Tulengua – Lowkeybangersville


Dos Labios Records
México / Estados Unidos
2020


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Cuando acabe, yo los quiero ver
Bailando cumbia en el entierro
Celebración puro perreo
Como un buen cuento, nunca muero
Siempre estoy vivo en los que quiero

Tulengua debutó hace dos años con un campanazo al estilo Das Racist, lanzando un compilado que titularon Bajafunk, desde el corredor Tijuana-San Diego. Si bien el trío de Brooklyn es famoso por sus constantes referencias y citas, los (baja)californianos son igualmente ambiciosos, aunque su argumentación no se dirige a la escritura de fichas ni necesariamente al mismo tipo de humor, o no en la misma proporción.

Alan, Amari y Jimmy, son tres morres que como cualquier grupo de morres que se puede juntar a echar coplas y rimas, lo hicieron. Y encontraron un estilo particular y afortunado para comunicarse a través de la música y el flujo de palabras e imágenes que comparten, independientemente de si es en español o en inglés. Y además, lo hacen a través de bases musicales appealing e interludios rapeados intercalados, siempre oportunos y llenos de reflexiones que no pierden profundidad ni ritmo. Como el mar.

Lowkeybangersville, el segundo gran esfuerzo de este conjunto multilingüe y plural, puede ser escuchado ya en streaming y YouTube (ojalá y pronto en Bandcamp). Si su primer estreno tenía un regusto a protesta social, y se concentró con nobleza en las consecuencias sociales y culturales del mundo coyuntural y posterior a Trump, esta segunda grabación amplía su rango incluyendo conversaciones sobre los purple planets y corazones de astronauta que el trío tiene bajo sus capuchas de colores.

Las digresiones filosóficas sobre el uso lúdico de drogas y la constante búsqueda de explicaciones o el propio propósito en el gran esquema de las cosas, carácter importante de Bajafunk, siguen presentes en las lyrics de “Wild Dreams” y “Enemigos”, por mencionar dos ejemplos. Y en el grande finale de “Every1”, cierran volviendo al gran tema en el que Tulengua se abandera, el núcleo de la conciencia y la justicia social: la inclusión. Acceder a las mismas libertades. 

En el otro lado de la moneda, pero un tanto en la misma línea: “Color”, aunque es una demostración sobre como también Tulengua juega bien con una sensibilidad más comercial, basándose en historias urbanas –hookups en este caso-, también deja claro que el color y el origen son una variable importante y que amar, o hookear, también son susceptibles de diferencias de inclusión, tanto como la seguridad social, el margen salarial o la educación escolar.

También “Vibe..” y “Saturday morning” usan bases más dancehall, un poco a lo Lonely Island (humor aparte, igual), cuando refieren a como sonaba el dancehall antes del trap. Se agradece recordar un poco como sonaban las mezclas de bases y la música de las ciudades, antes del internet y de la aceleración que el reggaetón le inyectó.

¿A qué suena LKBV? Para mí, a manejar por una carretera escénica, de noche, por supuesto. Pacheco. El mar de lado del conductor. Terminar parqueando en algún lado que no estorbe y sentarse con el océano Pacífico a oírlo hablar de lo que pasó ese día (mucho mejor que intentarlo en el Twitter).