Cinema yonke

Piranha: un fetiche carmí

Piranha no fue más que un producto nacido de los fetiches de Joe Dante, un fanático confeso de los cómics, la televisión y el cine de serie B. Mucha agua mezclada con sangre y bikinis: el combo ganador de aquellos años.

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Por: Luis Bernal

Fotograma de Piranha

Hay momentos sagrados para disfrutarse con la pareja o con el grupo de amigos en la comodidad de la casa, con kilos de frituras y alcohol. Gente, uno de esos deben dedicárselo exclusivamente al filme que les voy a recomendar hoy, la ópera prima de Joe Dante, quien también fue guionista de la película de los Ramones, pero luego hablamos de esa, empecemos esta semana con el clásico Piranha (Joe Dante, 1978).

Esta película serie B, cruza entre monster movie y horror, se inicia con un hermoso homenaje a Ciudadano Kane, de Orson Welles (1941), regalándonos una panorámica con un cartel que dice: “No Trespassing“. Bonita situación, pues resulta que un par de morros entran clandestinamente a una instalación militar aparentemente abandonada, y digo aparentemente porque en el lugar hay una piscina y si algo dicta este cine es que las cosas más estúpidas son las que se deben hacer para encontrar aventura, así que deciden tirarse un clavado con el único fin de encontrar la muerte a manos (dientes, claro) de un grupo de pirañas que resultan ser una raza creada por la milicia gringa para usarse como arma en Vietnam. Lo sé, pero no mamen ¡era 1978!

Entre los personajes hay una investigadora de nombre Maggie que se lanza a buscar a los excursionistas al lago Lost River acompañada por un guía (Paul). Al llegar a la instalación secreta se topan con el Dr. Hoak, quien les cuenta del asunto de las pirañas y el proyecto que el abandonó el gobierno, aunque él, por su cuenta siguió adelante alimentando a las fieras marinas. Qué genio. Por andarle haciendo al Sherlock Holmes se les escapan por el río las criaturas y ¿adivinen qué? Van a dar a un centro turístico recientemente inaugurado donde arman la mayor orgía de sangre de la historia del condado; hay mucha muerte y color rojo mezclado con agua. Total, después de tanta masacre y cuando parecía que nada ni nadie podría detenerlas, las cabronas pirañas caen en el cauce mortal de los residuos de una fábrica. En efecto, la industria terminó con ellas. Como ya les dije, Joe Dante debutó como director en Piraña que, créanlo o no, termina con un asunto ecologista muy simplón, lo sé. Pero que sus ánimos ambientalistas no les arruinen la diversión.

Habían pasado apenas tres años del estreno de Tiburón (Steven Spielberg, 1975), así que ya se podrán imaginar la clase de psicosis que causó, pues no faltó quien afirmaba que estaba basada en hechos reales y que el asunto ese del gobierno preparando pirañas para atacar estaba en proceso.

Esta película no fue más que un producto nacido de los fetiches de Dante, un fanático confeso de los cómics, la televisión y el cine de serie B. Mucha agua mezclada con sangre y bikinis: el combo ganador de aquellos años. Les recomiendo que la vean nuevamente o por primera vez, según sea el caso; la apuesta del filme es meramente irónica, se aleja de la seriedad con personajes bastante pintorescos y no puedo negarlo, es una cinta divertida, muy divertida. Apta para este fin de semana que seguro seguirá con el asunto de celebrar el amor en cama, en calzones, rodeados de cervezas y alitas.

Best:

Hay una escena maravillosa de un ataque al viejo pescador, si son fans del gore van a disfrutar un montón la secuencia.