“Las Vampiras”, bellas chupasangre alemanas

Las Vampiras, de Jess Franco (1971), se convirtió en una película de culto en muchos países al subvertir el sexo y algunas de las principales características de personajes ya clásicos del cine de vampiros.

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En 1979 el célebre director Jess Franco filmó una versión femenina, por llamarla de alguna manera, de Drácula (Terence Fisher, 1958), con un guión co-escrito por él mismo y Jaime Chevarri. Las Vampiras (1971) se volvió con los años una película de culto en muchos países al subvertir el sexo y algunas de las principales características de personajes ya clásicos.

El asunto inicia cuando Linda, una vendedora de bienes raíces va junto a su novio a un lujoso cabaret donde la estrella principal es una enigmática y fascinante zorra que la cautiva de tal manera que a partir de esa noche comienza a tener pesadillas húmedas con ella. Luego de unos días mandan a Linda a una isla para encargarse de los trámites y papelería de una propiedad de la Condesa Nadine. Sí, adivinaron, es la misma tremenda mamita con la que sueña.

Amigos y amigas, lo que Linda no sabe es que Nadine es en realidad una vampiresa convertida nada más y nada menos que por el Conde Drácula, luego de rescatarla de un puñado de militares que se entretenían violándola. Como era de esperarse la Condesa seduce a nuestra protagonista quien disfruta salvajemente de las encantadoras pieles de Nadine, la condesa, despierta días después internada en un hospital y tristemente no recuerda nada. Así el sexo no sirve, lo bonito son los recuerdos.,

Las Vampiras es una cinta muy bien lograda, con una extraña pero muy interesante apuesta para la época; nos muestra aspectos nuevos de algunos personajes de la tradición vampírica: el conde es Condesa; el seducido, seducida; y algo que resulta perturbador es que el cazador de vampiros tiene intereses que no son precisamente aniquiladores. No sé cómo se llamará esa filia por las chupasangre.

No hay gore, los batidos de catsup brillan por su ausencia, pero sin ese recurso consigue hacer que nuestros intestinos se retuerzan un par de veces. Hay que verla con una dosis clásica, como el propio filme: alitas y cerveza. Vale la pena para los que no la han visto y, por supuesto, para los amantes del género.

Best:

Tarantino usó uno de los temas compuestos por Franco para ese filme en Jackie Brown, La estafa (1997), algo que contribuyó A aumentar su estatus como película de culto.

Luis Bernal

Narrador y cronista. Autor del libro de cuentos La casa púrpura y la novela Por este cielo jamás dejan de circular aviones. Colabora para varias revistas y periódicos del país. Hincha de Tigres y la música norteña.