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Los punks de la salsa

Si el punk buscó romper con los moldes y las formas estéticas, temáticas y musicales que le antecedían, la salsa neoyorkina de los setenta también lo hizo al incluir temáticas sociales en una música que se pensaba solo era para bailar y gozar.

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La ciudad de Nueva York fue fundamental para el desarrollo del punk y, posteriormente, el postpunk. Grupos como los Ramones, New York Dolls, Blondie, Television y Talking Heads, entre otros, fueron influenciados por el contexto social y cultural de la gran manzana para desarrollar sus propuestas artísticas, mismas que han influenciado a una gran cantidad de músicos y artistas hasta el día de hoy.

Fue en Manhattan, específicamente en el East Village, donde el desarrollo del punk tuvo su epicentro y el CBGB el lugar emblemático donde la mayoría de las bandas tocaban y podían ser vistas. Este pequeño espacio arropó a la música que posteriormente se convertiría en pieza fundamental de la historia de la música moderna.

Fue en Nueva York, también, donde la salsa nació como tal en manos de la Fania, un sello discográfico que contaba con varios de los que se convertirían en los héroes musicales de este género. Específicamente en Manhattan, al este, entre las avenidas octava y novena, muy cerca de Times Square y el Cheetah el lugar donde la descarga de ritmo explotó.

El 26 de agosto de 1971, hubo un concierto en este lugar organizado por Fania con un grupo que incluía varias estrellas latinas como Ray Barreto, Willie Colón, Bobby Valentín, Héctor Lavoe y Cheo Feliciano quienes prácticamente nunca se habían presentado juntos. Pero esa noche de agosto lo hicieron en el Cheetah y además fue la primera vez que sacaron la salsa del Bronx y del Harlem, por eso se dice que aquí explotó todo: Al estar en Manhattan, donde hay un público mucho mas plural y multicultural, la mecha se encendió.

Ambas bombas, la del punk y la salsa, explotaron en la década de los setenta en un contexto, si no igual, sí cercano y con ciertas similitudes. Por eso, aún cuando se piensa que ambos ritmos son antagónicos, algo así como el agua y el aceite, tienen puntos donde se encuentran, además del geográfico, y no resulta extraño que la salsa tenga algo de punk.

De alguna manera las personas en ambos géneros musicales se sentían marginadas, excluidas. Por otro lado, en ambas partes la calle era un elemento importante, había que tener “barrio”, saber enfrentarlo y vérselas por sí solos. En las dos músicas la actitud es importante y el alcohol y las drogas estuvieron presentes con firmeza. Además, cada uno en su contexto, tanto el punk como el salsero, criticaban las formas de la sociedad y en sus letras se hablaba de discriminación y pobreza, cada uno desde su rincón y con su visión.

Si lo punk lo que hizo fue romper con los moldes y las formas estéticas, temáticas y musicales que le antecedían, la salsa también lo hizo de alguna forma con algunos de sus exponentes al incluir temáticas sociales en una música que se pensaba solo era para bailar y gozar, demostrando que con la salsa también se podía pensar.

Estos son tan solo algunos ejemplos de artistas transgresores que han utilizado la música latina para tratar de crear conciencia, señalar las injusticias sociales y criticar tanto al poder como a las formas de la sociedad. Algo así como los punks de la salsa.

Willie Colón y Rubén Blades

Colón tenía calle, era un tipo rudo que sabía andar la noche y sobrevivía a base de actitud. Blades, un panameño que desde joven se formó una conciencia social y acercó sus ideas a la intelectualidad. Ambos crearon un disco en el 77 -cuando se dice que inició el punk- llamado Metiendo Mano, donde aparecen dos temas con mucha crítica social: “Pablo Pueblo” y “Plantación Adentro”.

Rubén Blades

Este músico panameño tuvo que salir de su país después de haber participado en protestas anti-imperialistas contra el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, desde entonces ha creado, compuesto y cantado canciones de índole social. Es llamado el poeta de la salsa porque sus letras tienen un alto contenido literario e intelectual haciendo que la salsa sea también un género para hablar de problemas sociales además de la fiesta.

Frankie Dante & His Orchestra Flamboyan

Frankie Dante fue un salsero dominicano influenciado por Palmieri, Willie Colón e Ismael Quintana. Durante 1968 y 1979 grabó nueve discos en los que las letras se inclinaban hacia los problemas sociales y políticos de la época como su postura contra la guerra y la clase política latinoamericana.

La 33

Esta es una banda colombiana formada por músicos que han llegado de otros géneros como el rock el jazz, el ska y el reggae entre otros, pero quienes convergieron en el gusto por la salsa neoyorquina de los setenta, esa que igual mezclaba los sonidos rudos y sucios con la armonía de los ritmos caribeños y latinos. Se trata de una banda joven que incluso en su estética parece más una banda de punk rock que salseros, pero que mezclan muy bien la esencia de ambos géneros.

Orquesta El Macabeo

Ellos son de Puerto Rico y sus músicos formaban parte de bandas de hardcore y punk como Juventud Crasa, Tropiezo y Lopodrido. Influenciados por la salsa dura, deciden crear una orquesta, pero con espíritu punk, algo como el “hazlo tu mismo” de la música latina y llevando sus canciones de manera independiente a donde sea posible. En 2015 graban un EP donde versionan temas de La Polla Records y Eskorbuto en salsa. Esto lo dice todo.

Sabor y Control

Ellos son una agrupación peruana de salsa dura y descarga formada en el año 2000. Por un lado, tratan de preservar las raíces del género, y por otro hay una constante búsqueda de los elementos sociales de los barrios y sus vivencias para crear letras de contenido social. Ellos dicen que su género es la “salsa peruana”, salsa dura, brutal y salvaje.