Natalia Lafourcade – Un canto por México, Vol. 1

natalia lafourcade


Sony Music
México
2020


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Hace unos meses, nuestro colaborador Daniel García Bullé se cuestionaba en una memorable nota el presente y futuro de la música ranchera, a partir del fenómeno de Ángela Aguilar: “El género ranchero, ¿descansa más en la reproducción amable de un pasado cada vez más distante, que no es amable? ¿O en qué medida el presente del género puede integrarse a la robusta herencia de la que mañana será la música de ayer?”

Este par de preguntas siguen rondando mi cabeza meses después del lanzamiento de Un Canto por México, Vol.1, el más reciente disco de Natalia Lafourcade, que surgió tomando como base el concierto que brindó en 2019 con el objetivo de colaborar en la reconstrucción del Centro de Documentación del Son Jarocho en Veracruz.

La trayectoria de Lafourcade, desde su debut en 2003 hasta la fecha, ha sido de una diversidad y un crecimiento únicos en la música mexicana. Del indie al chamber pop, de Hu Hu Hu a Las cuatro estaciones del amor, hasta su descubrimiento del cancionero popular mexicano de la mano de Agustín Lara, Lafourcade ha sido un sinónimo de un profundo compromiso con la canción. Bien lo demuestra en esa joya que es Hasta la raíz (2015) seleccionado como uno de los mejores discos de la década pasada en el recuento de La Zona Sucia.

Su ingreso a las grandes ligas del folclor nacional ha sido por todo lo alto, cosechando no pocos elogios entre seguidores y prensa especializada (no se diga la prensa internacional), acostumbrados a una poca renovación generacional entre las potencias del género y a la subsecuente falta de repaso crítico. Una cosa es indudable: Natalia tiene todas las armas para convertirse en la próxima gran figura de la canción mexicana. Que haya lanzado dos discos con los guitarristas de Chavela Vargas es todo un statement, de entrada.

El problema es que, hasta la fecha, Lafourcade no ha demostrado su potencial renovador de un par de géneros (la ranchera y el son) que pasan más por esa romantización del pasado y menos por la creación de temas originales y el desarrollo de nuevas sonoridades. Un mundo que, cuesta decirlo, tiene mucho más de museo que de taller. El proyecto Musas, con todo su preciosismo sonoro, resultaba a fin de cuentas una curaduría arbitraria y caótica de temas del cancionero mexicano y latinoamericano con algunos retazos originales, sin que se lograra dilucidar una idea conceptual.

El lanzamiento, a finales de 2019, de “Una vida”, auguraba un trabajo por todo lo alto. Los primeros acordes, con guitarra eléctrica, y el cierre con mariachi por todo lo alto (por no hablar del simbólico videoclip dirigido por Alonso Ruizpalacios) era otro statement de la otrora reina del indie pop mexicano transformándose en la nueva embajadora de la canción ranchera.

Sin embargo, el resultado plasmado en Un canto por México Vol. 1. es decepcionante. Es salir a la cancha con un planteo defensivo (si en Musas eran Los Macorinos, acá Los Cojolites, con su probadísima calidad, te marcan la cancha), y jugar jugar atrás, a lo seguro. No solo echar mano (otra vez) del cancionero mexicano (“El Balajú”, “Serenata Huasteca”, “Cucurrucucú Paloma”), sino repasar ¡su propio cancionero! en clave ranchera/son. Escuchar el reciclaje de temas de Hasta la raíz y Musas no sólo decepciona, francamente hasta sorprende, y la excusa de partir de un concierto no suena a buen pretexto. La larga lista de invitados (Los Auténticos Decadentes, Jorge Drexler, Panteón Rococó) queda sólo en anécdota.

Con todo Un canto por México Vol. 1 es un disco disfrutable, de una delicadeza cuidada, y que seguirá cosechando elogios en muchos medios. La Natalia Lafourcade que-puede-ser sólo la encontramos en los dos tracks inéditos del disco: el ya mencionado “Una vida”, y la juguetona “Mi religión”, donde quiere dejarnos muy en claro que la estafeta del Divo de Juárez tiene sólo un nombre. También podríamos citar su preciosa versión de “Cucurrucucú Paloma” para confirmar que, en pleno 2020, el acercarse a algunos tótems de la canción mexicana tiene que ser con las mejores armas, si no, ni intentarlo. Ahí Lafourcade triunfa.

¿Habrá volumen 2 de Un canto por México? ¿Aprovechará Natalia todo su potencial para ser la próxima gran leyenda de la canción popular mexicana? Por ahora, para encontrar esas nuevas voces y esas canciones originales, que renueven nuestra fe en la ranchera y el son, habría que buscar otros ámbitos. Christian Nodal en el ala mainstream del género, y La Bruja de Texcoco desde lo más indie, pueden ser dos nombres con los cuales empezar a dialogar.