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| Taller de Periodismo Musical UANL - La Zona Sucia

La insoportable levedad del streaming

Según Jim Lucchese, CEO de Echo Nest, su equipo está enfocado en “crear la mejor experiencia musical en el momento preciso”. Justo como los mixtape de antes, ¿recuerdan? El resultado está a la vista en el «Descubrimiento semanal» de Spotify.

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Según Jim Lucchese, CEO de Echo Nest, su equipo está enfocado en “crear la mejor experiencia musical en el momento preciso”. Justo como los mixtape de antes, ¿recuerdan? El resultado está a la vista en el «Descubrimiento semanal» de Spotify.

Por: Diana Mora

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Foto: Nickolai Kashirin – Flickr (CC BY 2.0)

Siendo una nostálgica empedernida -y no tan millenial-friendly-, siempre estoy comparando las situaciones propias de cada generación, o el uso de herramientas, que denotan precisamente esa brecha generacional.

En otras palabras: Ya estoy ruca, siempre me estoy quejando y no sé cómo picarle a las pantallas táctiles. ¿Qué le pasó a los botones? No le entiendo a lo intangible.

En esta ocasión me puse a recordar/añorar lo bonito y lo personal que eran los mixtapes, esos que tardábamos horas grabando, ya fuera esperando con atención junto al radio o de cassette a cassette; después la odisea mayor llegaba al momento de entregarlo, porque siempre era para alguien, siempre era personal y siempre teníamos un mensaje para la chica(o) que nos gustaba, un amigo, o nosotros mismos.

¡Ah, qué tiempos aquellos! Donde las cosas tenían significado.

Ahora en la era digital ya no se comparte nada. Tenemos a Spotify y sus playlists. Playlist para comer, para correr, para concentrarse, para todo. Ahora, en la era de la tecnología, de lo fácil de lo leve y de los millenials, la música se nos está convirtiendo en algoritmo. Carita triste.

Un usuario de Spotify llega a generar hasta 600 GB de data al día. El algoritmo detrás de los 159 millones de usuarios analiza lo que escucha durante la semana, las veces que repite una canción, cuando adelanta y las listas que sigue. ¿El resultado? Sugerencias para ti, mixes diarios, pero data al fin.

But baby don’t cry,  no todo está perdido. ¿O sí?

En el 2014, con todo y su catálogo de 35 millones de canciones, en Spotify estaban preocupados por el anuncio del lanzamiento de Apple Music el año siguiente, porque sabían que aún no habían obtenido totalmente la fidelidad del usuario, esa cercanía, el “toque humano”.

En una jugada muy astuta  deciden comprar por 2 millones de dólares a Echo Nest. Una compañía de inteligencia musical cuyo eslogan es “fix how people were discovering music». Imagínense. Pues sí, en palabras del CEO de EN, Jim Lucchese, su equipo está enfocado en “crear la mejor experiencia musical en el momento preciso”, justo como los mixtape de antes, ¿recuerdan? Millenials descubren los mixtapes.

Un lunes del 2015 apareció en nuestra pantalla de inicio en Spotify un playlist que se renueva cada semana y que contiene 30 canciones, –algo así como 2 horas y media de música- que este nuevo algoritmo con alma cree que nos van a gustar.

Pero, ¿cómo le hace? ¿Dónde está el alma, lo humano, la experiencia?

Bueno la cosa está así:

  1. Tú escuchas mucho “Loud Places” de Jimmy XX y “This is America” de Childish Gambino.
  2. Otro usuario en alguna otra parte del universo digital añade “Loud Places”  a una lista donde también está “Touch” de Toro y Moi.
  3. Spotify detecta que aún no has escuchado “Touch”.
  4. “Touch” pasa a tu recomendación semanal. <3  Pure love.

Es así como esta nueva experiencia de mezclar algoritmos de la manera más precisa posible, con un toque humano, nos da acceso a una canción que no teníamos en el radar y que proviene en realidad de la lista de alguien más. ¿No es romántico?

Y pues ¿qué les digo? Casi sin querer acabé seducida por esta adorable lista, “Mi descubrimiento semanal”, que casi siempre le atina, o logra traer al presente recuerdos, momentos, o un mensaje del Oráculo del Streaming, que lunes tras lunes me dice algo nuevo.

Al final de cuentas me gusta saber que aunque sea a través de big data y el internet de las cosas, nosotros, los melómanos, seguimos compartiendo música en la era digital.