La estrategia de los sencillos

Qué difícil es escribir de música cuando muchos grupos y artistas se conforman con sacar una sola canción cada seis meses, cada año o incluso más tiempo.

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Qué difícil es escribir de música cuando muchos grupos y artistas se conforman con sacar una sola canción cada seis meses, cada año o incluso más tiempo. Esta es una tendencia que se ha normalizado y la cuál tiene su base en la idea de que la gente ya no escucha discos completos. Lo cual tiene algo de razón, pero tampoco es así de simple. Hoy más que nunca se escuchan menos discos completos porque muchos ya no los hacen.

Las bandas se están preocupando más por hacer una sola canción esperando que eso les de popularidad y de esa forma no solo se suman, sino que incentivan la inmediatez que sufrimos hoy en día donde la mayoría de las cosas tienen un tiempo de vigencia que asusta por lo corto de vida. Una canción puede ser un éxito hoy y mañana quedar sepultada entre muchas otras más. No se está haciendo música para trascender, sino tan solo para aparecer en una plataforma.

Y es difícil escribir porque, ¿qué se puede decir de una banda con una canción? Anteriormente los discos se hacían porque había una diversidad de cosas que se querían decir además de tocar distintos estilos de canción dentro de una misma grabación. Se hacían también porque no se tenía claro cómo iba a reaccionar el público y era preferible darle una variedad de opciones de canciones a escoger. Muchas veces han terminado siendo sencillos temas que ni el grupo ni la disquera se lo esperaban. Ahora nos tenemos que conformar con la sola canción que el grupo nos ofrece para escuchar y sobre ello tenemos que hacernos una idea de su trabajo.

Sucede que se han instalado en la comodidad de buscar el éxito con una sola canción. Lo cual nos lleva a pensar que entonces lo que importa no es expresarse ni hacer música, sino primordialmente tener éxito, aunque este llegue de inmediato y así de inmediato se esfume. Dicen que es una estrategia comercial, pero esta “estrategia” lo que está provocando es que cada vez haya menos identificación de las personas con la obra del artista y por eso es fácil pasar de uno a otro sin quedarse con nada. Es decir, van de una canción a otra con tanta facilidad que no se crea ningún vínculo especial y entonces las nuevas generaciones se están perdiendo del inmenso poder que es la música cuando hay un lazo entre ella y el escucha.

Un artista pudo haber sacado un disco en el 2015, y basta con que lance un solo sencillo ahora en el 2019 para decir que ya regresó y está en activo. Así de baja es la cuota. Pero además habla de lo difícil que está siendo para muchos hoy en día hacer canciones, pensar en conceptos, en ideas y propuestas. Parece que no se tiene mucho que decir o mostrar y que con una sola canción basta. No sería descabellado pensar que esta “estrategia” de los sencillos también ha afectado al proceso creativo porque ahora la necesidad de expresión, principal razón para crear música, se satisface con una sola canción. Y así puede pasar un año más hasta que salga otro sencillo.

Esta comodidad está acabando con lo mágico y poderoso de la música y se está reduciendo a sonidos para acompañar la temporada. Que siempre ha existido así, las tendencias y las modas, pero nunca tan efímeras como ahora. Si la música se ha convertido en algo ligero, es porque escuchamos esa música en aparatos igual de ligeros y esto forma parte de un universo que grita small is better. Dice el pensador francés Lipovetsky que lo infinitamente pequeño se impone como nueva frontera de la innovación y el progreso. Es una revolución de lo ligero que se impone como modo de funcionamiento económico y cultural global.

Esa ligereza está llegando a la música al conformamos con una sola canción y darle el valor como si se tratara de una obra completa. Es tan absurdo como tener las hojas sueltas de lo que pudiera ser un libro, hojas revueltas e inconexas que terminarían sin decir nada. Así resultan las canciones solitarias: como hojas sueltas que no dicen casi nada. Así también es la estrategia de lo sencillo: inconexa y liberada de lazos porque, como menciona nuevamente Lipovetsky: las costumbres y los individuos se quieren cool.