El inicio

Empiezo una ardua tarea: El rescate de la memoria de todos aquellos que han creado -y editado- sus historias personales, fantasías o encargos en formato de cómics, fanzines o ilustraciones en el estado de Nuevo León.

Por: Edson Ramos

monoteca el inicio cómics

Como ocurre con muchas disciplinas artísticas en Nuevo León,
la historieta existe pero sus antecedentes y actualidad aún están
en espera de ser escritos, editados y difundidos al nivel como
hace cada dibujante con su obra.
Mario Núñez, realizador de la exposición y catálogo de
Monolitos: Cuatro Protagonistas de la Historieta Regiomontana
(Universidad Autónoma de Nuevo León, 2009)

Desde que tengo uso de memoria siempre he leído cómics; sean mexicanos, europeos o gringos.

Soy el cuarto hijo de siete, justo el de en medio. El mayor de todos nosotros fue uno de los fundadores de MAD en español allá por 1978, y fue el proveedor principal de tan agradable hobby.

De leer siguió el calcar, reproducir y crear diferentes dibujos con el paso del tiempo. A la postre, al igual que yo, todos mis hermanos desarrollaron el gusto por leer y con el tiempo, dibujar -y editar- cómics.

A mitad de la década del 2000, por cuestiones de trabajo, me fui a vivir a Ciudad Victoria, Tamaulipas. Y en una de tantas vueltas a la casa de mi familia regiomontana me encuentro con una cantidad enorme de páginas ilustradas por mi hermano Rommell. Historias completas de situaciones cotidianas aderezadas de ficción, y con un trazo y narrativa sorprendente. En ese instante fue cuando decidí dejar de dibujar y darle prioridad a editar. Lo primero fue Vida y Obra del Inefable KID HOUDINI, bajo el subsello Action Grrrl, filial de Action Philia.

A la par de colaborar en la edición de más títulos de historietas, como buen melómano, continuaba coleccionando música, libros y cómics. Y después de una estadía de casi diez años en la ahora CDMX, regreso a Monterrey con cajas y cajas de historia desordenada. Y en ese preciso momento decido empezar una ardua tarea: El rescate de la memoria de todos aquellos quienes han creado -y editado- sus historias personales, fantasías o encargos en formato de cómics, fanzines o ilustraciones en el estado de Nuevo León.

Como punto de partida, el acervo de su servidor. También la colaboración de diferentes coleccionistas de la entidad, y donaciones de particulares y editoriales locales. Más de 500 publicaciones realizadas a partir de 1978, fecha en que sale a la luz el primer número de la revista MAD en español, la cual además de incluir el trabajo de artistas estadounidenses, incluía la obra de precursores regiomontanos: Sergio Flores, Jorge Guevara y Adrián Muñoz, entre otros.

Si bien en el estado, ya se contaba con una gran historia en cuanto a caricaturistas que publicaban en periódicos locales, fue hasta la aparición de MAD cuando los autores se acercan más a lo que conocemos como historias seriadas en formato de cómic.

Sergio Flores comenta: “El Monterrey de los setenta no tenía convenciones de cómic ni editores interesados en el tema. Había muchos lectores, pero no creadores. Los periódicos reproducían los ‘monitos’ famosos a nivel mundial y los autores locales sólo se centraban en el cartón político”.

***

Daremos un repaso por los iniciadores del género, tanto artistas como publicaciones, independientes. También por las editoriales. Un ejemplo: Actios Philia (Félix Villarreal), Cygnus Comics (Carlos Campillo), Damn House Studio (Arturo Rodríguez), Fixión Narradores (Dono Sánchez), Kaizen Studio (Ismael Cantú), Lamigala (Baltazar Cárdenas), Oops Comic Studio (Rubi Dupoirier), Psycomix (Polo Jasso), Solart Comics (Francisco Solís) Subcomix (Salvador González), tan sólo por citar unos pocos. También por ilustradores que están más vinculados a las artes visuales, al diseño o al punk: Batóry, Cerebrodegato, Chico Tabla, Luis Ángel Martínez, Piñatha, Ricardo Castro y Yo Soria.

Hay que mencionar también el reconocimiento a las creadoras de Boudika Comics: Eva Cabrera y Claudia Aguirre, nominadas a los Premios Eisner (los premios Oscar de los cómics), en la categoría de Best Limited Series, por su trabajo en Kim and Kim, en 2017.

A la fecha se han editado, ya sea de manera artesanal o mediante imprenta, más de 500 títulos (más los que surjan estos días); y en muy variados formatos, desde libros de gran manufactura, hasta copias fotostáticas de tirajes limitados. Con estilos tan disímiles entre sí, que van de lo más pulcro, pasando por el monstruismo (dibujado con las patas, vaya), lo minimalista (blanco y negro) y la saturación de colores. Y realizados bajo diferentes influencias, acorde a las épocas que les tocó vivir, que van de la Heavy Metal, DC, Marvel, hasta la impactante fuerza del manga en nuestros días.

La tarea es dura (sobretodo cuando se realiza de manera totalmente autogestiva) y a mediano-largo plazo; pero muy motivante.

Me despido por hoy recordando las palabras del buen Alejandro Jodorowsky (que seguro retomó de algún cuento sufista):

Existía una aldea que nunca tenía sol porque una gran montaña le hacía sombra, entonces los niños crecían raquíticos, hasta que un día el más viejo de la aldea se fue con una cucharita, y los otros otros le preguntaron:

-¿A dónde vas viejito?
-Voy a la montaña.
-¿Y qué vas hacer?
-Voy a mover la montaña.
-¿Y con qué la vas a mover?
-Con esta cucharita.
-Jaja, nunca podrás.
-Sí, nunca podré, pero alguien tiene que comenzar.