publicaron en 1996 para celebrar los cuatrocientos años de la fundación de Monterrey, Escritores de Nuevo León  (Diccionario Biobibliográfico). ¿Por qué digo esto? Porque, contrario a lo que pudiera suponerse, de los 1056 nombres de autores con sus respectivas obras publicadas, muy pero muy pocos son autores de literatura. Hay autores de libros de derecho, educación, medicina o ingeniería; hay nombres de políticos que publicaron sus memorias, sus discursos y los informes anuales que rendían en sus administraciones; hay, por supuesto, historiadores y cronistas que dieron cuenta del acontecer y registraron la historia de este estado; hombres de fe que publicaron edictos y cartas pastorales; biógrafos puntuales; aparecen himnos, reglas, libros de negocios, registros de batallas militares. En fin, como dije al principio, todo lo que escribieron los escritores, desde Melchor Vazquez Cano y Juan Bautista Chapa, a quienes se les atribuyen los primeros escritos con referencia en estas tierras, hasta jóvenes autores (en ese entonces) como los poetas Samuel Noyola y Eduardo Zambrano. 

No puedo imaginar a otro autor de este trabajo más que a Israel Cavazos. Su esmero y la dedicación para elaborar este diccionario, excelente obra de consulta que registra a los que hacen y trabajan con las palabras, y que acertadamente escogió este epígrafe de Alfonso Reyes para iniciar este volumen:  “El trabajo paciente y abnegado de los bibliógrafos prepara los instrumentos de la cultura con un interés y un sacrificio de todo estimulo egoísta o de todo apego subjetivo que tienen mucho de santidad”.

Las bibliotecas

En un estudio preliminar de treinta y cinco páginas antes de empezar el diccionario, Cavazos registra eventos históricos que arman el rompecabezas: cronistas y escritores, libros, sucesos y épocas. Destaca, entre todos, un apartado donde habla del origen de las bibliotecas en el estado. Por ejemplo, la inauguración de la primera biblioteca pública estatal el fue 16 de septiembre de 1882 (que se clausuró por cierto en 1949). La primera biblioteca pública municipal llamada Felipe Guerra Castro data del 23 de mayo de 1939, la Benjamín Franklin se inauguró en 1948, la del ITESM en 1944, y, por supuesto, la universitaria Alfonso Reyes se inauguró el 9 de noviembre de 1952. Esta última fue enriquecida con adquisiciones de bibliotecas particulares; una donación que consigna don Israel espacialmente y sucedió en 1956: la donación de 4846 volúmenes de la biblioteca personal del historiador y periodista Ricardo Covarrubias. 

Abecedario

De los autores consignados, los que suman mayoría son los que se apellidan con la letra G, dando un total de 229, y los que tienen menor registro son los que se apellidan con Y, uno en total, y con Ñ, con cero registros. Imagino la cantidad de datos que investigó, registro, descubrió y consignó don Israel Cavazos mientras lo acompaño en una banca de la plaza principal de Guadalupe, Nuevo León, donde hay una estatua de su figura, siempre dispuesta a platicar con alguien. Mientras, ve cómo pasa el tiempo que tiene registro de él, y desde donde está sigue escribiendo la crónica de todo lo que pasa y le pasa a Nuevo León.

Suficientes y buenos libros

¿Qué nos deja este libro? Nos deja el registro de que en el estado siempre se han escrito suficientes y buenos libros. Alguna vez alguien se quejaba en una feria del libro de que una gran parte de las presentaciones, ventas y eventos no eran de libros de literatura. Yo le respondí que los que hacen libros sobre otros temas tal vez se quejaban de los que escriben ficción. Cavazos, que atendió como nadie a la historia, los eventos y los sucesos de Monterrey y de Nuevo León, tuvo tiempo hasta para los escritores, y dejó claro quiénes son porque cada autor lo dejó claro en su obra. Esta ciudad y este estado, lo tengo bien claro (gracias a este libro), se escriben con mayúsculas. Leamos.


Israel Cavazos
Escritores de Nuevo León
(Diccionario Biobibliográfico)
UANL
1996