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Música en tiempos de coronavirus. Parte 6: La música que compartimos

Puede ser que la música en estos días haya dejado de ser un mero fondo que está ahí mientras hacemos nuestras rutinas diarias, y se haya convertido en algo a qué abrazarnos, un cajón donde estamos guardando nuestros nuevos recuerdos, pero también uno donde estamos encontrando respuestas personales.

OPINIÓN

“Estoy escuchando mis discos de A-ha. No te lo había dicho pero, es una banda que admiro muchísimo y he aprovechado el tiempo para regresar a ella. He pensado que al escucharla me regresa a otros tiempos, a unos donde era más feliz, supongo”, me dijo un querido y renombrado amigo músico durante una charla que tuvimos en relación a la música y cómo está actuando ésta durante la pandemia. Diego Burgos, gerente de Deezer para Latinoamérica, señala que ha cambiado la forma de consumo de las personas en las plataformas de streaming. Si antes había una atención centrada sobre los 50 más escuchados o las top list, ahora la gente está consumiendo música que no tiene que ver con “lo más sonado”. Es decir, la gente está escuchando otro tipo de música y no precisamente lo más nuevo.

Es probable que mucha gente esté redescubriendo su música, aquella que los pueda llevar, como diría mi amigo, a otros tiempos y sea a través de ella que busquen una salida externa para este confinamiento. Pero también puede ser que la música en estos días haya dejado de ser un mero fondo que está ahí mientras hacemos nuestras rutinas diarias, y se haya convertido en algo a qué abrazarnos, un cajón donde estamos guardando nuestros nuevos recuerdos, pero también uno donde estamos encontrando respuestas personales, además de memorias y, tener memorias significa que hemos vivido. De alguna manera acompañar el encierro con música ha sido para muchos un salvavidas que los ha salvado de ahogarse en el océano de la angustia.

De alguna manera acompañar el encierro con música ha sido para muchos un salvavidas que los ha salvado de ahogarse en el océano de la angustia.

Sucede que la música tiene capacidad para inducir emociones porque esta relacionada con la memoria y a su vez con la identidad. Es decir, la música que escuchamos es un rasgo de identidad, y esta crisis de salud nos ha puesto a cuestionarnos todas las formas de la sociedad, entre ellas, quiénes y qué somos. Resulta entonces posible que estemos redescubriendo nuestra identidad y lo estemos haciendo a través de la música.

Pero no estamos escuchando cualquier música, estamos acudiendo a aquella que nos diga y nos signifique algo. Puedo estar equivocado, pero no veo que la gente comparta “modas” o las nuevas tendencias, sino que comparten la música donde han encontrado algo. Hay personas haciendo playlists con distintos fines pero queda claro que aquellos hechos por las mismas compañías no son precisamente los que están sobresaliendo. Estamos volviendo a la vieja escuela de compartirnos y recomendarnos música unos a otros sin que sea una empresa la que nos dicte qué tenemos que escuchar.

Cada vez que estamos compartiendo música, lo que estamos haciendo es comunidad, y es precisamente lo que está ocurriendo durante esta pandemia: que la gente busca otras formas distintas de hacer comunidad y tener un sentimiento de colectividad.

El neurólogo Oliver Sacks afirma que ”la música tiene poder para mover y conmover a la gente, y podría haber tenido una función cultural y económica crucial en la evolución humana a la hora de reunir a la gente, de producir un sentimiento de colectividad y comunidad”. Con esto podríamos deducir que cada vez que estamos compartiendo música, escuchando, tocando y abrazando, lo que estamos haciendo es comunidad, y es precisamente lo que está ocurriendo durante esta pandemia: que la gente busca otras formas distintas de hacer comunidad y tener un sentimiento de colectividad. Bien podríamos pensar que la música no está ayudando en eso también.

Pero, si lo que buscamos es reafirmar nuestra identidad, saber quiénes somos como sociedad, aportar nuestro granito de arena para generar comunidad, lo podemos hacer mediante la música. Entonces compartimos, como mencioné antes, aquella que nos diga y nos signifique algo, aquella que tenga una parte de nosotros entre sus melodías y armonías, aquella a la que podamos abrazarnos y que por ende pueda servir de salvavidas también para otros. Esto significa una manera distinta de consumo de música, una que tiene que ver más con las personas y menos con la compañías. Una que tiene que ver más con la música y menos con el negocio.