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Cohen te llama por tu nombre

A dos años de su fallecimiento, en esta playlist incluimos algunos temas que no suelen tener tanta atención en las listas de sus canciones esenciales. Cohen nos llama con su "apaciguador susurro".

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Nos enteramos de la muerte de Leonard Cohen un jueves 10 de noviembre de 2016. Pero en realidad había fallecido el lunes siete. Su hijo Adam y su hija Lorca guardaron el luto para sí mismos unos pocos días; luego lo soltaron al mundo. Recuerdo la manera en que el periodista Fernando Navarro de El País se refirió a su muerte: “Se apagó su apaciguador susurro”, escribió.

Si buscamos en internet las 10 o 15 canciones esenciales de Cohen, vamos a encontrarnos con, al menos, una decena de sitios con listas donde no pueden faltar “Hallelujah”, “So long, Marianne”, “Suzanne”, “Who by fire”, “I’m your man” y etcétera.

Aquí quise incluir aquellos temas que no suelen tener tanta atención en este tipo de listas. Por ejemplo “Dress rehearsal rag”, que aparece en Songs of love and hate (1971), un álbum con gigantescas canciones ultra reconocidas como “Famous blue raincoat” y “Joan of Arc”. O canciones que fueron interpretadas pocas veces en vivo, o aquellas que han sido versionadas pocas veces.

Es un recorrido por la mayoría de sus álbumes, pasando por aquel disco del que el propio Cohen renegó de su creación: el Death of a ladies’ man (1977), pues más que su creación, fue obra de Phil Spector y su famosa técnica del “muro de sonido”. Un trabajo creado, literal, entre revólveres.  De este álbum incluí la canción que le da nombre y que lo cierra, una obra de casi 10 minutos. Y “Don’t go home with your hard-on”, con Bob Dylan y Allen Ginsberg en los coros —sí, así de loca estuvo la grabación de este álbum.

Aunque medianamente conocida, con algunos covers e interpretada en vivo por los años sesenta, ochenta y noventa, incluyoOne of us cannot be wrong” porque ese final donde una voz rompe en lamento y crea ese ambiente de angustia e intranquilidad mental mientras al fondo un chiflido intenta tranquilizarlo, esa locura, no se repite en ninguna otra versión.

En fin, su majestad Leonard Cohen nos llama.