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“Killer Klowns from Outer Space”: una infame sonrisa ochentera

Si ustedes la vieron allá por los años noventa pero eran unos niños llorones que corrían cuando se paraba frente a ustedes un payaso, deberían darle una oportunidad más.

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Si ustedes la vieron allá por los años noventa pero eran unos niños llorones que corrían cuando se paraba frente a ustedes un payaso, deberían darle una oportunidad más.

Por: Luis Bernal

killer klowns
Fotograma de Killer Klowns from Outer Space

Tengo mucho tiempo libre por las tardes últimamente; cuando no estoy dormido lleno mi cuerpo y mente del mugrero que internet me da. Esta semana, mientras lidiaba con un resfriado espantoso, me topé con los payasos más creepys de la televisión regional (busquen a Pindoce y sufran un rato); y encontré por la red Killer Klowns from Outer Space (Stephen Chiodo, 1988).

Hay películas que he visto una y otra vez, pero al filme de Chiodo no le había dado una segunda oportunidad, lo cual agradezco porque hoy la disfruté enormemente.

Resulta que el pequeño pueblo de Crescent Cove, California recibe la visita de un escalofriante grupo de payasos, que por si fuera poco también son extraterrestres. Hay que recordar que la década de los ochenta tuvo una fascinación con los seres de otros planetas, así que bajaron muy bien ese balón para esta película.  Todo comienza una noche en la que una pareja está dándole recio al manoseo amoroso en la parte de atrás de un coche y de pronto observan lo que en principio pareciera ser una estrella fugaz, dejan el sabroseo y se aventuran a ver qué pasó. Aventurarse siempre es mala idea en este tipo de filmes, pero venga, es lo que le da sabor. Cuando llegan se dan cuenta que ya está instalada una carpa de circo en la zona del impacto. Sí, su nave espacial era una carpa de circo. Genios.

[perfectpullquote align=”left” bordertop=”false” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]Una extraña raza de extraterrestres con imagen de payasos llega a la tierra, su nave es una carpa de circo y sólo están aquí con el objetivo de capturar y asesinar humanos.[/perfectpullquote]
La cinta desde el inicio se muestra como una comedia llena de personajes detestables que nunca son escondidos, evitando así el suspenso, todo es directo y la cacería abierta a la mirada del espectador, aunque por momentos llega a cansar. El guión es por demás simple: una extraña raza de extraterrestres con imagen de payasos llega a la tierra, su nave es una carpa de circo y sólo están aquí con el objetivo de capturar y asesinar humanos. Cintas así resultan adorables y plagadas de momentos maravillosos.

El toque especial es justo que no son payasos realmente, sino que tienen esa apariencia, además de que sus técnicas para matar son propiamente rutinas, lo cual es sencillamente divertido: arte de ventriloquia, títeres, cornetas que ahorcan, figuras con globos y el clásico: el automóvil con cientos de payasos.

Por acá en el Mextown un grupo de luchadores venidos a menos (Súper Muñeco, Súper Ratón y Súper Pinocho) protagonizan una historia parecida pero con toques menos violentos enfrentando a payasos extraterrestres, de esa igual luego hablamos.

Los hermanos Chiodo en los años ochenta eran muy reconocidos en la industria por sus trabajos de efectos especiales (Elf, El Duende, Critters, entre otros), básicamente con marionetas, así que no lo pensaron dos veces para aventurarse a realizar su primera obra cinematográfica, que se estrenó en 1988 para luego de algunos años convertirse en una película de culto. Además, homenajeando con sobrado cariño los filmes de invasores espaciales de los años cincuenta y sesenta, aunque cambiando la amenaza con estos jodidos payasos atascados de dientes y trucos divertidamente mortales.

Si como yo ustedes la vieron allá por los años noventa pero eran unos niños llorones que corrían cuando se paraba frente a ustedes un payaso, deberían darle una oportunidad más. Killer Klowns from Outer Space es la película perfecta para un viernes por la noche rodeado de amigos, tu chica o chico o chicx, y un montón de cervezas. También es ideal para pedir pizza. Es estúpida, sin sentido, exagerada y hay poco tiempo muerto; va en chinga, pero les aseguro que es muy entretenida. Ojalá la vean y me cuenten pronto cómo les fue, puede que jamás vuelvan a ver los algodones de azúcar de la misma manera.

Best: El tema de la película corrió a cargo de la famosa banda punk rock The Dickies.