Gorilas en la niebla

Batman en el reino de la posverdad

La posverdad es un plato que se sirve frío. Hoy la verdad, la ficción, la exageración y el vil engaño son todos la misma cosa.

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batman

Esta es la nota tal y como la escribí originalmente. Tres días más tarde, escribí otra versión, que incluyo en este mismo texto.

Va.

Versión 1

A lo largo de varias décadas, Batman fue mucho menos que un superhéroe. Es decir, vivió escondido, secuestrado en un granero, acompañado de cucarachas, ratas y de la más honda soledad, el silencio y el abandono. Bueno, sí, vivió como un verdadero murciélago. Kabooooommm.

En ese periodo, Batman había sido secuestrado por la nada, su horizonte era casi existencialista, se tambaleaba entre el ser y la nada, la esencia y la apariencia, el olvido y la desaparición. Y vaya, pues no había precio ni quién pagara el rescate. No se sabe ni cómo pero, dividido en secciones, o sea escindido, Batman veía perderse sus orígenes en un un rincón de pueblito de Texas llamado Beeville… Esta vez, en realidad, no había esperanza para Batman. Bien. Vayamos a ver ésta que es una de sus más negras y asombrosas historias. Uff.

Adam West, Bob Kane, Tim Burton, George Clooney, Michael Keaton, Prince, Dany Elfman, Bill Finger, muchos son los artistas que en algún momento colaboraron en la elaboración de la fama y el prestigio del héroe de Ciudad Gótica en las páginas del cómic, el cine o la pantalla televisiva. Sin embargo, la primera aventura fílmica de Batman permaneció mucho tiempo en las penumbras. Fue una producción encabezada por R.B. Jerry y se filmó en 1939 para la compañía BJC Pictures. Cuando se hizo el rodaje, el cómic de Batman apenas comenzaba a tomar vuelo. Sucedió  exactamente hace 80 años. Eso quiere decir que Batman, ups, es solo 10 años más joven que Mickey Mouse. Zambomba, aunque en realidad a los seres de ficción les da más o menos lo mismo la edad.

En fin, la cosa es que Batman nació en Detective Comics #27, creció como héroe de papel, pasó de bimensual a mensual, se rodó por vez primera, y no se sabe ni cómo fue a dar –en copia única, por cierto- a Beeville, un pequeño poblado que se halla a no más de 20 millas de San Antonio, y que destaca en el panorama de Internet gracias que ahí habitan los amish (gente de tipo campirano, blanca y de aferradas costumbres, que viste de manera por demás sencilla y monótona, y viaja en carretas tiradas por dos caballos), hay un hotel Hampton Inn con piscina, y alguna vez se grabó en video ahí una detención que hoy puede ser visitada en YouTube.

Pues bien, ahí, en la comunidad de Beeville, o sea en algo así como el punto más inhóspito del mundo, ahí es adonde fue a dar la primera filmación de Batman, que se rodó en 16 milímetros, en blanco y negro y con una secuencia compuesta por 12 capítulos. Vale apuntar que el protagonista de The Mystery of the Bat-Man fue Desmond Hamon, a quien por cierto hoy prácticamente nadie recuerda. De esas 12 partes, 11 están desaparecidas hasta el día de hoy.

Hoy, 2019, en numerosas tiendas en todo el mundo, se venden las tazas y los stickers conmemorativos de los 90 años de Mickey Mouse, pero ¿y Batman? ¿Cómo se están celebrando o rememorando sus 80 años de encarnizada lucha contra el crimen, su inteligencia siempre despierta y veloz, su vestimenta al mismo tiempo estrafalaria y gótica?

Me parece que es hora de pensar en Batman, de discutir sus transformaciones, sus aciertos, sus descalabros, y sobre todo es hora de analizar su psicología y su filosofía, que han seducido a tantas generaciones y no terminan, hoy, ochenta años después, de asombrarnos.

Tres días mas tarde…

Version 2

La posverdad es un plato que se sirve frío.

Hace cosa de media hora, me escribió José Juan Zapata desde Argentina. Él, verán ustedes, soluciona muchos de los asuntos de la redacción de La Zona Sucia, revista radicada en Mexico.

Me dice Zapata: “Gabriel, quiero plantearte algo en torno a tu nota sobre Batman”.

Ok, ¿qué pasa, Juan?

“Pasa que todo es mentira. Eso de que hay una película… bueno, eso que mencionas de Batman ahí no se refiere a una película ‘antigua’. En realidad, la hicieron hace pocos años y fue una historia falsa esa de que había sido la primera y se perdió. Lo hicieron recreando, obvio, el estilo de la época”.

Yo escuche la voz de Zapata como algo lejano, lejano. Y vaya, me puse nervioso, y me dio coraje, pero luego me dio risa.

Le dije a Zapata: “Es que las que son falsas son la segunda y la tercera parte, claro”.

Acudí a leer un enlace que me dejó Zapata, y luego me puse a revisar algunas inconsistencias del video, y me detuve a observar que, ciertamente, era ilógico que no hubiera 80 mil homenajes a Batman en todo el mundo basados en esa supuesta película.

Finalmente, entendí: todo aquello era una broma, una vil broma, tan broma como “Elvis esta vivo” o “Juan Gabriel regresará”.

Pero el error, en realidad, es mi error, porque yo no investigué lo suficiente, ilusionado de tener conmigo un dato valioso y lindo. Pero no, aquello era solo una broma fea y cruel: pero una broma en un mundo dominado por la posverdad no le importa a nadie, porque hoy la verdad, la ficción, la exageración y el vil engaño son todos la misma cosa.

Y fue así como me dio por celebrar un falso aniversario de Batman, a partir de una falsa película que, movida  a través de las redes sociales, llegará a ser tan importante como sus verdaderas películas.