Clipperton: No me dejen mentir

Clipperton, de David Olguín, nos ofrece una bellísima metáfora el poder de la locura y la locura del poder. Se presentó durante el mes de marzo en el Aula Magna de la UANL.


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Clipperton es una obra magnífica, un espectáculo demencial escrito magistralmente por David Olguín, y recientemente presentado en Monterrey por un equipo compuesto por Mayra Vargas, Elvira Popova y Kagua Treviño.

La obra nos ofrece una bellísima metáfora el poder de la locura y la locura del poder. La historia es protagonizada por un conjunto de náufragos, cuya meta es el rescate de una isla que pone en riesgo a los mexicanos frente al avance ambicioso y cruel de la bandera francesa.

Pero, ojo, no se trata de náufragos de un barco, sino de los náufragos de un sistema de gobierno, que en algún momento se derrumba y los deja para siempre en manos del desamparo. Así, estos combatientes, defensores de lo que consideran su patria, se convierten en símbolos de la desolación, en espectros abrazados a una nube desventurada, engañosa y vacía. Ellos, por cierto, no tenían más remedio que esperar la llegada de un barco, local o extranjero, que les ayudará a salir de allí. Pero mientras tanto, había que seguir con la vida, y fue eso precisamente, vivir la vida, lo que les permitió sumirse en un laberinto de salvajismo y corrupción.

Ojo: en ningún momento he dicho que esa obra habla de la actualidad de México. Tampoco, por supuesto,he dicho que esa historia cuente los mareos de la reorganización del poder entre nosotros. Y mucho menos diría que una desolación como esa nos dibuja hoy por entero. No quiero decir eso, porque no es verdad. Pero estoy seguro de que si alguien lo dijera, estaría mintiendo impunemente. Y su mentira llegaría a ser tan pero tan grande, que no faltaría quien la confundiera con la realidad. Por favor, no me dejen ustedes mentir.