Tirando Esquina: una oportunidad de vida

El colectivo utiliza la música como un vehículo de transformación social para ayudar a niños, niñas y jóvenes que habitan en zonas conflictivas y se desenvuelven en un contexto de riesgo y vulnerabilidad.


Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Dice el maestro José Antonio Abreu, creador del Sistema de Orquestas Juveniles, que cada vez que a un niño se le da un instrumento musical, y se le enseña a tocarlo, lo que en realidad se le está proporcionando es una oportunidad de vida. Y sí, porque en una sociedad donde se cree que la música es solamente un hobby, para muchas personas es oportunidad que tienen para salir de un entorno complicado, negativo y conflictivo.

El colectivo Fomento Educativo Intercultural AC, antes llamado Colectivo Tirando Esquina, es uno de los grupos que hay en diversas partes del mundo que utilizan la música como un vehículo de transformación social para ayudar a niños, niñas y jóvenes que habitan en zonas conflictivas y se desenvuelven en un contexto de riesgo y vulnerabilidad.

Ellos se juntan tres veces a la semana la zona norponiente de Monterrey Nuevo León México, donde algunas colonias han sido pobladas desde hace muchos años por grupos indígenas que han migrado a la ciudad en busca de mejores oportunidades. Sin embargo, estos grupos quedan en una especie de limbo porque, ya no están dentro de su propia cultura, y en una ciudad como Monterrey no se les permite formar parte plenamente de la sociedad regiomontana. Esta situación los deja en una especie de vacío cultural donde corren el riesgo de perder su identidad y es ahí cuando la vulnerabilidad ataca a los ciudadanos: cuando se pierde la identidad y no se logra entender quién se es.

Con el objetivo de fomentar un sentido de identidad, saber quiénes son y cómo es y debe ser el lugar que habitan, resaltar la equidad de género y ayudar a prevenir una futura violencia, se creo una agrupación musical con 20 niños y jóvenes que acuden a aprender a tocar un instrumento y a escribir y cantar sus propias canciones bajo la dirección de Diana Cepeda y apoyada por Francisco Zamora.

La manera de trabajar las canciones es muy interesante porque el primer paso es charlar sobre lo que ocurre en su comunidad. Por ejemplo, en esa zona hay mujeres de origen otomí quienes crean muñecas artesanales de trapo llamadas “Lele”. Estas muñecas son parte de su trabajo y una alternativa económica que muchas veces ocupa un lugar importante en la fuente de ingresos de cada familia. Hoy en día es muy difícil para ellas sobrevivir de la venta de esas muñecas. Entonces, para conocer la situación y crear conciencia, la agrupación musical invitó a una abuela otomí que ahí habita para que les platicara a todos sobre lo bonito que es mantener la tradición, el orgullo de la artesanía y lo difícil que es cuando el propio gobierno te impide salir adelante con la venta de tus artesanías. Una vez que la abuela platicó con todos, entonces ya dieron paso a componer una canción que luego se aprenderían todos para tocarla en conjunto.

Las canciones nacen primero sensibilizándose entre todos sobre lo que quieren hablar: la falta de espacios recreativos, la inseguridad y más situaciones que vuelven vulnerable el espacio donde viven y coexisten. De esa manera, con música y haciendo canciones, ellos van tomando conciencia y, algo muy importante, están aprendiendo a hacer sociedad porque entienden que, para sonar bien, tienen que estar afinados, tocar las mismas notas y darle su lugar a cada instrumento, una metáfora que bien puede aplicar al funcionamiento de la sociedad.

Mientras los niños ensayan, afuera del pequeño centro comunitario hay personas adultas en calidad de zombies gracias al tolueno, un químico que inhalan para drogarse. Conviven, están en el mismo espacio y los niños corren muchos riesgos ante la falta de oportunidades. Pero si tomamos mas seriamente las palabras del maestro Abreu, lo que el colectivo Tirando Esquina está haciendo es ofrecerles una oportunidad de vida a todos esos niños y jóvenes a través de la música porque, un instrumento musical también puede ser un arma para sobrevivir en este mundo.