Poemas con patas, o alguien te imagina o te sigue como un perro regalado, como un perro volador

Humberto Salazar, cazador de poemas, se propuso fundar un zoológico poético de Nuevo León y el resultado es esta curiosa antología editada en 1988 que incluye textos con el tema de animales.


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Cierta manía esculcadora

Humberto Salazar, cazador de poemas, se propuso fundar un zoológico poético de Nuevo León y el resultado es esta curiosa antología, no de poetas del estado, sino de poemas escritos por poetas del estado con el tema de animales. Esta recopilación genera una pregunta básica: ¿Qué escriben los poetas en Nuevo León? ¿Sobre qué temas abundan? En definitiva no hay señales preponderantes que siguieran un tema generalizado pero se agrega a las antologías un nuevo ejercicio (más de lectura en este caso) que visualiza una madurez en la poesía contemporánea de ese árido reino.

Cautiverio

¿Cómo se encontraba la poesía en Nuevo León en la década de los ochenta del siglo XX? ¿En cautiverio? ¿En libertad? Por supuesto que una antología nos puede orientar. Esta en especial invita a otras lecturas. Es cierto, había ya lectores profesionales y críticos con iniciativas colectivas y con propuestas que animaban a los poetas que ya volaban o nadaban con soltura. Haber pensado en una antología temática proponía contemplar a los especímenes llamados poetas desde otros ángulos, tal vez para clasificarlos. Hoy a la distancia estos atrevimientos que tuvo Salazar (precursor de las antologías de poesía contemporánea del estado) se agradecen de sobremanera. Asistamos por lo pronto a este zoológico a descubrir otros caudales donde no son tanto las palabras -aunque si a través de ellas- sino la estética lo que brilla y cuaja en nuevas fantasías y rompecabezas flameantes que estamos dispuestos a armar; tal y cual lo hacíamos cuando íbamos de niños en una visita escolar o familiar y nos sorprendíamos al descubrir las rayas del tigre, los cuernos de la jirafa, los dientes del cocodrilo, los colmillos y la trompa del elefante o el plumaje colorido de las aves.

Bestias

En la tarde vacía
desfigurada
de esquinas y paredes incompletas
tumbado por la luz
el perro imagina
en probable incompleto discurso
cómo nos amamos
y nos diluimos
entre la basura y el polvo
de la truncada acera
mientras el perro
en ese imperfecto instante
con su cara embarrada a la superficie
abre sus ojos y nos mira
plenamente.

Carlos Arredondo

***

El caracol
Espiral de lo eterno femenino
Cuando tu casa está vacía
La poesía resuena

José María Lugo

***

Breviario

Quisiera tener alas y plumas y pico porque así no parezco un tucán.

 Una mosca se posa en mi nariz, me siento útil.

Escribir están sencillo como torear una tortuga.

Desconfía de la sirena su entrega nunca es total.

Gabriel Contreras

Colmillos desgarrantes

Resultado de una manía de leer sistemáticamente a los poetas del estado en este bestiario  aparecen los siguientes bichos: pajarillos, gato negro, tucán, jirafas, monos piojosos, tigre, cerdo feliz, osos, patos, perros, urracas,cuervos, cisne, ciervo, perro volador, garza, gato parco, gaviota, estrella de mar, pez, hormiga, caracol, hipocampos, un león torvo, araña, tortugas, pingüino, grullas, ranas, búho, elefantes, unicornio, perro muerto, caballos, zorros, vaca, pantera, serpiente, langosta, perro regalado, mariposa.

Y se consideran dos anexos el primero que da cuenta de los 82 autores considerados y su poesía publicada hasta el año de 1987 (un año antes de la publicación de esta antología) y la revisión de las 6 antologías de poesía nuevoleonesa existentes hasta ese momento y el segundo que refiere a los 150 textos que no fueron considerados para dicha antología.

Las plumas y el plumaje

La pasión del lector, en este caso Humberto, deriva en la hipótesis de un carácter de los poetas de Nuevo León. Ojo, no provoca al lenguaje, por supuesto, pero lo hace participe y testigo de la complejidad de los fenómenos perceptivos, así se asume un estudio. Una antología se le culpa única y exclusivamente de lo que posee: una visión esencial. Y como bestia embellecida por el fulgor del alma tiene que huir en estampida y buscar sobrevivir en la selva de ojos. Irónicamente, si estos animales no son capturados y exhibidos en un zoológico la cadena alimenticia del alma se verá destruida.

Temporada de caza

Este termino habríamos de entenderlo como un ciclo de lectura, en este caso aquel capricho de un lector profesional nos ha proporcionado una nueva fauna para explorar nombres como el de Julieta Rene, Carlos Arredondo, Gerardo Puertas , Felipe Naranjo Juanita Soriano, Roberto Barragan Teresa Aveleyra, o Eduardo Arellano, que se agregan a la fauna del estado. Insisto, las causas urgentes o no que los poetas de Nuevo León han aportado con sus textos sea el tema que sea proporcionan libertad y nos comparan en este caso temático con la belleza del mundo a la que refiere Elías Canetti: “sí no hubiera animales ya no habría nadie que fuera bello”.


Zoológico poético de Nuevo León
Humberto Salazar (selección y notas)
Dirección de Acción Cívica y Editorial
1988