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Massacre 68 era toda una actitud: Una charla con Aknez sobre el disco “¡No estamos conformes!”

Los actuales grupos de hardcore mexicano no podrían negar la influencia que existe de Massacre 68. Charlamos con Aknez, ex vocalista de la banda, al respecto de ¡No estamos conformes!, el disco que marcó brecha desde su lanzamiento en 1990.

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massacre 68

Los actuales grupos de hardcore mexicano, como también muchos otros del extranjero, no podrían negar la influencia que existe de Massacre 68 para su sonido, para ese mensaje que intentan transmitir. El enorme peso de esta banda formada en 1987, en el aún Distrito Federal, principalmente parte con un nombre que rinde homenaje a todos los estudiantes asesinados en la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco), en aquel 2 de octubre de 1968 que no se olvida.

Y Massacre 68, quienes trascendieron y marcaron época gracias a otras bandas de donde surgieron (Histeria, Kaos Subterráneo, Descontrol, Decadencia), hoy en día, cada uno de los que estuvieron ligados a ese grupo y a esa escena que marcó el camino del hardcore mexicano, sigue siendo fuente de inspiración para la movida punk de –me atrevo a decirlo y sostenerlo– gran parte del Mundo.

Por lo mismo charlé con Aknez, el ex vocalista de Massacre 68, para saber acerca de ¡No estamos conformes!, su clásico disco de verídico hardcore punk mexicano que marcó brecha, el cual se editó en el año de 1990 y contiene canciones como “Un día en Pekín”, “Sistema podrido” o “Policías corruptos”.

¡No estamos conformes! se publicó en 1990. ¿Massacre 68 qué buscaba darle al movimiento punk de la Ciudad de México en aquel tiempo?

Aknez: Quisimos hacer un disco que tuviera coherencia, que reflejara el sentir de aquella generación punk. Incluso para algunos parecíamos burgueses lanzando una grabación en vinyl. Sin embargo, fue algo que nos costó mucho. Y lo que considero es bastante interesante, es que logramos hacer una grabación fuerte, dura. Hasta me sigue sorprendiendo como en muchas partes del Mundo [¡No estamos conformes!] es una referencia del punk mexicano. Pero más que sentir orgullo, siento mucho gusto por haber hecho en aquellos años algo tan necesario para la escena [punk] mexicana. Este disco le abrió puertas a otras bandas, para que no solo se atrevieran a grabar en casete. Lo que sucedió fue que muchos de los inmiscuidos en el movimiento [punk] se cuestionaron: “¿Si Massacre 68 lo hizo, por qué nosotros no?”. Así comenzó a haber una nueva actitud.

Desde antes de que formaran a Massacre 68 en el año 1987, ustedes ya tocaban con otras bandas, ya estaban involucrados en el movimiento punk mexicano que, en esa época, llamó la atención de muchos jóvenes que querían-necesitaban expresarse. ¿Qué representaba Massacre 68 para aquella juventud?

Representábamos las marchas que se daban en aquellos días; por eso hicimos el tema “¡No estamos conformes!”. Pero lo más importante es que logramos hacer una serie de canciones muy directas. El objetivo que teníamos era tomar el arma que sabíamos y podíamos manejar: el punk.

Entonces también asistían a las marchas. ¿Eso era parte de estar envuelto en el movimiento punk?

No. Como Massacre 68 nunca asistimos ni nos involucramos en las marchas. Si nos hubiéramos metido en eso, habríamos sido más políticos. Recuerdo que en aquel tiempo comenzaban a haber cámaras de seguridad en las calles. Eso era algo que se decía entre la banda. Se decía que te invitaban a una marcha, te sacaban fotos y videos, para así dejarte registrado. Entonces había que andarse con mucho cuidado. Y nosotros llamándonos Massacre 68, diciendo “¡No estamos conformes!”, era una confrontación muy cabrona.

A mitad-finales de los años 80 el sonido del punk mexicano se transformó en hardcore. La música comenzó a ser más rápida, más violenta. Y también dentro del movimiento comenzó a haber unos ideales con más conciencia que proponían hacer otras cosas, y no únicamente llevar a cabo los clichés punks que se sabía (la autodestrucción y el simple hecho de andar echando desmadre, etcétera). ¿Consideras que todo lo que ustedes vivían en aquel tiempo tuvo mucho que ver para que ¡No estamos conformes! englobe aquella época?

Sí. Por ejemplo nosotros estábamos en algo completamente distinto a lo que proponían Rebel’d Punk o Síndrome del Punk. Esas eran las bandas de punk divertido, de punk desmadroso. Nosotros, como la mayor parte de las agrupaciones de nuestra generación, traíamos otra propuesta, ya que vivíamos cosas muy distintas a las bandas [de punk] que habían surgido antes. Considero que nosotros éramos más activistas.

Y ser activistas, en aquel tiempo tal vez significaba ser hardcore.

Sí, por supuesto. El ser hardcore era una propuesta más agresiva, y al mismo tiempo más positiva. También las canciones tenían que llevar un mensaje, y la música debía de ser rápida. Sin embargo, la gente no entendía que era una transición necesaria dentro de nuestra pandilla. Con el hardcore reventabas, explotabas. El hardcore te liberaba, te conectaba con el enojo y la rabia, para finalmente canalizar todo. Eso, creo, era muy interesante. Y justo ese es el reflejó de ¡No estamos conformes!, disco con el cual creamos conciencia.

Sin embargo, imagino que también los cuestionaron, los juzgaron de forma negativa por el simple hecho de estar haciendo cosas que para otros no eran “punks”.

Claro. Como decía anteriormente: el disco abrió puertas, pero al mismo tiempo cerró otras. Muchos decían que éramos falsos, simplemente porque no nos drogábamos, no teníamos tatuajes, entre otras cosas que “no encajaban”. Pero pienso que siendo de esa forma, nosotros éramos más radicales.

En cuanto a la cuestión musical de ¡No estamos conformes!, algo que hasta la fecha se valora y admira del hardcore punk mexicano de aquel tiempo, fue que su sonido era único. Y creo que esto tiene que ver por lo complicado que era grabar, la escasez de equipo de sonido, y también por el entorno más barrial del cual venían ustedes y otras bandas del oriente y norte de la Ciudad de México y sus periferias. ¿Cómo fue el proceso de grabación del disco? ¿Quiénes los ayudaron para sacar adelante la grabación?

Tuvimos el apoyo de una compañía de discos llamada Gamar. Con ellos pudimos sacar el vinyl con un sonido machacado, pero al mismo tiempo limpio, claro. Los instrumentos y la voz, a mi ver, se escuchan como debe de sonar una banda hardcore. De hecho, me parece que la gente de Gamar le puso su sello al disco, aun cuando nosotros habíamos pagado las horas para únicamente grabar en el estudio. Usamos un presupuesto que obtuvimos después de vender nuestro equipo [de sonido]. Si no mal recuerdo pagamos 13 horas de grabación. Al final, como creo que les caímos bien, nos regalaron una hora extra. Todo eso nos costó como 9 mil pesos de aquellos años.

Es un dato muy curioso lo que hizo Gamar al “apropiarse” de la grabación.

Sí. El disco lo lanzamos de forma independiente, pero parecía que ellos lo habían editado. Por ignorantes no nos dimos cuenta de eso, sólo tomamos en cuenta que había mucha gente que podía abusar de tu proyecto.

Mencionaste que para la grabación conservaron el sonido de una banda hardcore. Pero tal vez se propusieron conservar la esencia de su demo, llevándolo a un plano “más profesional”.

Sí, pudo ser así. Pero tampoco tendríamos que negar el apoyo que nos ofreció Gamar. Ellos no acostumbraban trabajar con grupos como Massacre 68. Ellos nunca habían grabado a una bandahardcore. Eso fue algo que se les hizo interesante. O más bien dijeron: “Esto está de la verga, pero los vamos a ayudar” [risas].

Es que hay muchas historias y mitos en relación al sonido del hardcore punk de su época. Por ejemplo, he escuchado que ustedes y otras bandas de mitad y finales de los años 80 ensayaban, tocaban, grababan todos conectados a un solo amplificador.

Sí, eso es cierto. Queda como mito porque muchos no lo vivieron. Nosotros ensayábamos con un amplificador para bajo. Ahí metíamos el bajo, la guitarra y la voz. Si llegábamos a tener pedales era lo máximo (risas). Pero más bien, el sonido hardcore de mi generación surgió por la necesidad y el hambre que teníamos. No había para más, únicamente contábamos con el Hazlo Tú Mismo. Y eso te obligaba a querer sonar lo mejor posible. Al final de todo le dábamos una madriza al amplificador. Sin embargo, lo importante es que esa actitud que teníamos terminó reflejándose en el disco [¡No estamos conformes!], sin saber que iba a tener tanta trascendencia.

En cuanto a la portada, la cual por cierto es muy del fanzine, ¿quién se encargó de hacerla? ¿Cuál es la historia que hay detrás de ese collage?

La hizo Nene, un punk que era de Valle de Guadalupe [Nezahualcóyotl, Estado de México]. Entre él y yo se nos ocurrió la idea de hacer un collage, de reflejar el momento que estábamos viviendo. Recuerdo que le dije: “Hasta arriba debe de haber una tocada, y un güey desde ahí vomitando”. Nene también metió gente caminando: un sacerdote, una señora asustada, un niño pidiendo dinero… Ese tipo de cosas, esas proyecciones habituales que representaban nuestra época. También, como comentas, fue algo muy del fanzine, pero considero que terminó siendo algo completamente artístico; como lo fue el otro dibujo en blanco y negro donde estamos tocando [que aparece al inicio de la nota] y que también hizo Nene; esa ilustración ahora es bastante popular para hacer playeras o sudaderas.

Ahora, las canciones de ¡No estamos conformes!, después de mucho tiempo siguen estando vigentes. ¿Qué opinión tienes acerca de que este álbum tal vez nunca vaya a caducar y siga en el gusto de los punks?

Bueno, tal vez esa sea la respuesta de haber creado, en cada una de las canciones, una reflexión. Pero tampoco hemos sido los únicos en hacer algo así. Muchas bandas siguen cantando y gritando estas cosas. No obstante, las canciones de ¡No estamos conformes! se hicieron porque justamente veníamos de la calle: vivíamos en una casa okupa en la San Felipe [de Jesús], colindando con la Zona Militar. Ahí teníamos nuestro cuarto de ensayo. Como vivíamos en el barrio, llegaban todos nuestros amigos. Hasta recuerdo cómo muchas de las veces iba July [batería de Massacre 68] en el camión Ruta 100 pegándose en las piernas con las manos, inventando ritmos. La gente no sabe eso, y tampoco saben que yo practicaba catando canciones rancheras.

De hecho siempre he pensado que la combinación de la calle, el ocio y los amigos dejan muchos aprendizajes, los cuales ustedes los transformaron en canciones.

Exacto. Recuerdo cuando hice la canción “¡No estamos conformes!”, fue después de que estábamos ensayando y pasando el rato en una bodega de desperdicios industriales que tenía mi hermano. La letra salió porque era lo que estaba pasando, y también era todo lo que yo estaba reflexionando. Fue una etapa donde trataba de comprender que estábamos al frente de un movimiento; no como líderes, sino al frente por las letras que plasmábamos en nuestras rolas. Y no solo fueron las letras, sino que también el disco [¡No estamos conformes!] hizo que Massacre 68 fuera una banda tomada en cuenta por otras generaciones, por gente que nos odiaba, ya que el punk tiene todas esas cosas. Por eso mismo Massacre 68 sufrió mucho y también se inspiró más. Decíamos: “Ahora por eso les vamos a cantar unas canciones que les van a romper el culo”, como pasó con “Victima del vicio” para los pinches enajenados.

¿Qué otras cosas pasaban y sirvieron como fuente de inspiración para escribir las canciones de ¡No estamos conformes!?

Pues realmente son historias que en la actualidad siguen pasando. Pero en aquel tiempo había mucha represión hacia la banda rocker, la banda punk. Lo que pasa es que antes, pienso, era más notorio todo esto, ya que surgía un movimiento [punk] que estaba en contra de muchas cosas. En si toda la pandilla que tenía una facha diferente era marginada, agredida. Ahora que lo pienso, muchos de nosotros en aquel tiempo fuimos perseguidos. Sin embargo, algo que nunca voy a olvidar, fue un día que tocamos en un CCH [Colegio de Ciencias y Humanidades], allá por Azcapotzalco. Un hippie que había sido parte del Movimiento Estudiantil de 1968 y era maestro de ahí, me observo y dijo: “Ten cuidado con todo lo que estás diciendo. Me gusta tu actitud y todo lo que haces en el escenario, pero tu banda y tus amigos te van a abandonar”. Me dio a entender que yo estaba dando la cara, y que mis camaradas no.

¿En aquella época que salió ¡No estamos conformes! llegaron a tener altercados con gente del gobierno? ¿Llegaron a enterarse que los estaban vigilando o algo así por el estilo?

No tanto así, pero sí creo que era muy fuerte tener un disco que decía “¡No estamos conformes!”, y que nuestro grupo se llamara Massacre 68. Tal vez sí nos tenía en la mira, pero nunca nos dimos cuenta.

¡No estamos conformes! sigue siendo un álbum clásico del punk mexicano aquí en nuestro país, como también en el extranjero. ¿Sabes cuántas re-ediciones se han hecho? ¿Qué opinión tienes al respecto?

No tengo el dato exacto del número de re-ediciones, pero me parece que salió una en Nueva York y también aquí lanzaron otra que hizo un cuate del Chopo, El Tío, quien lo editó con uno de los lados a una revolución más rápida. La gente eso no lo sabe. Sin embargo, el objetivo principal que a mí me quedó, fue darme cuenta que no únicamente se tomó en cuenta a una banda, sino el significado de Massacre 68, el cual representaba al Movimiento Estudiantil, algo muy importante de la historia de México. Y eso sigue pasando hasta el día de hoy, cuando la gente que no nos conoce ve una playera y se pregunta: “¿Qué es Massacre 68?”.

¿Conservas alguna copia del disco?

Sí, de la primera y segunda edición. De hecho, hasta me han contactado de Japón. Un güey de allá me quería pagar 3 mil pesos… Y más que tener los discos como recuerdo, los conservo como un testimonio, ya que Massacre 68 era toda una actitud.

Pensando en las nuevas generaciones, y tomando en cuenta esto que comentas de lo llamativo que puede ser el nombre de Massacre 68 ¿qué crees que podría pensar algún adolescente que le llame la atención el punk y escuché por primera vez ¡No estamos conformes!?

Eso es algo que siempre me pasa. Cuando un chavo o una chava se acerca a pedirme una foto o simplemente a charlar les pregunto: “¿Por qué te acercas a esto? ¿Qué te atrae de generaciones pasadas?”. Les cuestiono eso, ya que se me hace muy difícil darme cuenta cómo Massacre 68 puede influenciar a las nuevas generaciones. Al final de todo se convierte en algo alentador, no para seguir con el grupo, sino seguir con mi ideología, aun cuando soy el ex vocalista y hay grabaciones nuevas de Massacre 68. Y la ideología es lo que mantiene con vida al álbum [¡No estamos conformes!]. Eso hace que siga estando muy vigente, que siga intimidando, después de que se hizo [el álbum] a principios de los años 90, cuando estábamos en un momento muy deprimente de nuestras vidas, pero al mismo tiempo teníamos mucha autonomía.

Por último ¿con qué cosas se sigue sin estar conformes?

Hoy estamos más inconformes que antes. Hoy más que tener una ideología hay que ser más consientes. Por eso, creo que desde hoy y hasta el futuro, no estamos conformes con nada. Esa es la frase que va a quedar por siempre. Ahora la banda punk está más dividida y no ha evolucionado; solo se ha estado peleando por el poder del movimiento [punk], cuando el objetivo principal no era tener en la gloria al que sabía más, al que era el más radical, sino a los que aportaban más cosas a la escena.