Lido Pimienta – Miss Colombia


ANTI-Records
Colombia/Canadá
2020

RESEÑA

Vaya polémica las últimas semanas. En plena efervescencia #BlackLivesMatters, Lido Pimienta se planta ante J Balvin en Twitter y le reclama unirse al hashtag si se trata de Estados Unidos y hacer la vista a un lado cuando hablan de Colombia. Luego, una sonada entrevista con Icon de El País donde la barranquillera no deja títere sin cabeza: desde los reggatoneros whitewashed, Shakira, Carlos Vives, hasta la dinastía de los Estefan, que despachan orondos desde Miami. 

Pimienta ya ha argumentado (con justa razón: convengamos que la mediación de los medios tradicionales suele ser inclemente) que sus palabras fueron editadas al extremo de reducir una charla de dos horas en apenas unos cuantos párrafos. Podemos estar o no de acuerdo con sus críticas, lo cual está perfecto. Pero no podemos negar que son consecuentes y congruentes con la trayectoria musical que ha trazado desde Color (2010) pasando por el fenomenal La Papessa (2016), y hasta el viaje de raíces que representa su más reciente Miss Colombia.

Al final, lo que nos queda (y lo que importa), es la música, por más que los titulares, editados o no, sigan ardiendo. Pimienta habla desde su triple otredad como mujer, negra y migrante radicada en Toronto. Y por más que La Papessa haya obtenido el Polar Music Prize como disco canadiense del 2016, la colombiana sabe que hay ciertas marcas que ni el reconocimiento de cierta crítica va a hacer desaparecer (“Solita cargo mi cruz / por tener pelo cucu / las puertas se me cierran”).

Pimienta dijo que su deseo era que el disco “fuera un himno tras otro”. Y se nota. “Pero no me falles, me duele / No exagero cuando / eso que tú haces / no es amor”, canta a plena voz en el segundo track y podemos estar seguros que nos deja una marca en el corazón. Miss Colombia es un disco de altas ambiciones y pensamientos grandilocuentes. Una carta de amor a su país natal y a la vez una reivindicación del origen. ¿Llega a ese destino simbólico? Suena complicado, más teniendo un antecedente tan rotundo como La Papessa donde pareciera haber ya transitado un viaje de raíces de manera exitosa.

En Miss Colombia sigue esa exploración de la música colombiana (cumbia, porro, champeta) moldeada con su personalísima paleta de electrónica, reggaetón y dancehall. Su tracklist ofrece una producción cuidada y detalles orgánicos de gran belleza. “Nada”, con su dulce lecho de gaitas y la voz de Li Saumet, la percusiva “No pude”, y la selvática folktronica de “Resisto y ya” destacan como sus cartas más fuertes, pero quizá la parte más polémica pueda ser la participación del Sexteto Tabalá rondando la mitad del disco. 

San Basilio de Palenque, Colombia, es uno de los lugares más peculiares de Latinoamérica. Pueblo montañoso fundado por esclavos africanos tan temprano como el siglo XVI, los palenqueros fueron el azote de Cartagena de Indias hasta que la corona española les concedió estatus de pueblo libre en 1691, convirtiéndose en la primera comunidad independiente del continente, muchos años antes que Haití. Y no es de extrañar que hayan conservado una profunda africanidad en muchas de sus tradiciones, sobre todo la lengua y la música. 

El Sexteto Tabalá, fundado en los años veinte, ya entrado el siglo XX, es una de las instituciones de la música afro-colombiana. Sin embargo, su participación en dos tracks del disco (y sobre todo la larga introducción de Rafael Cassiani Cassiani, que ocupa otro track entero) cortan con la continuidad que Pimienta va construyendo en su disco, y quizá solo “Pelo Cucu” logra integrarse de manera consecuente a la idea sonora que Miss Colombia plantea en su totalidad.

Con todo, el viaje simbólico hacia San Basilio (no dejen de ver el hermoso videoclip de «Eso que tu haces») es todo un statement en épocas candentes donde se agradece que los músicos tomen partido y se decidan alzar la voz (por más que para muchos -y con razón- sea demasiado pedir). Sin medias tintas, Miss Colombia es algo de lo más relevante que se ha editado en este 2020, un año necesitado de discursos fuertes y contundentes, aunque en el lado sonoro su grandilocuencia suene limitada respecto a su anterior trabajo.