Cinema yonke

“Spider Baby”, creepy entre las creepys

Catalogada como uno de las primeras películas gore, la obra que les presento hoy, es una rareza que se estrenó en tiempos que de verdad se filmaban rarezas sin que chillara nadie, y su singularidad es tal que la hace destacar.

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Catalogada como uno de las primeras películas gore, la obra que les presento hoy, es una rareza que se estrenó en tiempos que de verdad se filmaban rarezas sin que chillara nadie, y su singularidad es tal que la hace destacar.

Hace un tiempo andaba viendo un documental sobre Lon Chaney Jr. y en él hubo una breve mención sobre una película de bajo presupuesto en la que apareció en los últimos años de su vida. Se llama Spider Baby (Jack Hill, 1967), y algo me latió, así que hice un apunte mental, que luego olvidé obviamente. Inesperadamente hace unos meses pude encontrarme con ella mientras vagaba por internet, y para no entrar en muchos detalles, está muy loca. Lo sé, suena burdo que diga esto, pero ahora verán.

En una casa en mitad del campo vive una familia disfuncional, aquejada por una extraña y única enfermedad. Esta conduce a los miembros de la misma a una degeneración progresiva, tanto mental como física, convirtiéndose en poco menos que caníbales psicópatas.

Dudes, a pesar de la naturaleza macabra de la narrativa del filme y, por supuesto, de algunos de sus personajes, Spider Baby es una historia de amor incondicional. La figura central, Bruno, es un hombre profundamente compasivo, que cuida y protege a sus crías trastornadas a pesar del peligro que presentan; especialmente la salvaje y juguetona Virginia, cuya locura y curiosidad rara vez son disuadidas. Hay un elemento oscuramente cómico que se deriva de la llegada de parientes lejanos y dos representantes legales. Sus reacciones a esta familia mentalmente afectada van desde la perturbación hasta la amistad inicial y la aceptación del primo del hermano, Peter. 

Ésta cinta no la imagino siendo cualquier cosa que no sea blanco y negro, y se ve genial así. Hay tanta atmósfera y la cámara encarna esa sensación clásica de casa vieja y espeluznante, mientras que al mismo tiempo refleja cómo se comportan y se mueven nuestros jóvenes personajes sobre su entorno decrépito. 

Para cualquiera que se haya sentido diferente o fuera de sintonía con el mundo en general, ésta película probablemente le tocará alguna fibra, además de proporcionar una experiencia de terror única. Acompáñala con lo que sea que encuentren en el refri pero no dejen de verla. Es una cinta angustiante, sí, pero disfrutable en cada momento. 

Best

Lon Chaney Jr. ofrece el papel de su vida en un monólogo altamente emocional, y en partes creo que se basa en sus propias dificultades personales y demonios internos.