Nacho Vegas – Violética

nacho vegas violéticaMarxophone, 2018
 España
8.8

Violética es el séptimo disco en solitario de Nacho Vegas y consta de 18 temas editados en un doble CD (o triple en su versión vinilo), enriquecidos con las colaboraciones de Cristina Martínez (El Columpio Asesino), Christina Rosenvinge, Maria Rodés y el Coru Antifascista Al Altu La Lleva.

Ignacio González Vegas (Gijón, 1974) es un coctel de tradición, rock, activismo y vanguardia; un cantautor con influencias de Leonard Cohen, Bob Dylan y Will Oldham que debutó como solista con el disco Actos inexplicables (Limbo Starr, 2001), incluido por la revista Rolling Stone en su lista de los 50 mejores discos de rock español.

La prosa de Nacho Vegas huye del amor romántico y defiende nuestro “derecho a la infelicidad”. Un artista a quien la palabra indie ya no le dice mucho: “Es algo puramente esteticista”, dijo en una entrevista para el Huffington Post.

EL título es un guiño a la compositora chilena Violeta Parra (incluye una versión de su tema “Maldigo del alto cielo”) y a su recurso de convertir en esdrújulas sus letras (“Mazúrquica modérnica”, por ejemplo). Aunque también se presta para jugar al rompecabezas con los conceptos de violencia, ética y poética.  

La evolución del asturiano hacia el compromiso político, patente desde Resituación (Marxophone, 2014) y el EP Canciones Populistas (2015), se puede palpar en los temas “Aida” (versión del cantar tradicional sobre una joven asesinada por el fascismo), “Un corazón helado” y “Tengo algo que decirle”, reclamo irónico a la violencia policial durante el movimiento de los indignados en España.

Violética es un organismo que, además que comunicar, nos arrastra a su estado de ánimo para aturdirnos y devorarnos. La gran cantidad de recursos musicales en esta producción no distorsionan su esencia melancólica; ya sea la tristeza campirana en “Un ejemplo de discreción” o “Los sabios idiotas” (con una voz intencionalmente desfasada y nerviosa que perturba); o la melancolía setentera de la balada “Ser árbol”, a dúo con Maria Rodés.

Dignas de resaltar son las canciones que rompen ligeramente la línea pausada y oscura del disco: “Todos contra el cielo”, una cumbia rock con carga social (“Orden militar: Quédense en casa… solo en casa y que no cambie nada”); “Crímenes cantados”, un rocanrol lento y áspero contra el sistema y sus cuentos de enfermos que se “mueren” camino al hospital o “suicidados” en prisión; o la ficción que nos invita “A ver la ballena” en el track final.

Destaca también “La última atrocidad”, a dueto con Cristina Martínez, una joya que a ritmo tarantiniano nos arroja los diálogos y silencios propios del amor contemporáneo y alterado; reclamos en los que se asoma tanto la pasión como el intento de asesinato.

Violética nos conduce a través de un discurso musical denso, con una poética sin artificios, que busca atraparnos mediante el desconcierto, sin necesidad de “coros pegajosos”. Además, el disco tiene la marca de la casa: una exploración constante de ritmos y cadencias; una serie de canciones ricas en matices y en las que cada inflexión de voz es un amarre para el escucha.

Por: César Casillas

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Este texto se produjo como parte del Taller de Periodismo Musical organizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León y La Zona Sucia en la Casa Universitaria del Libro 2018.