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Resistir, el único plan de Ícaro Ediciones

En plena pandemia de Covid-19, sin subsidios gubernamentales, sin campañas de donación y contra todo pronóstico, Ícaro Ediciones comenzó su andar en el mundo literario desde Chilpancingo, Guerrero.

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Hace unos días leía a una famosa escritora que se lamentaba de que en el sur no existieran esfuerzos editoriales, como sí los hay en otras regiones del país. Falso: no es que no existan, es que no los han querido ver, que es distinto.

Úlber Sánchez Ascencio, poeta y editor guerrerense, ha incursionado en la escena editorial desde hace al menos 15 años. Lo recuerdo elaborando plaquetes de poesía que obsequiaba o truequeaba con otros escritores. Amitanaba sus jornadas laborales para trabajar en sus libros. Entre los autores publicados en estas ediciones “piratas” están: Brenda Ríos, Julián Herbert, Yelitza Ruiz, Jesús Bartolo, Zel Cabrera, Pedro Serrano, Ángel Carlos y Carlos F. Ortiz.

A pregunta expresa sobre el origen de esta inquietud por convertirse en editor, Úlber Sánchez expresa: “todo empieza hace 20 años, cuando me acerqué al conectivo Tarántula Dormida, en Chilpancingo, quienes editaron la primera revista exclusivamente literaria en Guerrero: Atrás de la raya. Vi todo el proceso, los acompañé a pedir financiamiento lo mismo a taquerías que a centros culturales. Creo que ahí decidí que algún día sería editor”.

El año pasado planeó y desarrolló Ícaro Ediciones, una editorial con todas las de la ley (justo lo que Úlber soñó toda su vida). Contrató un diseñador expresamente para su logo y comenzó su proceso para seleccionar autores, lo cual confirma la seriedad con que tomó este reto. 

“Opté por Ícaro, por el trasfondo de desobediencia que posee este personaje mitológico. Desobediencia porque la lógica me indica que en un estado como Guerrero es imposible concretar una editorial, pero mi espíritu icariano es el que me anima a desoír esos consejos y seguir mis impulsos”, ataja.

“Opté por Ícaro, por el trasfondo de desobediencia que posee este personaje mitológico. Desobediencia porque la lógica me indica que en un estado como Guerrero es imposible concretar una editorial”

Úlber Sánchez

Justo cuando su primer libro estuvo listo, en marzo de 2020, llegó el primer obstáculo en forma de virus: Covid-19. Pero la contingencia no iba a ser un problema para un editor que lleva 15 años publicando, pese a todo.

El poemario Canción de la tijera en el ovillo, de Francisco Trejo, fue lanzado en marzo. Se trata de versos de amargura cóncava y feroz, con notables influencias grecolatinas (“Mi nombre es Asterión. Soy el híbrido del agua y de las llamas. Yo soy el Minotauro”). Trejo (Ciudad de México, 1987) elabora una crónica sostenida de la derrota, dejando como único registro la poesía: “Sé la flecha tensada en el arco de mi boca” (…) “silencio es el corazón que se cierra como puño por la cólera”.

El reforzamiento de las medidas preventivas, lejos de espantar a Ulber Sánchez lo animó a continuar con su cometido: hace unos días acaba de publicar Mbo Xtá rídà (Gente piel), de Hubert Matiúwàa, un libro trilingüe (mè’phàà, español e inglés). 

El libro se hizo en coedición con Gusanos de la Memoria, un colectivo multidisciplinario de La Montaña de Guerrero, que proviene de la iniciativa Jùmà mèphàà / Pensamiento mè’phàà, iniciada por un grupo de escritores quienes llevan diez años recuperando y promoviendo la literatura en lenguas originarias. Ellos han desarrollado talleres de creación literaria y círculos de lectura en comunidades indígenas. Incluso, en plena pandemia, convocaron a un concurso de poesía y cuento en lengua originarias en el que participaron jóvenes de varios estados de la república. Por cierto, Mbo Xtá rídà, Gusanos de la Memoria se inicia también como editorial independiente. Pronto veremos más de sus libros.

En este libro, Matiúwàa supone un viaje poético-sociológico para reivindicar a los Mbo Xtá rídà, a quienes los evangelizadores españoles señalaron de demonios y caníbales. Sin embargo, en la cultura mè’phàà, la tradición oral preservó las historias fantásticas de estos seres que tenían la habilidad de estirar su piel y darle la forma que quisieran.

Mbo Xtá rídà, además de ser un libro trilingüe, está ilustrado por Salvador Jaramillo. Cuenta también con un epílogo de Gerardo Gutiérrez, doctor por la Universidad de Colorado. 200 ejemplares fueron enviados a Estados Unidos y 150 a la ciudad de México, donde ha comenzado a distribuirse.

Pero volviendo a Ícaro Ediciones. En lo que resta de 2020, publicarán dos libros más con o sin pandemia: Aforismos del desterrado, de Rafael Courtoisie (escritor uruguayo ya publicado en Guerrero por Ediciones Trinchera en 2016) y la reedición de Icarías, de Balam Rodrigo, editado anteriormente por Limón Partido. Para 2021, hay un acercamiento con Xitlalli Rodríguez para publicarla.

Hasta el momento, su principal medio de ventas ha sido Facebook e Instagram. En breve abrirán su página de Internet. “Por ahora solo vamos a publicar poesía, porque creo que la poesía es una inversión a largo plazo. Se vende menos, pero su vigencia es mayor que la de la narrativa actual, la cual caduca rápidamente”, indica Úlber Sánchez. 

A largo plazo, aspira a formar una editorial cuyo trabajo avale su reputación, y no las relaciones con el poder en turno o con las castas literarias.

A corto plazo, Sánchez afirma que la única solución es resistir, lo cual conoce de primera mano. Pues ha resistido desde hace 15 años. Desde el sur. Aunque algunos prefieran no voltear hacia acá.

Paul Medrano en Twitter: @balapodrida