Silva de Alegría – Primavera en la Guerra del Sonido

silva de alegría


Independiente
México
2019


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Nadie sabe decir con precisión, cuánto duró el silencio previo.

Primavera en la guerra del sonido es el nuevo trabajo de Sergio Silva, guitarrista y vocalista de la banda Furland. Aunque ya soy más proclive a su trabajo en solitario, un poco más de lo que ha hecho con su banda, este disco me ganó, en especial desde el exordio que utiliza la voz del célebre actor de doblaje Francisco Colmenero para presentar la obra, como si fuera una de las clásicas historias animadas de Disney, en español, controversias étnicas aparte.

En la conversación de sobremesa (justa y necesaria) sobre este disco, se compara la música y el arte visual con las viñetas de cuentos infantiles, como los que aparecen en las viejas enciclopedias y antologías de la casa de nuestros abuelos, con historias de los Hermanos Grimm y Hans Christian Andersen, lo que tiene cierto sentido, tomando en cuenta el intro con la voz de Colmenero. Pero, para ser más honesto, mi impresión es que Primavera… se parece más al libro El espejo en el espejo de Michael Ende, más enfáticamente el personaje de Hor.

Hay dos temas presentes en todas las piezas del disco. Una es la danza de (des)encuentros entre la vida y la muerte (o las ideas asociadas con la vida y la muerte, el todo y la nada, el sonido y el silencio), muy a la forma en que está escrito El espejo en el espejo de Ende, y con una sensación de duermevela similar. El otro es la presencia de constantes metáforas sensoriales sobre la forma en que la música se siente y se experimenta; una línea guía en las mencionadas danzas entre vida y muerte. Guardando proporciones, me recuerda un poco a los gifs/memes sobre “escuchar las imagenes”.

Musicalmente el disco me recuerda mucho a Have you fed the fish? de Badly Drawn Boy, un sonido proporcional y comparablemente amigable e íntimo, sin por eso perder articulación ni limpieza en las capas de cuerdas y vientos que acompañan a los malabares de “man-band” que Silva hace, y que justamente se asigna a sí mismo en los créditos del disco como “todo lo demás”.

El solo de Dan Zlotnik en “Veris Bellum Sonus” es uno de mis paisajes favoritos de todo el álbum, y uno de los momentos que más dan cuenta de la articulación y el tono de anhelos y dudas. Y es que hasta “Nube/niebla” se siente como el momento justo en que uno toma conciencia de estar en la cocina y de que acaba de olvidar el propósito de entrar, o si era allí a donde se dirigía. Y desde “Superoro”, los juegos entre voces persiguiéndose y desencontrándose, recuerdan un poco a los pasajes musicales en “Los Tres Caballeros” también de Disney, en que todo se sumerge en una lógica/estética de sueño.

Ya sea que se escuche este disco en un roadtrip, en un trayecto, lavando los platos, o (quizá especialmente) bajo la influencia de gigantes, me parece que en la última canción (“Primavera en la guerra del sonido”), está la guía para escucharlo y reeescucharlo. Silva dice: “Amo como viaja el sonido por mi cuerpo herido”. Me parece que el sonido viaja más fácil (y más rico) si, como dice Efraín Huerta sobre las heridas, asumimos que nuestros cuerpos están (dichosamente) heridos todo el tiempo, de muerte natural.