Salvador Novo se toma unas cheves en Monterrey, o el glugluteo del ávido consumidor

En 1965 la Cervecería Cuauhtémoc cumplió 75 años de su fundación e invitó a Salvador Novo a referir una breve crónica sobre Monterrey. El autor de Nueva grandeza mexicana aceptó gustoso y el resultado es Crónica regiomontana


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Norteña sinceridad

En 1965 la Cervecería Cuauhtémoc cumplió 75 años de su fundación e invitó a Salvador Novo a referir una breve crónica sobre Monterrey. El autor de Nueva grandeza mexicana aceptó gustoso y entregó un pequeño texto que fue acompañado por unas ilustraciones que el pintor surrealista Paul Antragne preparó también para la ocasión. El resultado quedó impreso en un pequeño libro llamado Crónica regiomontana, breve historia de un gran esfuerzo, donde Novo, resalta no solo las bondades de esta tierra y sus habitantes sino también las de la cerveza: “Amplios estudios estadísticos han demostrado que en los países en que predomina la cerveza, el índice de alcoholismo es inferior al de aquellos en que se beben vinos y licores y que la incidencia delictiva es también acusadamente menos en los países cerveceros que en los vinícolas”. Es cierto, la gran competencia era el consumo del popular pulque, y se sabe que hubo campañas para desaparecer a las pulquerías, incluso dándole propiedades medicinales a la cebada. Aquí solo me queda decir (más que con ironía, con felicidad ya que al momento de escribir estas líneas saboreo una fría y deliciosa Heineken): Salud.

Las recias voluntades

Entre todos reunieron 100,000 pesos para fundar una fábrica de hielo y cerveza. Todos eran: Don José A. Muguerza, Francisco Sada, José Schneider, Doña Francisca Muguerza viuda de Calderón, Enrique Sada Muguerza. Y acto seguido normaron las bases constitutivas de la naciente sociedad a la que le dieron como enseña del nacionalismo que enarbolaban el nombre de Cuauhtémoc. El General Bernardo Reyes, gobernador del estado, -como fue su costumbre- concedió siete años de exención de impuestos. El notario Tomás Crescencio Pacheco protocolizó los estatutos en una escritura, y dicho documento aparece firmado el 8 de noviembre de 1890.

Cheve, cheve, cheve, cheve

Originalmente las botellas se transportaban en barricas, pero en 1892 se hizo la primera innovación: sustituir esas barricas por cajas de madera que propiciaban un mejor almacenamiento, matando dos pájaros de un tiro, aprovechando el espíritu de ahorro que es fama que inspira a los regiomontanos. Al año siguiente cervecería Cuauhtémoc  lanzó al mercado la cerveza de barril. ¿Qué iban a hacer con tanta barrica? No las iban a desperdiciar, ¿cómo creen? Esa y otras innovaciones le concedieron importantes premios internacionales como el primer premio en la Exposición Internacional de Chicago en 1893 y la Medalla  de Oro en la Exposición Universal de París en 1900.

Novo destaca la formula ancestral: malta, agua y lúpulo y lo traduce en una característica inconfundible: su dorada transparencia luminosa y la cresta nívea de su espuma. Todo esto elaborado en un proceso tan solemne como sencillo: cocción, fermentación, enfriamiento reposo, filtrado , clarificación maduración, pasteurización, para llegar al agua de oro.

Bocacalle

Los datos muy INEGI  que proporciona Novo, aunque están aderezados con su estilo, no dejan de remitir e indicar al lector que se encuentra ante un escrito por encargo, lo cual no tiene nada de malo. Señalar lo bonito de la colonia Cuauhtémoc, con sus siete escuelas  y los beneficios de la biblioteca de la sociedad que cuenta con 5000 volúmenes, entraña una permanente invitación al placer y al provecho de la lectura

Novo es elocuente: “Un viejo aforismo castellano, nutrido en la experiencia de la España imprevisora de un siglo de oro pronto impecunio- describía de esta manera lastimosa el curriculum de una familia de la época: Padre Mercader, hijo caballero, nieto limosnero. Tan deplorable trayectoria no atañe a Monterrey. Si fuera a acuñarse una descripción aforística de la seguida por los regiomontanos, según lo prueban las amplias oportunidades de ascenso abiertas a todos los trabajadores de cervecería Cuauhtémoc, S.A. ella tendría que reconocer esta graduación ascendente: Abuelos obreros, Hijos empleados, nietos directores”.

Si bien es cierto que este “documento oficial” es un anuncio informativo de la historia y los logros de una empresa ícono en la ciudad, el toque Novo  lo convierte en un documento:

1) Curioso en primera instancia colocar a Novo como cronista de Monterrey (aquí obvio decir de una parte), porque al seguir pasando los años este sueño empresarial  se terminó convirtiendo en el destino de un territorio  y de una sociedad.

2) Histórico por la manera en que enlaza el desarrollo de la historia y la planeación, surgimiento y desarrollo de la empresa.

3) Literario, por el autor y su estilo.

Este fácil soneto cotidiano

Ahora que se amontonan los sucesos insignificantes que aturden con su algarabía ensordecedora, saber que Novo se asumió regiomontano alguna vez (así lo supongo) debe de llenarnos de orgullo. Esta pequeña crónica es un reordenamiento instantáneo de los seres y las cosas que antes de nosotros abrieron el camino en todas las formas posibles  para tener orgullo de ser del norte del mero san Luisito porque de ahí es Monterrey ajúa y otra vez salud.


Salvador Novo
Crónica regiomontana (Breve historia de un gran esfuerzo)
Cervecería Cuauhtémoc S.A.
1965