Rutas de canciones

Los Cardencheros de Sapioriz – “Al pie de un árbol”

¿Qué hizo esta grabación de campo de 1977 (documento etnográfico en principio) un suceso clave del folclor mexicano?

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cardenche

Una tarde a principios de 1977 la maestra Irene Vázquez Valle llegó al ejido Sapioriz, Durango (México) y realizó las primeras grabaciones conocidas del canto cardenche. Es un género vocal polifónico, sin acompañamiento instrumental, que los campesinos de la región preservaron desde la época de las grandes haciendas. Es una de las rarezas más extraordinarias del folclor mexicano.

Uno de los temas registrados aquella tarde fue “Al pie de un árbol”, en las voces de tres campesinos del ejido: Juan Sanchez Ponce, Eduardo Elizalde y Pablo García Antúnez. Al año siguiente formó parte del disco Tradiciones Musicales de La Laguna. La canción cardenche, editado por la Fonoteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Esta grabación logró un gran impacto con el paso del tiempo, e hizo de “Al pie de un árbol” uno de los temas indispensables del cancionero cardenche, junto a “Yo ya me voy a morir a los desiertos”. Hasta la fecha, es uno de los temas más interpretados por los Cardencheros de Sapioriz. El grupo de rock Jaguares sampleó un fragmento de esa grabación en su tema “El equilibrio (Parte 2)” (en el disco El equilibrio de los jaguares) y también ha sido versionado por músicos como Juan Pablo Villa en su disco La Gruta de Baba y en su proyecto Acardenchados.

¿Qué hizo esta grabación de campo (un documento etnográfico, en principio) un suceso clave del folclor mexicano? Quizá tenga que ver el profundo sentimiento de esta performance en particular, que opaca las del resto del disco. Las voces desafinadas y dolidas de los campesinos llegan a un crescendo dramático que conecta con el desamor que plasma la letra, donde aquí y allá saltan algunos arcaísmos (aluminada, “la vide venir”, “redoma de oro”), muestra de la riqueza del habla rural mexicana. Y por ese sobrecogedor fragmento final lleno de desolación desértica: “Pero trigueñita, nomás que me acuerdo lloro. ¿Quién tiene la culpa? Usted qué me abandonó”.