Rutas de canciones

Charlie Monttana: “Pero llegó el maldito día, llegó el maldito día…”

El barbaján por excelencia de Neza York, quien lucía una cabellera oxigenada y única desde sus épocas glam, ha colgado los tenis a los 58 años.

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charlie monttana

Justo cuanto me estoy chingado mi última chela y pendejeo en Internet, me enteró que Charlie Montana, a los 58 años colgó los tenis. Su deceso se dio en el Hospital Jardín Balbuena de la Ciudad de México, a consecuencia de un infarto. La noticia que se ve por todos lados me hace gritar “¡Nomaaaaá!”. Después, intentando relajarme, me quito mi computadora de las piernas, me paro de mi cama, tomo mi celular, le paso el chisme a mis causas vía WhatsApp y, por inercia, reproduzco Suicida (Discos y Cintas Denver, 1992). Ese álbum es el único que grabó con Vago, una de sus dos antiguas bandas. La otra fue Mara, con quienes hizo varios discos de estudio y uno en vivo desde el Reclusorio Femenil Tepepan, en un periodo de 1988 a 1991; todos con Discos y Cintas Denver.

El barbaján por excelencia de Neza York, quien lucía una cabellera oxigenada y única desde sus épocas glam, en realidad se llamaba Carlos César Sánchez Hernández. El también llamado “Novio de México” ambientó tantas borracheras con mis causas, que de sólo acordarme me duele el hígado. También, al día siguiente de la travesura, crudos y de camino a desayunar barbacoa, nos hacía oler igual de culero que él. Lo del tufo lo digo porque se convirtió en una broma entre nosotros, ya que en una ocasión nos lo encontramos en el tianguis del Chopo, donde tocó algunas de sus canciones en versión acústica, y se le veía que necesitaba de un consomé.

Discos Denver, 1992

Recuerdos relacionados con Charlie Monttana se mantienen en mi memoria, como si apenas hubieran ocurrido ayer. Canciones de sus más de veinte producciones, igualmente sirven para identificarme; algunas de ellas están clavadas en mi pecho y duelen, pero se siente rico. Esa mezcla me hace ser todavía más raro y débil. Sin embargo, el Novio de México está muerto y no hay remedio alguno para regresarlo a su estado de verdadero rockstar. También, y por desgracia, ya jamás podré intentar buscarlo para hablar del ayer, del disco que ahorita mismo suena y toca fibras, a consecuencia de himnos del verídico rock nacional, los cuales te convierten en una porquería de persona.

La banda más rocker de México, esa que la crítica y los medios de comunicación llaman urbana, seguramente es la que está llorando a moco tendido en estos momentos. Incluso me imagino que ya están planeando una peda masiva, como la que se hizo con José José el “Príncipe de la Canción” en su barrio Clavería, ubicado al norte de la Ciudad de México. Pero Charlie Monttana, tanto para mis causas y para mí, quienes a la cuarta o quinta chelita ya hacíamos sonar “Todos estos años”, “Pinche vatito”, “Hipócrita”, “Me gusta tu chava” o de plano nos poníamos a ver su divertidísimo reality show que hizo el canal de televisión de paga EXA, nos hacía sentir un no sé qué…

Es raro que la muerte de nuestro Bret Michaels mexicano, quien adoraba chupar Jack Daniels, haya llegado al momento que me chingaba una chela. No quiero sonar muy localista, pero su música te hace sentir más chilango que de lo normal.

Es raro que la muerte de nuestro Bret Michaels mexicano, quien adoraba chupar Jack Daniels, haya llegado al momento que me chingaba una chela. No quiero sonar muy localista, pero su música te hace sentir más chilango que de lo normal. Y para chilangueses, algunas que hemos hecho mis causas y yo, escuchando sus rolas.

La primera cosa que se me viene a la cabeza son las ex novias o chicas fresonas con las que algunos salíamos. Algunas de ellas pensaban que éramos del tipo “punk rockers”, tatuados, con tonadita medio ñera, que sólo escucha música “rara”. Sin embargo, la sorpresa que se llevaban, eran las frases chulas, corrientes y floridas del Novio de México, las cuales hacían que pusieran caras de “WTF”, y nosotros recordáramos cantando y riendo nuestro verdadero Código Postal; por algo el tema de “Tu mamá no me quiere” es la historia verídica de cualquier barbaján. “¡Yahooo!”.

Otro recuerdo es el del último Chayito Fest que se realizó en una pocilga de darketos y modernos llamada Centro de Salud. El bar está sobre la calle Monterrey, en la colonia Roma, casi esquina con Querétaro. Ahí, Sankinpankin, el ya extinto grupo de algunas de mis causas que salió de las Unidades Habitacionales de El Rosario, quienes de hecho decían tocar urbancore (hardcore urbano), en esa ocasión, cerrando el festival que tantas alegrías le dio a muchas personas, inesperadamente tocaron “Vaquero rockanrolero”. Existe un video de ese momento y define la amistad con mis causas. Charlie Monttana tal vez podría sentirse orgulloso, o de plano decir que esa versión estaba muy culera; ambas opiniones hubieran estado de maravilla.

Por último, también en otro Chayito Fest, uno que sí se llevó a cabo en su zona de confort, el salón de eventos de la Unidad Habitacional Manuel Rivera Anaya CROC 1, al finalizar el segundo día del festival, el pinche Luke (un barbaján oriundo de Iztapasalsa), tuvo la ocurrencia de reproducir “De que el amor apesta, apesta”, en la versión de Vago. Esa escena muchas personas la recuerdan: nunca había visto a tantas personas cantar esa canción con un sentimiento puro. También hubiera sido interesante saber qué opinión podía haber dado el Novio de México.

Ambos recuerdos del Chayito Fest y Charlie Monttana no volverán a pasar, pero me atan y me hacen disfrutar más de la música del hijo pródigo de Neza York. Ahorita mismo gritan con dolor, como si el Cruz Azul la hubiera vuelto a cruzazulear: “Pero llegó el día… llegó el maldito día”, con un significado de dolor distinto. La peda masiva podría quedar pendiente para después del confinamiento, o tal vez mudarse a Zoom. Pero mientras tanto, coreando sus rolas, saliendo a la calle a buscar desesperadamente más chelas, y para nunca jamás olvidarlo, el recién fallecido nos diría: “Que sirva de experiencia está moraleja”.