Chetes – Odisea Magnética

chetes odisea magnética


Chetes Music
México
2019


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El nuevo álbum de Chetes, Odisea Magnética, puede resumirse como un disco minimalista en el que ningún instrumento sobra. Puede sonar presuntuoso, pero tiene que ver más con la realidad sobre cómo fue el proceso de grabación. El músico regiomontano decidió grabar este disco de manera completamente análoga utilizando una maquina de cinta magnética que tiene en su casa estudio. De hecho, el título del disco tiene que ver con esto, pues la producción terminó como toda una “odisea magnética”. Grabarlo de esta manera tiene sus limitantes, y una de ellas fueron la cantidad de canales de grabación -solo contó con 16- así que Chetes tuvo que elegir bien qué instrumentación y arreglos llevaría cada canción, para que pudiera completar con los canales que tenía disponibles; esto influyó definitivo en el sonido, la estructura, los arreglos y en toda la producción del disco pues lo que suena es lo que debe estar en cada uno de lo temas, no más, no menos. Se dice fácil, pero es todo un reto para la producción.

Las canciones van navegando entre el rock de guitarras afiladas, el folk, el rock and roll y hasta ciertos guiños a un sonido soulero cercano a la estética del Motown, como se percibe en “Lejos”, un tema con arreglos de metales sobresalientes que antes no había intentado como tal el músico mexicano. En “Aullando la luna”, “La Mosca” y “Perdí la cabeza” hay un tratamiento interesante en las guitarras que le dan una cierta crudeza al sonido, aquí la parte principal la llevan los riffs de guitarra que suenan a auténtico rock, aunque los detractores se resistan a reconocerlo.

Sin embargo, uno de los puntos importantes de este disco radica en la voz de Chetes. Parece haber dejado a un lado las poses y preocupaciones de querer ser, para simplemente cantar de una manera desahogada sin asumir más que lo que se es. Esto hace que percibamos a un Chetes mas suelto y natural. Por ende las letras tienen algo de introspectivas por un lado, y por el otro hacen un recuento o ajuste de cuentas consigo mismo. Cobran vida porque son cantadas con la imperfección de la honestidad. Para ejemplo está “Aguanta”, uno de los temas más bellos y emotivos del disco donde no hace falta más que unas guitarras acústicas y la voz para que se convierta en una canción esperanzadora.

En ese sentido hay un crecimiento, las letras son más transparentes y muestran a un músico y compositor que tiene algo que decir y no solo rellena sus melodías con palabras.

Hay dos temas que significan los saltos estilísticos más notorios del disco. Uno de ellos es “Será”, una canción con estructura armónica que navega entre el R&B y un pop muy fino. Aquí la estructura no es la tradicional, incluso por momentos hasta se respira un aire medio de bossa, y se agradecen esos riesgos. El otro tema es “Me muero”, con un auténtico sonido tex-mex al más puro estilo de los Texas Tornados, que sale bastante bien librado en el intento de hacer algo diferente.

Todo este universo de canciones termina unificándose con el trabajo de mezcla realizado, uno donde se logró darle un sonido auténtico, personal y que además significó todo un reto dada la forma análoga en que está grabado y por ende estructurado. Ayuda mucho a la escucha poner atención a todo el trabajo de mezcla que se hizo del disco dándole a cada instrumento un lugar adecuado para que sume al cuadro que significa la canción.

Odisea Magnética es un disco hasta cierto punto personal, con sello propio, alejado de tendencias, pero genuino como para sonar bastante actual. Además, en México hay pocos artistas que se lancen solos a dar la cara por sus canciones y salgan bien librados aún dentro de los terrenos del rock y el pop. No hay una cultura del songwriter, pero Chetes no quita el dedo del renglón y sabe cómo hacer canciones.