Munchies, ver para comer… y morir

Lo mejor del cine serie B es que siempre que crees que llegaste al fondo, te das cuenta que estás equivocado, siempre hay algo más allá.


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Algo que me mama del prodigioso mundo del cine serie B es que siempre que crees que llegaste al fondo, te das cuenta que estás equivocado, siempre hay algo más allá, una joya escondida que sorprende, como la que hoy les traje: Munchies (Tina Hirsch, 1987).

Esperen, esperen, es cierto; con el puro título o viendo el cartel ya seguro adivinaron un par de cosas: que una vez más les voy a contar de una película tan mala como mearse en la flama eterna; y dos, que es parte de una lista de filmes que quisieron aprovecharse del éxito de Gremlins (Joe Dante, 1984) sin siquiera acercarse un poco, nada, es más no sé qué pensar al respecto.

La cinta es una producción de Roger Corman, sí, el mismo que hizo joyas como El hombre con rayos X en los ojos (1965), o adaptaciones de obras del mismísimo Edgar Allan Poe como La Caída de la Casa Usher (1960) entre otras tantas. Bueno, fue él mismo quien se encargó de esta extraña producción.

Todo inicia con unas excavaciones en Perú y ahí un arqueólogo pretende encontrar algo que demuestre que Machu Picchu fue una torre de control de extraterrestres. Lo sé. Al buen científico de hacer pozos lo acompaña su hijo que se la pasa peleando con el hombre porque según quiere irse a Los Ángeles a cumplir su sueño de ser actor, pero ya saben, es obligado a estudiar, etcétera. Ok, hasta aquí todo normal, cualquiera pensaría que se trata de un morro, ¿no? Pues el dude pasaba los treinta, sin pedos.

Bien, padre e hijo entran en una gruta y encuentran unas inscripciones bien raras con manchas de un líquido verde al que le siguen un montón de situaciones y diálogos completamente inverosímiles pero divertidos, todo para presentarnos que descubren a una criatura que, como si fuera cosa fácil o comercial de Open English, aprende el idioma gringo (o el del doblaje pues), al que con mucha calma lo guardan en una mochila y se lo llevan.

Total, lo que aparentaba ser una tierna y medio tarada criatura, se convierte en un cagadero cuando el aspirante a actor aplica una sesión de “sexo adolescente” con su morra en lugar de vigilar al ser peludo, sin percatarse que lo secuestran. Cosa que no importa porque el amigo extraterrestre escapa, y es cuando descubrimos que, cual lagartija o gusano, cuando alguien lo corta se regenera y ambas partes se vuelven independientes. En fin, la cinta se vuelve una persecusión de munchies por parte del morro actor y su novia.

Adivinen el mensaje. Sí, las criaturas se mueren por la cerveza y la comida rápida. No vengas a mamar. Así que si van a verla hagan lo propio con unas hamburguesas, cervezas y palomitas. La recomiendo porque cuando hace calor lo mejor que se puede hacer es ver una película divertida y beber cerveza.

La cinta la dirige Betina Hirsch (Tina para la banda), quien había hecho el montaje en Gremlins. Nunca volvió a dirigir, pero si buscan su nombre la encontrarán en producciones verdaderamente espectaculares. 

Best

Los secuestradores del munchies, tío e hijastro del protagonista se la pasan escuchando discos de vinil de importación. Sí, así como se lee. LOL.