Las letras y el rock mexicano

El rock en México ha estado ligado, por momentos, a la literatura. Aún recuerdo la emoción que me dio descubrir que la letra de “Labios Mojados”, canción de Santa Sabina, en realidad era un fragmento de La náusea, novela de Jean Paul Sartre y un referente del existencialismo.

Por: Homero Ontiveros

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Foto: Michael Chen – Flickr (Creative Commons)

Aún recuerdo la emoción que me dio descubrir que la letra de “Labios Mojados”, canción de Santa Sabina, en realidad era un fragmento de La náusea, novela de Jean Paul Sartre y un referente del existencialismo. Fue mera casualidad. En ese entonces, cuando salió su primer disco con Culebra, yo leía esta novela y fue un encuentro fortuito para mi entre música y literatura.

El rock en México ha estado ligado, por momentos, a la literatura. Santa Sabina no solo incluyó este fragmento de Sartre, sino que hizo una canción basada en la historia de Entrevista con el vampiro y ha utilizado poesía de Efraín Huerta y Adriana Díaz Enciso, entre otros.

Botellita de Jerez, el grupo que más ha enaltecido los símbolos y figuras de la cultura popular mexicana, hace referencias a obras de autores como Octavio Paz en su canción “El laberinto de la soledad”. La Maldita Vecindad, dado que sus canciones son una especie de crónica urbana musical, constantemente hacían referencia a Carlos Monsiváis como una influencia. Este mismo escritor habló sobre los Caifanes, la banda, y su relevancia en el acontecer musical nacional. Esta misma banda es retratada en un libro autoría del escritor Xavier Velasco (Una banda llamada Caifanes).

Saúl Hernández, líder de Caifanes, en diversas entrevistas era normal que citara algunos poetas nacionales como influencia suya, ya que en su momento algo que caracterizaba a las letras de sus canciones era la imagen poética vertida en ellas.

Café Tacvba, por su parte, utilizó la novela de José Emilio Pacheco Las batallas en el desierto, para escribir la letra de “Las batallas”, incluida en su primer disco. Debo decir que fue la canción la que me hizo ir a buscar la novela y acercarme a la obra de Pacheco. Algunos años después Enrique Blanc, reconocido periodista musical, publicaría un libro sobre esta banda (Café Tacvba. Bailando por nuestra cuenta).

Platicando con Federico Bonasso, vocalista de la extinta banda Juguete Rabioso, me comentó que el nombre venía del título de una novela del escritor argentino Roberto Arlt. Eso ocurrió en la Feria del Libro de León, Guanajuato, donde también conocí a Arturo Meza, uno de los cantautores con más referencias literarias en su obra. Luego descubriría que él tenía su propio poemario y un par de novelas escritas: Ansina como endenantes y El Diablero.

Es decir, la relación no solo llegó hasta la influencia en las letras o formas de su música, sino que hubo quienes expandieron sus terrenos creativos escribiendo y publicando sus libros, como el proyecto editorial de Elena Santibañez, Rhythm & Books, el cual consistía en publicar libros específicamente escritos por músicos.

Algunos de los “rockeros” que han publicado son: Jaime López, Armando Vega Gil (Botellita de Jerez), José María Arreola (La Barranca), Pascual Reyes (San Pascualito Rey), Carlos Avilés (Cuca), José Manuel Aguilera (La Barranca), Joselo (Café Tacvba), entre otros que se me puedan escapar.

Del lado de los escritores también ha sido clara la influencia del rock en su trabajo. Los casos de José Agustín, Parménides García y Federico Arana son precursores, pero también lo encontramos en la obra de Víctor Roura, Xavier Velasco, Jordi Soler y Juan Villoro, quien además de incluir al rock en algunos de sus libros, lo llevó a la práctica musicalizando textos suyos al lado de músicos que formaran parte de Caifanes y La Barranca, una dinámica que también realizó Velasco junto a Paco Huidobro en una edición pasada del Vive Latino. En este tipo de dinámicas también vale la pena mencionar el trabajo en conjunto del tapatío Gerardo Enciso junto al poeta Ricardo Castillo, y que quedara registrado en dos grabaciones: Es la calle honda y Borrados. Así como el reciente disco de Alejandro Otaola, “Krisälidas”, donde musicaliza un libro de poesía del escritor Jordi Soler.

La relación entre el rock en México y la literatura ha estado implícita de diversas maneras. Nombres de escritores y periodistas como Juan Carlos Hidalgo y Arturo J. Flores se han sumado a las publicaciones donde el rock es fuente de la historia. Sin embargo, a la hora de buscar la influencia de las letras en los sonidos más actuales de la escena nacional, no la he encontrado. Pareciera que el rock ha tomado distancia de la literatura. Puede ser que yo no encuentre el rastro. O puede que esa amistad se haya perdido en alguna parte del camino.

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