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Tres ilustradoras iberoamericanas

Son chicas de diferentes orígenes, creencias e influencias, pero de trazos genuinos, disruptivos y coloridos, y proclaman un discurso propio que rompe con la caricatura tradicional masculina. Ellas enarbolan su propia bandera a través del pincel.

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Son chicas iberoamericanas de diferentes orígenes, creencias e influencias, pero de trazos genuinos, disruptivos y coloridos, quienes proclaman un discurso propio que rompe con la caricatura tradicional masculina. Ellas enarbolan su propia bandera a través de su pincel, pero, ¿qué tanto influye el feminismo preponderante en su obra? ¿Qué opinan de ejercer la labor en un oficio aún dominado por la testosterona? ¿Cómo viven luchas como la del aborto en Latinoamérica? Estos son algunos perfiles personales:

María Hesse

maria hesse
Foto: mariahesse.es

Sevillana de nacimiento, de 1982. De su imaginación brota una sensibilidad particular de la que plasma corazones, mujeres, unicornios, pero también personajes como Frida Kahlo, Florence Welch o David Bowie, de quien se confesó enamorada desde la infancia por su papel en la película Laberinto.

“Yo creo que tiene que ver todo tipo de discurso porque en toda lucha tiene que haber un movimiento que hace ruido y se da a conocer. El mío no es nada agresivo; a mí me gusta mucho dialogar, entonces prefiero hablar ese tema desde un diálogo y explicar todas las veces que tenga que explicar mi postura sobre el feminismo e intentar que alcance el mayor publico posible. Pero esa es mi postura que no tiene ni con más valor ni menos que las otras”.

Power Paola

power paola
Foto: Hay Festival

Seudónimo de Paola Gaviria, nacida en Quito, Ecuador en 1978, hoy residente de Buenos Aires, Argentina. Como creadora de la novela gráfica, adaptada a película Virus Tropical, cuenta su historia familiar y contexto social al estilo Persépolis de Marjane Satrapi. Sus circunstancias personales fueron sinuosas, desde una pesada influencia católica hasta la separación de sus padres, su relación con dos hermanas y una mudanza a Colombia siendo adolescente. Hoy, como artista de paso itinerante, creía desde pequeña que desarrollarse como mujer era una obviedad y la realidad le reveló lo opuesto: “A mí un señor me dijo a mí y mi hermana que ‘gracias a muchas feministas es que puedes ir a la escuela leer, votar cando tengas 18 años; puedes decidir si quieres casarte, si quieres tener hijos o no’. A los 13 años, yo no tenía ni idea de eso. Era una mala palabra, mal vista. Las cosas que para mí eran obvias, no lo eran, como que yo podía hacer lo que a mí me diera la gana”.

Paola se mostró a favor de “la ola verde” argentina que promovía el derecho a decidir por un aborto seguro y legal, cuya respuesta le resultó una decepción. “Estoy en una discusión conmigo misma, no es que pueda decir ‘quememos a todos los hombres’ (risas). Estoy tratando de encontrar mi manera de pensar y lo que quiero decir, está en este proceso. Siempre trato de hacerlo desde mi propia experiencia y de las cosas que veo alrededor, lo que veo con mis amigas, que me parece que contando un poco de la realidad la gente puede tener un poco más claramente de qué se trata. Respecto al aborto, no vamos a echar niños por doquier porque nos encante. La lucha es por las mujeres que no pueden hacérselo de una manera digna”.

Helena Ortega

helena ortega
Foto: Miriam Canales

Tiene 28 años, es mexicana, de la Ciudad de México y aunque su nombre puede no resultarle familiar a muchos, es una joven artista cuyo trabajo ha destacado en la mayoría de las portadas de revistas como Cambio, Singular y libros editados por la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Con el alias de “Hellcat”, ejerce como artista urbana, de un proyecto llamado “Pictolasma” y como madre de una bebita llamada Violeta: “Creo que lo mío mucho se debe a que tengo el apoyo de mi familia, desde el embarazo, a las horas que pude descansar. Cuando entré a trabajar a la revista Cambio tenía cinco meses, tuve la confianza de verme como profesional porque había hecho otras colaboraciones; lo que importan son las redes de apoyo que se crean. Tuve una jefe que me ayudó, estar con mujeres sensibilizadas entre esta sororidad”. Este año, Helena comenzó a ejercer la maternidad, vivió su embarazo en medio del sismo del 19 de septiembre, al quedar dañado su departamento se mudó de manera forzosa al Estado de México.

“También pasa mucho que aún existe mucho miedo como para aventarte a mostrar tus cosas, a temer de manera profesional. Por ejemplo, cuando ves una convocatoria, dices: ‘Ah no, no lo voy a meter’ o peor las que han sido mamás que se preguntan: ‘¿qué tiempo tengo para hacerlo?’ Como artistas y profesionistas debemos tener un proyecto actualizado y no solo pensar en ayudar a apoyarlos, seguridad en nosotras se requiere; oportunidad y programas siempre hay. Como en todos los espacios siempre van a faltar dinero o becas”.

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Nombres de artistas underground mexicanas hay, cuyo nombre no figura por becas, ferias o mainstream, pero cuya calidad e irreverencia son notorias, pueden encontrarse en Instagram, el terreno más fértil para la ilustración. Algunas cuentan con seudónimos peculiares: Miriam González “El pinche barrendero”, ilustradora y fotógrafa con el personaje “El pinche Miguelito”; otras chicas sobresalientes son: Pamela Medina, Iurhi Peña o Wina Obake. A echarles un ojo.