Árido Reino

El placer de la huída hacia la orilla del mundo, el llanto de ola se va hacia todas partes y lo riega todo

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En Matilda, de Xitlally Rivero, se nos da la oportunidad de construir de nuevo nuestros mundos, no necesariamente nuevos, pero si con otra dosis de curiosidad y de pasión.

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En Matilda, de Xitlally Rivero, se nos da la oportunidad de construir de nuevo nuestros mundos, no necesariamente nuevos, pero si con otra dosis de curiosidad y de pasión.

Por: Armando Alanís Pulido

xitlally rivero matilda1 – Advertencia al lector (ordenación)

Cuando uno dice: intento escribir; cuando uno lo afirma (con timidez o con falsa modestia) está escribiendo, y cuando uno escribe, escribe siempre una historia de amor. Xitlally Rivero coquetea cínicamente con todos los géneros en este libro titulado simplemente Matilda; y ya leyendo lo que a primera vista puede ser un diario, porque están señaladas fechas al inicio de cada escrito, contiene además tres cuadros que siguieren una especie de agenda y algunos mensajes y conversaciones en alguna plataforma de la red social y con los cuales  se construye y se reconoce al personaje principal. También puede ser un libro de crónicas o una novela porque lo que se narra en estos textos supera en virtud de su ambigüedad a un simple libro de cuentos. Hay misterio desde su portada que solo muestra un diseño sencillo aunque colorido, misterioso, sin datos, solo un nombre: Matilda, que de entrada no sabemos quién o qué es, o qué indica. Además sin el nombre del autor y sin sellos de alguna editorial. Ya nos iremos orientando al adentrarnos en sus páginas. De entrada lectores curiosos ya hemos sido convocados y entonces unos ojos se desdoblan.

2 – Una lágrima rasga

Por supuesto que hay poesía y no son atisbos ni pretextos insertados en lo confuso del formato. Este libro puede ser un experimento (¿qué libro de literatura no lo es?), pueden ser reclamos a la literatura misma e incluso puede ser el proyecto de un libro que ya está escrito y que la autora nos regalará en el futuro. Un enjambre de asociaciones que se precipita para aumentar la realidad. Marcelo Cohen, en su libro de ensayos Notas sobre la literatura y el sonido de las cosas, afirma lo siguiente: “La dialéctica entre un principio de realidad hegemónico y el anhelo de un orden lábil,  y hasta de un caos, movió a la literatura desde el romanticismo hasta hoy en la búsqueda de formas cognitivas perceptuales y lingüísticas para la experiencia (social, sensual, sexual, mental). Negación, contra o anti discursos técnicos y científicos, repudio de canon digerido por los sistemas, transgresión, ironía, irrisión”. Ese legado es -señala Cohen- “un procedimiento para rasgar la ilusión, disipar el engaño y ensanchar lo real”.

3 – Huir con el deseo de ser visto

La urgencia de querer contar algo es una de mis preferencias favoritas como lector para disfrutar una historia. Ahí y así se descubren cosas, (aclarando que lo urgente no es apresuramiento). En ese entendido se reconoce una voz, así desde un punto se mira hacia otras partes; es decir, uno se ubica, se vuelve más panorámico. ¿De quién hablo? ¿Del autor o del lector? De ambos, aunque el primero que intente huir con el deseo de ser visto será el principal culpable. ¿Quién fue? ¿Quién lo intentó? Ambos.

Perdí la noche/ perdí la noche. /Y en el ocaso azul de mis ideas todo expiró humillado/ perdí el día/ y luces centellaron en la entrada de no saber el fin/ de estar callada/ Inútil ceguedad/fútil espera/ atada a la manera de mis rupturas/ solitaria / y decadente y fragmentada/ en un continuo ser y detenerse/gastado amanecer/materia opaca/ Ahora el dormir me viene grande/

Cómodo y grande

(Pag. 52)

4 – Todo se va quedando en silencio

Definitivamente la literatura no hipoteca sueños. En Matilda se percibe un ánimo, un sigiloso distanciamiento del discurso social acartonado. Hay en la vida de alguien una intensidad cotidiana y Xitlalli crea sus propias reglas de enunciación para organizar todo lo decible, todo lo audible. Con su estilo fragmentario, la memoria y la imaginación arman los temblores absolutos, las delicias imposibles que abren una puerta y la tentación es mucha. Entramos y todo se va quedando en silencio. En esta novela se nos da la oportunidad de construir de nuevo nuestros mundos, no necesariamente nuevos, pero si con otra dosis de curiosidad y de pasión.


Xitlally Rivero Romero
Matilda
UANL/Acero
2014