Cosplay, fans, booktubers y rockstars

Los booktubers son chavos que se caracterizan por hablar de libros a través de YouTube. Desafían la creencia adultocéntrica de que los adolescentes no leen y al mismo tiempo cuestionan qué es la literatura, las relaciones entre autor y editorial, y el valor de todo esto en los tiempos de Internet, los memes y las redes sociales.

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 Para entrar a la presentación de Latidos, una novela juvenil de Javier Ruescas, no necesitabas pase, pero se llenó al grado de que afuera de la sala se colocó una pantalla para que las personas observaran lo que sucedía dentro. En el evento se encontraba Fa, una de las booktubers más conocidas, y gran amiga de Javier.

En la presentación de Ocho lugares que me recuerdan a ti, del booktuber Alberto Villarreal, (Canal Abriendo Libros) también había una fila de chicas que no lograron entrar.  La presentación fue encabezada por Raiza Revelles, su mejor amiga.

Este fenómeno se repitió en la presentación del último libro de la saga de Maze runner. Ahí estaban Raiza, Alberto y Claudia Ramírez. El evento requería registro previo. No había forma de saltar este paso a pesar de las súplicas de adolescentes y padres de familia; todos recibieron el mismo “no”.

¿Qué estaba pasando en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2016?

Los booktubers son chavos que se caracterizan por hablar de libros a través de YouTube. Este fenómeno inició en 2012 en América Latina y España, aunque ya tenía un par de años en Estados Unidos y Reino Unido. Una de las cosas que más llaman la atención de estos chicos es que se encuentran desafiando la creencia adultocéntrica de que los adolescentes no leen, y al mismo tiempo cuestionan qué es la literatura, las relaciones entre autor y editorial, y cuál es el valor de esto en los tiempos de Internet, los memes y las redes sociales.

El fenómeno ha tenido distintas respuestas: hay personas que repiten el discurso de “es bueno mientras se esté leyendo”; otros, como algunos críticos literarios y autores, dicen que están influyendo de manera directa en las decisiones lectoras de los adolescentes y sólo recomiendan libros que no tienen valor o trascendencia literaria, por lo que no se puede llegar a hacer una reflexión al respecto.

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La mayor parte de estos eventos están relacionados con la vida del autor. Fa y Ruescas; Raiza y Alberto, son amigos que extienden esa relación en las presentaciones de libros dejando a un lado la distancia que en ocasiones llega a existir dentro de las conferencias de los autores “consagrados”. Sus seguidores conocen su vida porque la han expuesto a través de sus redes sociales, así que las preguntas que les hacen tienen más relación con su intimidad que con el contenido de sus libros.

Desde un principio Alberto Villarreal compartió que Ocho lugares que me recuerdan a ti  está inspirado en una historia de amor de la que fue protagonista. Cuando llegó el momento de interactuar con los asistentes a la presentación, no era de extrañar que le preguntaran cosas como: “¿Madrid (su ex pareja) ya leyó el libro?” “¿Lloraste al escribirlo?” “¿Qué sería hoy Alberto Villarreal si Madrid no hubiera llegado a su vida?” o “¿Qué opina tu segundo amor de Ocho lugares…?”, entre otras.

También hay otros chicos que toman la palabra ―y las redes―, y se presentan como escritores en potencia, les piden consejos para aprender a redactar, de qué manera pueden inspirarse, qué hacer cuando se tiene un bloqueo, por qué eligen escribir de tal manera, cuándo se dieron cuenta de que deseaban dedicarse a esto. A pesar de no ser un caso exclusivo de los booktubers (si vamos a una conferencia de autores ‘posicionados’ podremos encontrar estas últimas preguntas), lo anterior tiene más que ver con el proceso de la creación del libro que con el contenido.

Gracias a estos chavos los procesos editoriales están cambiando al ofrecerle la publicación de un libro a un joven sin experiencia, pero con popularidad en internet. Se piensa en el impacto de ventas, en la materialidad del libro.

En 2015, Raiza Revelles publicó en conjunto con el youtuber Sebastián Arango la novela Zelic. La nueva tierra, editada por Grupo Planeta. Esta obra de ciencia ficción fue bastante criticada por sus erratas. Ellos mismos, en un video llamado “5 cosas que odio de Zelic”, indican que sólo hicieron el trabajo de escribirlo, que en el trabajo editorial no se le habían hecho mejoras y por eso había varios errores de escritura.

Por otro lado, en la presentación de Javier Ruescas se habló de Por una rosa, libro que escribió en conjunto con Benito Taibo y Laura Gallego; son una serie de historias inspiradas en el cuento clásico La Bella y la Bestia. Según Ruescas, la obra no estaba basada en la película de Disney, pero el lanzamiento fue el 16 de marzo de 2017, un día antes del estreno de la película protagonizada por Emma Watson.

Tal vez el más honesto de todos estos autores fue James Dashner cuando, vestido de una playera de la Selección Mexicana, respondió a la pregunta de si volvería a trabajar la saga de Maze Runner a pesar de haber dicho por segunda ocasión que ya no lo haría: “If I’m really poor and I need money” (Sólo si estoy pobre y necesito dinero), contestó, revelando una parte del interés económico no sólo del autor sino también de las editoriales a quienes no parece importarles la trascendencia del texto.

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En una sala se reúnen Peter Pan y su sombra, la Reina de Corazones, Eleanor y Park, Jon Snow, Coraline y Edgar Allan Poe.

No se trata de una ficción. Todos estos personajes de distintos fandoms se encuentran reunidos esperando su turno para pasar a una sala de la Expo Guadalajara y demostrar sus habilidades performativas delante de cientos de desconocidos. Hay una pequeña Sybil Trelawney de seis años que arranca suspiros y aplausos. Cuando Newt Scamander ―el personaje más reciente en el universo de Harry Potter― atraviesa la sala acompañado de su maleta, la gente se vuelve loca.  Nos encontramos frente al primer concurso de disfraces literarios de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, evento organizado por la librería Book Up y conducido por Raiza Revelles y Claudia Ramírez.

Este evento toma como base los concursos de cosplay de las convenciones de cómics. Durante mucho tiempo dicho pasatiempo estuvo limitado a esos lugares, donde se consideraba apropiado utilizar un disfraz para homenajear a nuestro personaje favorito; por eso es raro que en un recinto como la FIL nos encontremos en los pasillos a personajes de las novelas juveniles que más han trascendido. ¿Es otra manera de evidenciar que la FIL, como dijo Juan Villoro en entrevista para Emeequis, “no es más que una máquina de vomitar actividades y confunde la estadística con el éxito”?

Lo que se sabe a ciencia cierta es que la industria editorial ha mirado los productos culturales del momento y los ha insertado dentro de sus estrategias de mercado.

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Para los jóvenes es importante sentirse identificados con los personajes de los que hablan las historias a las que se acercan. Por eso miran los videos de los booktubers, porque desean conocer sus impresiones, saber si vale o no la pena adquirir determinado título (de por sí comprar un libro ya es costoso). También es importante la manera en la que hablan de los libros, cómo transmiten las emociones de lo que sintieron cuando estaban leyendo y si éstas pueden traspasar la pantalla y acercarse a quienes los miran.

A pesar de los detractores de los booktubers como un producto para las masas, también existen aquellas chavas que se encargan de hablar acerca de los libros que nadie comenta. Tanto Alejandra Arévalo como Abril G. Karera se han dedicado a explorar a los autores mexicanos que no son tan comentados en los canales más grandes ―encandilados por el Young Adult estadounidense―, promocionan a autoras feministas (con el grupo Libros b4 Tipos) y tienen un canal en conjunto (Alebrijes literarios) donde entrevistan a escritores nacionales.

Al final, si las editoriales buscan a estos jóvenes es precisamente porque saben que los roles están cambiando y los lectores desean tener poder sobre sus lecturas, hacia dónde van, qué historias quieren o merecen ser contadas. A pesar de todo el miedo a la “soledad de la conectividad” no estamos en una época donde el “yo” impera. Los adolescentes han encontrado un “nosotros” a través de los booktubers y, al final, esa tal vez sea la aportación más importante de estos: recordarles que no están solos y a través de esa compañía despertar el placer por la lectura. 

Mónica Esparza

(Nuevo León, 1986) Es licenciada en Letras Hispánicas por la UANL. Entre sus principales intereses está la promoción de la lectura, la novela gráfica, el manga, las series de televisión y las redes sociales. Twitter: @parsimonica