Música que habla: Colombia y la cumbia

Lo mejor que uno se puede traer de un país cuando lo visita, además de libros y amistades, es su música. Porque con ella tendremos siempre un pedazo de aquel lugar, nos recordará algunos momentos del viaje y bastará solo con escucharla para regresar cuantas veces queramos a esa tierra.

Por: Homero Ontiveros

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Los Corraleros del Majahual

Lo mejor que uno se puede traer de un país cuando lo visita, además de libros y amistades, es su música. Porque con ella tendremos siempre un pedazo de aquel lugar, nos recordará algunos momentos del viaje y bastará solo con escucharla para regresar cuantas veces queramos a esa tierra.

Pero también en ella podremos encontrar rasgos de la identidad cultural de ese país. A través de la música podemos conocer diversos aspectos que pueden ayudarnos a entender o conocer un poco más sobre una determinada cultura. Por ejemplo, conocer la idiosincrasia del brasileño a través del bossa, la samba o los movimientos modernos como el tropicalismo o la música popular brasileña. La saudade de los portugueses podemos sentirla cerca a través del Fado, que es el canto popular portugués. Mucho del comportamiento del mexicano se encuentra en la música ranchera y el bolero. Y toda la negritud criolla, fundamental para el desarrollo de la música moderna, está inmiscuida en la música de Nueva Orleans y los márgenes del Delta, por citar algunos ejemplos.

Es a través de la historia musical que uno puede entender la actualidad de los sonidos de cada región o país. El flamenco, por ejemplo, al ser mezclado con el rock y dar pie al “rock andaluz” en los setenta, permite entender muchas de las propuestas andaluzas como Los Planetas, Lagartija Nick, Niño de Elche o 091. Es decir, siempre hay un “antes de”, y lo ideal, si nos interesa la música y sus sorpresas, es seguir esa línea hacia atrás.

Por eso cada vez que viajo trato de buscar música que me diga cosas de ese lugar. Discos actuales y también aquellos que han marcado algún momento en la historia musical de esa región.

Así ocurrió en mi reciente viaje a Colombia, donde acudí a una tienda de discos para buscar algunas grabaciones relacionadas con la cumbia de aquella región. Cuando llegué, le dije al empleado de la tienda que estaba buscando música de compositores importantes de ese país, y enseguida supo de lo que le hablaba. Comenzó a traerme discos, hacerme recomendaciones, darme datos de contexto histórico y platicarme sobre las diferencias entre unos y otros. Es decir, el chico de la tienda sabía de lo que hablaba y lo que vendía. Algo que ya no sucede más en México, donde los empleados de las tiendas de discos no conocen de música y uno termina señalándoles que están acomodados en el género equivocado.

Hace poco veía un documental sobre cómo surgió y murió Tower Records, una de las cadenas más famosas de tiendas de discos y, algo que se me quedó muy grabado es cuando mencionan que se trataba de toda una cultura alrededor del disco, no era solo el acto de comprar, sino que iba más allá. Al hablar con el vendedor colombiano recordé esto y también que, en mi temprana juventud, uno de mis sueños era trabajar en una tienda de discos, cuando se necesitaban conocimientos para llevarlo a cabo.

En fin, terminé comprando algunos discos de Lucho Bermúdez, José Barros, Los Hispanos y Los Corraleros del Majagual para conocer más de esta cumbia orquestada y musicalizada con un alto nivel musical y de interpretación. Un estilo que solo se logra cuando se conoce lo que se toca y uno aprende de ellos escuchándolos.

Además de la salsa, con su epicentro en Cali, y del vallenato, Colombia ha aportado mucho en los terrenos de la música popular a través de la cumbia. Músicos como Lucho Bermúdez y José Barros son fundamentales para entender la cumbia de orquesta del siglo XX. Ellos llevaron este género a terrenos donde la complejidad de los arreglos y la composición le dan una riqueza inigualable. Al escucharlos, uno puede entender que, para lograr que una cumbia suene con “alma” al ser tocada por una gran orquesta, es igual de difícil que dirigir a una big band tocando jazz.

Es escuchando cumbia colombiana, porro, vallenato y demás música tradicional, que se termina teniendo una mejor lectura y escucha de propuestas como la de Carlos Vives, Bomba Estéreo, Sidestepper, Aterciopelados, Chocquib Town o Systema Solar, porque en ellos, al igual que en toda la música del mundo, es imposible escapar de la influencia de nuestra música popular. Por eso es importante conocer los sonidos del pasado, para entender los del presente porque la música también es historia, y es en ella que nos vamos encontrando.

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