Creatividad sin adjetivos

Los chinos hacen de su cocina una mezcla de influencias estadounidenses, japonesas, francesas, vietnamitas y hasta mayas, todo con tal de que sus negocios sobrevivan y prosperen.

Por: Gabriel Contreras

comida china
Foto: Daniel Go – Flickr (Creative Commons)

La inteligencia de los orientales posee una estatura legendaria. No en vano su fuerza económica crece de manera salvaje y rompe cuanta barrera encuentra a su paso. ¿Quién puede con el empuje de los chinos? ¿Quién les va a poner -algún día-un “hasta aquí”?

Los ejemplos que ilustran las dimensiones de la inteligencia y la creatividad oriental son más que abundantes. Así, vale la pena poner la mirada en la empresa Alibaba, y observar que Jack Ma no es una figura del todo excepcional en el paisaje chino. Muchos emprendedores chinos están hoy sacudiendo paradigmas, unos de modo global, y otros en forma mínima, casi microscópica.

Ese es el caso del restaurante Long Men. ¿Que tiene de particular el restaurante Long Men? A primera vista, nada.

Como en casi cualquier restaurante chino, en el Long Men se ofrecen platillos en combo, a base de arroz, pasta (ramen), puerco y pollo. Nada del otro mundo. Sin embargo, este pequeño puesto de comida china, que compite con una pizzería en los alrededores de Chedraui, en Puerto Morelos, Quintana Roo, tiene algo que lo vuelve llamativo: esto es… un toque de creatividad.

En el Long Men se incluye al plátano frito dentro del posible combo oriental. Y, naturalmente, los comensales mayas (albañiles, empleados, gente de mar) piden el plátano frito (este alimento tan atado al trópico en el plano de la cultura comestible: Cuba, Veracruz, Tabasco, Yucatán) como si realmente fuera un guisado chino.

Es algo por demás extraño. Esta mezcla es, en realidad  casi absurda.Pero la capacidad de los chinos para entremezclar y revolver ingredientes, vuelve imposible cualquier fracaso.

Los chinos son unos monstruos de la adaptación. Se adaptan al frío, al calor, a la lluvia, a la sequía. Se pasan días durmiendo como sardinas y prácticamente sin comer con tal de juntar dinero, se cambian el nombre y se ponen John, Peter, Bruce, Jack… Todo con tal de ser aceptados en el extranjero.

Y del mismo modo, los chinos hacen de su cocina una mezcla de influencias estadounidenses, japonesas, francesas, vietnamitas y hasta mayas, todo con tal de que sus negocios sobrevivan y prosperen.

Los chinos, siempre genios del arte de la pelea, asumen su cocina como un instrumento cultural y no como un fin, y adonde van hacen lo que ven. Por ello, Long Men ofrece este extraño platillo chino (el plátano frito) y vendería tuercas con soya si eso significara la posibilidad de seguir adelante.

La inteligencia de los chinos es, vaya, una creatividad sin adjetivos.