Cinema yonke

“Mutantes en la Universidad”, los buenos tiempos de Troma… y el punk rock

Humor tristísimo, tetas, punks y gore. Es evidente que este filme intentó estirar la cuerda de películas como Toxic Avenger y logró generar dos secuelas más en el momento en que la compañía vivía su mejor momento.

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mutantes en la universidad

Cuando apareció Mutantes en la Universidad (Kaufman, Herz, 1986) la productora Troma ya llevaba años activa y siendo la mera punta del tren, no hay duda de que ésta, junto al Vengador Tóxico, del que ya les hablé hace poco aquí y espero hayan visto, fueron los verdaderos arranques de lo que se convertiría en la fórmula ideal (aunque temporal) de Lloyd Kaufman y Michael Herz para destacar entre la infinidad de subproductos paridos desde todos los bandos en aquella época.

¿Qué tenemos? Humor tristísimo, tetas, punks, gore, más tetas, descontrol adolescente, tetas, caos y muchas más tetas. Es evidente que este filme intentó estirar la cuerda del ya mencionado Toxic Avenger con ese hipócrita mensaje pseudo ecológico. ¿Qué? ¿Creían que la corrección política y el pseudo activismo nació con los millenials? Nel. Total, entre el mensaje, los tipos malos, los mocos verdes burbujeantes y tóxicos, todo se reduce también a un héroe invencible resultado de un accidente químico. Sí, tal cual, como en la anterior, pero salió bien la jugada porque aunque no lo crean, de esta cinta originalmente titulada Class of Nuke´em High salieron dos secuelas más, justo cuando la productora vivía su mejor momento. Hasta quiero llorar de la emoción.

Bien, todo sucede cuando en la central nuclear de Tromaville hay una fuga de residuos. El jefe de la misma decide ocultarlo, así que en la escuela más cercana los estudiantes comienzan a verse afectados sin que nadie pueda hacer nada. De entre todos ellos, una chica (la hermosa Janelle Brady) queda preñada de un bicho que, tras otro baño de residuos, crecerá hasta un tamaño considerable y será él quien se de unos topes contra una pandilla de punks que obviamente son el terror de la universidad.  Supongo que no pecaré de lerdo si digo que este filme es la versión Troma de Class of 1984 (Mark L. Lester, 1982) o de cualquier otra de esas de escuelas conflictivas. Hay algo que me caga un poco de esta tendencia y es que asocia todo lo malo al espiritu punk rock, en México también se hicieron películas donde los punks eran lo peor, siempre iban con la estética del imperdible, un pensamiento muy conservador.

Antes ya hablé de la fórmula Troma. Bien, es evidente que hoy en día está ya gastada. Pero esta película aún logra mantener cierta sobriedad, Kaufman y los suyos están más preocupados en contar una historia entretenida que en desfasar. La fórmula, luego de estirarla y abusar de ella, perdió sentido Ahora cualquier producto Troma es sinónimo de caos, desmadre por desmadre, acumulación por acumulación, chistes autocomplacientes. A veces sale bien (Toxic Avenger 4), otras sale muy mal (Poultrygeist: Night of the Chicken Dead).

Ahora que volví a ver Mutantes en la universidad me dí cuenta de un par de cosas. Una es de cómo en algún momento esta cinta llega a ser deslumbradora, maravillosa y no quería dejar de verla. Me encanta. Digamos, me atrevo a decir que aunque el Vengador Tóxico tiene más carisma, esta cinta es mejor película, eso sí, con dosis menores de violencia. Dos; echo de menos aquellos tiempos, me volví viejo junto con Troma, soy repetitivo y triste, como ellos.

Tal vez es tiempo de plantear algún cambio… o no. Lo bonito del serie B es que tanto los directores como productores hacen lo que les da la gana, así que si van a ver esta película que sea con mucho alcohol y pizza, hagan honor al espíritu punk rock y a la mierda todo lo demás.

Best

La profesora de Alemán, a la que el jefe de los malotes le da un besote que extrañamente la vuelve una especie de dominatrix que se une a los punks y anda en ropa interior y la cara pintada por la escuela…

y Janelle Brady.