La manía de informar

Hay gente como Francisco Cobos, cuya manía de informar es incurable. Les es imposible descansar, incluso si están paseando en París.

Por: Gabriel Contreras

Mencionaré dos casos para empezar.

El pintor José Luis Cuevas no podía tener las manos quietas. Su vocación de dibujante iba más allá de su voluntad y su control. De modo que se pasó la vida trazando imágenes sobre servilletas, libretitas, boletos, hojas sueltas y cuadernos. Le fue imposible dejar de dibujar.

Segundo caso. El escritor Jorge Volpi habla por teléfono prácticamente todo el día, pero cuando comienza a conversar a través del celular tiene que desplazarse por la habitación individual ininterrumpidamente, trazando círculos y espirales hasta conformar un retrato del caos. Su manía de moverse es inagotable.

Francisco Cobos, periodista, es un sabueso del conflicto. Desde su más honda juventud, siempre ha sabido olfatear el conflicto y encontrar la noticia en todas partes. Le es imposible descansar, ya que incluso si pasea por París, no tarda ni dos minutos en estar forcejeando con los guaruras de La Gaviota, y en hacer de su cámara un instrumento de expresión y debate. Su manía de informar va con él de una manera incurable.