COLUMNAS   

Árido Reino


La voluntariosa lucha por no contaminarse de los intereses mundanos, o estos días amaestrados

Cris Villarreal escribió con el convencimiento y el compromiso de refundarnos en una nueva creencia, en una nueva conciencia, confiando en el poder de la palabra.

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OPINIÓN

Cambiar de tajo el devenir de la vida

Los lances de una generación de universitarios que vivieron a fines de los años sesenta y principios de los setenta del siglo XX  se salvan del olvido gracias a estos once cuentos de Cris Villarreal Navarro, que originalmente fueron publicados en 1983 por la Facultad de Filosofía y Letras y reeditados en 2009 por la misma UANL.

La autora crea una zona memoriosa donde los retazos de un pasado se pronuncian y gritan para ser escuchados. Difícil imaginar que ahora los estudiantes universitarios tengan una postura política abierta. No son tiempos para pensar eso, ahora hay que ver cómo sobrevivir ante esta pandemia. Pero insisto en la reflexión que nos proporcionan estos mismos tiempos: simple y sencillamente siempre han sido tiempos de sobrevivir a algo (que no es lo mismo luchar por algo). Conciencia, le llaman los nostálgicos que, como yo, lamentan los compromisos sociales abandonados desde hace décadas.

Por supuesto que es una opinión rebatible. Las preocupaciones que acaparan el activismo juvenil ahora se instalan en derechos de igualdad para las mujeres, protección de los animales, movilidad, reciclado, etcétera. Y gracias a la tecnología pueden resultar más cómodas (solo con dar un clic en redes sociales puedes ser considerado activista) pero no sabemos si más efectivas. El sector supuestamente pensante de la sociedad empezaba a decaer, desentendiéndose de cualquier compromiso político. De ahí hasta nuestros días el estudiantado fue adquiriendo otras características: visión empresarial, pérdida de solidaridad, etcétera. 

Entonces, este testimonio literario, pretencioso desde su escritura y publicación inicial, obtuvo un carácter histórico al  que ahora hace justicia. Décadas después, este recordatorio de Villarreal Navarro sigue teniendo eco, esa es la función de la literatura, apropiarse de la realidad y movernos las entrañas.

“Como que no le gusto ver pegada en mi closet la leyenda EN UN RÉGIMEN DE LIBERTAD LOS HOMBRES VIVEN, ESTUDIAN Y TRABAJAN MEJOR QUE EN UN RÉGIMEN DE REPRESIÓN.
Te juro que no entendía el odio; con una entereza que no sé de donde salió, me dije: gajes de primogénita. Salté de la cama, apagué el ruido y me dispuse a hacer mis quince minutos de yoga y no crees que ahí llega papá de nuevo, con la escoba y el trapeador, para que dejara  de estar fantochando y me pusiera a hacer ejercicio”.
(Hasta el viernes, fragmento, pág. 86)

El precio a pagar

A través de un doble propósito este libro narra y nos recuerda que podemos ser capaces de autorreconocernos a través de la historia. Estos cuentos, estas historias, nos indican que -es cierto- no es lo mismo la reflexión que la expresión y no es lo mismo tampoco el pensamiento que el lenguaje. Pero así como tenemos deudas históricas morales, también hay un precio a pagar por lo que hicieron nuestros iguales antes de nosotros. Entendamos que la revaloración de la identidad (¿tenemos una en estos tiempos?) indaga en lo humano. Dostoievski se preguntó una vez: ¿Cuánto de humano hay en un ser humano y como proteger al ser humano que hay dentro de ti?

Uno se construye con lecturas, con recuerdos. El mundo está enfermo y no es en este momento una metáfora, lo está desde hace tiempo, aunque podrá alguien rebatir. El mundo está enfermo y al fin lo reconoció. El asunto es que nosotros somos el mundo.

La definición de tu compromiso

Cris Villarreal escribió desde entonces sobre nosotros, antes incluso de que fuéramos nosotros, escribió con el convencimiento y el compromiso de refundarnos en una nueva creencia, en una nueva conciencia, confiando en el poder de la palabra sin deformarse ante presiones o fuerzas externas.

Reconocer nuestras realidades es la principal tarea de los ciudadanos lectores y de los lectores que aspiran a ser ciudadanos conscientes. Este libro debe de ser el nosotros de nuestro yo. Este libro, con un lenguaje sencillo y luminoso, es un buen camino, o, mejor dicho, un abridor de caminos. Por cierto, esta podría ser una definición de valentía, de las palabras siguen los hechos porque ya va siendo hora de recuperar la vida como una asociación de gente que sueña parecido.


Cris Villarreal Navarro
Nosotros los de entonces 
Facultad de Filosofía y Letras, UANL
1983