/

#Proust – Gilma Luque: “Soy tan mentirosa que a veces miento sin necesidad”

Gilma Luque es una escritora con una prosa clara e intimista, con obsesiones muy definidas como la muerte y el abandono, la memoria y el presente, elogio a los recuerdos: a veces reviven malas nostalgias o ayudan a que las horas sean menos angustiantes.

POR:
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Gilma Luque

Gilma Luque es una escritora con una prosa clara e intimista, con obsesiones muy definidas como la muerte y el abandono, la memoria y el presente, elogio a los recuerdos: a veces reviven malas nostalgias o ayudan a que las horas sean menos angustiantes.

La narradora oriunda de la CDMX es también editora y traductora. Tiene estudios en Filosofía por la Universidad del Claustro de Sor Juana y un Diplomado en Creación Literaria por la Escuela de Escritores de la Sogem. Es autora de las novelas Hombre de poca fe (Mondadori 2010), Mar de la memoria (Ediciones B 2013), Los días de Ema (B de Blok 2016). Obra negra es su más reciente novela (Almadía 2017). Ha sido becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en la categoría de novela. En 2014, obtuvo la beca para Residencias Artísticas. Escribe en silencio o con un tipo de música que no le distraiga.

¿Qué detalle de la vida cotidiana es lo que más te irrita?

Ahora que construyen frente a mi casa un edificio residencial de lujo del tamaño de una cuadra entera, me irrita mucho despertar con los ruidos de los camiones, la grúa, la removedora, etcétera. Pero esperar es lo que más me irrita.

Por el contrario, ¿qué detalle de la vida cotidiana es el que te hace más feliz?

Despertar y sentir en mi cabeza el cuerpo calientito de Fátima, mi gatita.

¿Cuál es tu mejor momento del día?

Me gustan las mañanas, cuando preparo el desayuno.

¿Cuál es tu mayor miedo?

Tener miedo

¿Cuál consideras que es tu gran defecto?

Postergar lo que me importa y quizá también, en ocasiones, la negligencia.

¿Qué es lo que más valoran de ti tus amigos?

No sé qué valoran de mí si muchas veces desaparezco, pero yo de ellos que crean en mí y no se vayan.

¿Qué cosa te desagrada más de la gente que te rodea?

Que se crean incapaces de algo de lo que son capaces.

gilma luque

¿A qué persona viva y muerta admiras?

Admiro a mi papá.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

No pensar en el futuro.

¿Cuál ha sido tu mayor mentira?

Soy tan mentirosa que a veces miento sin necesidad, pero la mayor mentira quizá me la he dicho a mí misma, decir ser feliz y que no fuera cierto.

¿Te asomas al espejo y qué ves?

El Tiempo

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en un hombre?

La lealtad y el sentido del humor.

¿Y en una mujer?

La lealtad y el sentido del humor.

¿Cuál es tu color favorito?

He cambiado de color favorito muchas veces, pero un color que me emociona cuando lo veo es el del traje de la Barbie Astronauta.

¿Qué foto tuya no colgarías en casa?

Una de cuando tenía doce años.

¿Qué palabras o frases usas con demasiada frecuencia? 

“No lo puedo creer”. Todavía me sigue asombrando el mundo.

¿Cuál ha sido el momento más glorioso de tu vida?

El 6 de agosto de 1998. El día que comencé a vivir sola.

¿Qué talento te gustaría tener?

Me gustaría ser funámbula.

¿Qué cambiarías de ti?

La dependencia emocional que tengo hacia algunas personas.

¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

A los once años hice mi examen de admisión a la secundaria pública número 8, Tomás Garrigue Masaryk, una escuela de puras niñas y con transporte escolar. La verdad por lo que más me gustaba era por su construcción. No me quedé y creo que desde ahí mi vida se fue por otro lado.

¿Si pudieras reencarnar en una persona o cosa, ¿qué serías?

Sería en una secuoya roja o en un drago.

¿Qué lugar te gustaría conocer?

Tenerife.

¿Cuál es tu posesión más preciada?

Tengo una panera de latón que estuvo en casa durante mi infancia, en ella guardo cartas de mi abuela y otras personas, también fotografías y algunas cosas que fueron de mi madre. Esa caja ha ido de casa en casa, a otras ciudades y hasta a otro país. Casi no la abro, pero me gusta saber que está ahí, a lado de mi cama. También tengo una mesa de madera que construyó mi abuelo, una mesa simple que usaba para guardar sus herramientas y a mí me gusta mucho.

¿Qué es para ti lo más profundo de la miseria?

La autoconmiseración.

¿Cuál es tu ocupación preferida?

Contemplar a mi gato y tomarle fotografías.

¿Cuál es tu comida favorita?

Lo que como cada vez que hay que festejar algo son hojas de parra, baba ganush, kebbe bola y tabule.

 ¿Cuál es la comida que más odias?

Según yo la moronga, pero un día la probé sin saber qué era y no me supo mal, no la odio, aunque no la volvería a comer.

 ¿Quiénes son los escritores que admiras?

Son muchos, pero Agota Kristof y Coetzee.  

¿Cuál es tu banda, cantante o grupo musical preferido?

Duran Duran desde que iba en la secundaria, aunque casi no lo pongo. Escucho los nocturnos de Chopin una y otra vez.

¿Con qué figura histórica se identifica más?

Jean Paul Sartre.

¿A qué personaje famoso te gustaría conocer y qué le dirías?

Me gustaría conocer a Laika antes de su viaje a la luna. Le diría que venga a vivir conmigo.

¿De qué es lo que más te arrepientes? 

De no haber vivido con Flor y Whisky, mis perritas, todos los días de su vida. No hay día que no piense en ellas.

¿Te gusta algún deporte? ¿A qué equipo le vas?

Me gusta ver la Champions. Le voy al Barcelona.

¿Cuál es tu mayor adicción?

A veces pienso que al sufrimiento.

¿Cómo te gustaría morir?

Simplemente no despertar.

¿Cuál considerarías que es tu lema?

Eh, bien, continuons. Son las últimas palabras de Garcín, uno de los personajes de la obra de teatro A puerta cerrada, quien ya sabe que está en el infierno y pasará ahí toda la eternidad. No resta más que continuar.