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Tras las huellas de Arreola: Entrevista con Jis

Junto a Fernando Rivera Calderón, músico, periodista y excéntrico, Jis tuvo la osadía de explorar la obra de Juan José Arreola con su estrafalario pincel. Arreolario, es un libro dedicado a este escritor jalisciense, para el que emprendieron juntos un viaje a Zapotlán, en busca de adentrarse en su imaginario.

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Confiesa no haber leído a fondo a Juan José Arreola, pero reconoce la influencia literaria que tiene en el origen tapatío que comparten. Acompañado de su colega Fernando Rivera Calderón, músico, periodista y excéntrico, tuvo la osadía de explorar su obra con su estrafalario pincel y muy peculiar estilo mediante Arreolario, libro dedicado a este escritor jalisciense en el que emprendieron juntos un periplo a Zapotlán, no sólo físico, para adentrarse en su imaginario, uno escribiendo y el otro dibujando. Luego de su publicación, José Ignacio Solórzano alias “Jis” continúa descubriendo muchas de las coincidencias que ha obtenido en su vida gracias a su acercamiento con sus letras.

“Para empezar, es muy chido volver a la cosa de hacer libros porque ya llevaba un rato en estado de latencia como autor y espero que esta sea la señal. Siempre es padre hacerlos. Este proyecto salió por una amiga llamada Mariana Riva Palacio que nos propuso como una serie de libros sobre autores de la combinación texto-dibujo, un libro por encargo, pero a mí me gustó y se me hizo padre que me invitara. Fer Rivera es un camarada con el que hemos colaborado distintas cosas, ha participado en jams de moneros y lo admiro como artista. Se me hizo imposible negarme a participar en algo así y decidimos empezar una investigación. Hay como una fecha de entrega muy cercana que a mí casi siempre me pone muy mal”.

Esos son males necesarios…

Sí, es ahí cuando el editor tiene que entrar como una especie de terapeuta y calmar a los histéricos autores: porque yo a cada rato era de: “¡No mames, es imposible hacerlo!” y Mariana me decía: “No, tranquilo. Simplemente agárralo y ya”. Decidí yo de manera imprudente, le entré como a varias cosas últimamente, decidido aunque no esté preparado, lanzándome al vacío como “El Borras” y aquí fue clarísima la actitud porque prácticamente no he leído a Arreola.

¡Pero tiene cosas muy chidas!

Yo tengo recuerdos suyos de chavo, parte de su presencia histriónica en la tele y tenía esa idea de un señor muy loco, elocuente, platicando de cualquier cosa. Luego ya me voy enterando que era uno de los grandes escritores mexicanos, pero como me pasa con la lectura lo voy dejando pendiente. Tuve que hacer algo como en el libro “Como hablar de los libros que no se han leído” de Pierre Bayard de Editorial Anagrama.

¿Cómo fue su viaje de investigación?

Fuimos a Zapotlán, donde nació. Casi todo el libro descansa en un fin de semana en que Fernando fue a Guadalajara y el primer sábado estuvimos tras las huellas de Arreola. El primer día cotorreamos con un amigo suyo con quien jugaba ajedrez. Hicimos esta conversación y al día siguiente que fuimos a esa ciudad a hablar con su hijo Orso, nos llevó a su casa-museo. El plan era que íbamos a estar recabando más gente, pero el tiempo se vino encima y entonces quedó basado en estar haciendo fabulación de esos dos días de saltimbanquis exploradores. Y por otro lado, el conocimiento genuino que Fernando sí tiene de Arreola son reflexiones o anotaciones como su vida y obra. Forma parte de su texto y era ir tras las peripecias del libro.

¿Qué otras reflexiones tuviste?

El tono que me gusta es el autobiográfico y me gusta mucho que muchas de las cosas en las que yo trabajo hay una especie de “meta cotorreo”, como de estar diciendo que estoy haciendo en ese momento tal cosa y eso es importante en el libro: hablando de nosotros queriendo hacer un libro sobre Arreola. Siento que no soy un ilustrador nato, me meto en esa ansiedad a ver cómo soluciono todo y empiezo a agarrar o virar material del escritor y trato de hacer cotorreos, cartones o debrayes según como los textos van diciendo. Y la pasé muy bien.

Y después tuvieron una gira latinoamericana…

Fuimos a una gira en Colombia y Panamá y nos divertimos poca madre. Siento que el libro tiene esa continuación en lo que ha ido pasando después, como si estuviera más amplio que el libro mismo, como si tuviera extensión. En una de las presentaciones al estar ahí en la mesa no me había fijado que su cumpleaños cae el mismo día que yo, el 21 de septiembre y eso es sensacional. Cuando regresé a Guadalajara después de la gira me llegó una editorial tapatía; una serie de libros de autor para hacer cuentos suyos. Me tocó hacer “El miligramo prodigioso”, sobre una sociedad de hormigas. Todo va embonando perfectamente. Fernando me dijo que debía leer el “El Guardagujas”, que se parece a un cuento de Ermmano Cavazzoni llamado “Cirenaica”, sobre los ejes de una estación de trenes también fantástica y donde se van quedando emparejadas las vidas.

Si tuvieras la oportunidad de hacer otro trabajo similar con otro escritor mexicano que consideres que deba ser más leído, ¿quién sería?

¡Guau! Montones como Hugo Hiriart, Francisco Hinojosa, Guillermo Sheridan o Jorge Ibargüengoitia.

@miricaiba