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“Critters” y la adolescencia del cine extraterrestre

Un pueblo en Kansas es sorprendido por la repentina caída de una nave espacial con casi una decena de peludos personajes que recién escaparon de una prisión de alta seguridad de una galaxia cercana.

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Un pueblo en Kansas es sorprendido por la repentina caída de una nave espacial con casi una decena de peludos personajes que recién escaparon de una prisión de alta seguridad de una galaxia cercana.

Por: Luis Bernal

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Fotograma de “Critters”

Muchas veces resulta que los seres más adorables resultan ser los más salvajes y sanguinarios; en ese tono quiero hablarles hoy de esta saga (sí, hicieron cuatro) que arranca en 1986 con una historia bastante común por aquella época. Así como el efecto Tiburón (1975) desató Piranha (1978), algo parecido sucedió con Gremlins (1984) y este filme de Stephen Herek (1986).

Un pueblo en Kansas es sorprendido por la repentina caída de una nave espacial con casi una decena de peludos personajes que recién escaparon de una prisión de alta seguridad de una galaxia cercana. Tienen sólo una función en el universo: tragar lo que se ponga a su paso. En serio, el argumento es ése, no hay otro motivo de su visita (ni de su existencia) más que comer y destruir. Los peludos amigos han descubierto el sabor a humano y les encanta; van por ahí sencillamente devorando todo ante la mirada horrorizada de los personajes, dejando un rastro de mole rojo en escenas de verdad magníficas. Estas salvajes bolas de pelos se convierten en una amenaza no sólo para los Estados Unidos, el mundo entero corre peligro ante sus filosos dientes y las letales espinas que lanzan desde su espalda.

[perfectpullquote align=”left” bordertop=”false” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]Esta película fue la mejor de la saga porque logró transmitir las dosis necesarias de suspenso, gore y humor negro. [/perfectpullquote] Todo parece ser risas y sangre hasta que aparece la patrulla interestelar de cazacritters, comandada por Ug, un ser peculiar capaz de transformarse primero en un rockstar y luego en una exquisita conejita Playboy; lo acompaña un dude de apellido McFadden, un tipo alcohólico y torpe que le pondrá toques divertidos al filme. Ellos están encargados de encontrar los huevos donde nacen los critters, destruirlos y salvar al mundo. Ya saben la premisa: los gringos siempre salvan al mundo.

Esta madrugada me puse a ver la cinta y me entusiasmó mucho la idea de compartirla con ustedes. Estamos hablando de los años ochenta y la obsesión por los seres de otros planetas estaba en auge. Digamos que esa época fue la adolescencia del cine sobre ufología; el imaginario extraterrestre ochentero creó “razas” híbridas, entre encantadoras y horribles. Los crittters son una de ellas.

Esta película fue la mejor de la saga porque logró transmitir las dosis necesarias de suspenso, gore y humor negro, como el hecho de que aparezca un supuesto muñeco de E.T. y al reconocerlo, los critters lo destruyen entre insultos.

No aburre en ningún momento, tiene efectos especiales bastante dignos, apto para gustosos del cine de los ochenta y seguidores de estos simpáticos seres, además el diseño de los personajes corrió de la mano de los hermanos Chiodo de quienes ya les hablé la semana pasada.

Es un filme ideal para una primera cita alternativa. Wey, cualquiera te lleva a un café o al bar inmamable del centro histórico (en todas las ciudades hay uno), pero no cualquiera te invita a ver esta película de culto. Háganse un paro y retaquen de cervezas el refrigerador y sirvan muchas papas fritas con variedad de salsas. Si se divierten y se quedan con ganas de más le pueden seguir con: Critters 2: The Main Course, de 1988, Critters 3: Attack L.A. y Critters 4, estas últimas de 1991.

Best: No pierdan detalle de la muerte del sheriff disfrazado de conejo de Pascua.