Musique de merde

Nunca tuve un disco de The Cranberries

No Need To Argue me acompañó en momentos de búsqueda y descubrimiento. Por una razón que desconozco, escuchar “Ode To My Family” me ponía siempre de buen humor.

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dolores o'riordan

No Need To Argue me acompañó en momentos de búsqueda y descubrimiento. Por una razón que desconozco, escuchar “Ode To My Family” me ponía siempre de buen humor.

Por: Homero Ontiveros

dolores o'riordan
Foto: Alterna2 (Flickr / Creative Commons)

Nunca tuve un disco o grabación de The Cranberries, pero algunas de sus canciones me acompañaron en buena parte de mi juventud. Solía pedirle prestados los CD’s o cassettes a una tía mía, en el mejor de los casos, en el otro solo los tomaba de su cuarto cuando ella no estaba y los grababa en una cinta que anteriormente había albergado algún otro grupo o artista. En esa época uno no tenía dinero para estar comprando las cintas que quisiera así que lo que hacíamos era escoger alguna grabación que ya no queríamos y suplantar el contenido grabándole otro disco encima. Así todo el tiempo hasta que la cinta se gastara.

En un Sony color negro y cinta de cromo, que eran de más calidad, tenía grabado el No Need To Argue de The Cranberries. Era 1994, el Ejercito Zapatista había aparecido en el mapa nacional, Carlos Salinas de Gortari dejaba un herida profunda en el país y yo acababa de regresar a Monterrey para estudiar la universidad. Por muchas razones el ambiente se sentía esperanzador, había que hacer nuevos amigos, acoplarme a una nueva casa, conocer nuevos lugares y, por qué no, pensar en alguna futura novia. Pero por el momento comenzaba de nuevo, casi desde cero, si no fuera por la música.

No Need To Argue me acompañó en esos momentos de búsqueda y descubrimiento. Por una razón que desconozco escuchar “Ode To My Family” me ponía siempre de buen humor. Su comienzo tarareado era una invitación a pensar que todo estaba bien, que ya vendrían cosas buenas, sobre todo porque en ocasiones me daba por sentir cierta nostalgia o tristeza. Era algo normal, era muy joven y acababa de dejar en otra ciudad cosas importantes: amigos y mi primera banda de música.

Nadie pensaría en ese momento que este sería el álbum más exitoso de los irlandeses, ni que venderías más de 18 millones de copias ni que fuera un referente para muchas personas. Solo escuchábamos cantar a Dolores y asociábamos la música a nuestras vidas. Por ejemplo, una canción como “Zombie” que habla de la violencia de la guerra, de lo frágil que se vuelve la vida humana y cómo el miedo y la indiferencia provocan silencio que también mata, puede asociarse de maneras diferentes. En mi caso descubrir la vida nocturna de Monterrey, lugares como El Gilipollas o “El Gilis” donde hacía nuevos amigos, donde vi a una ex novia besarse con otro, donde éramos jóvenes y hacíamos nuestra la noche. Cada vez que escucho esta canción recuerdo el ambiente de ese entonces con una agradable nostalgia.

En aquel entonces había llegado a México la película irlandesa del director Jim Sheridan En el nombre del padre, un filme que toca el tema del IRA y la guerra. Coincidencia o no, el video de “Zombie” llegó a mi vida casi a la par de la película y, en él aparecen imágenes desgarradoras en blanco y negro sobre la guerra que azotaba a Irlanda y sufrían sus habitantes. La canción me hizo darme cuenta que había un conflicto en un país muy lejano al mío pero, al ver a los zapatistas emerger, entendí que aquí teníamos nuestros conflictos, probablemente fue, si no la primera, una de las primeras veces que en realidad fui empático con los problemas de una sociedad lejana, y eso fue gracias a una canción.

Es extraño porque hoy en día escucho este disco, ahora mismo lo hago mientras escribo esto y, si bien es imposible no pensar en los años pasados, en ciertos lugares y personas, también me hace pensar en esa guerra irlandesa que nunca viví pero que ahora puedo asimilar después de los años violentos que vivimos en nuestra ciudad.

Hoy escucho la letra y me conmueve más que antes porque conozco el miedo y la violencia. Sí, claro que hay más canciones de ellos, pero hay canciones que uno no escoge, sino que ellas terminan escogiéndote a ti. Hay discos que solos aparecen en tu vida, sin buscarlos, y éste fue uno de ellos.

Yo nunca tuve un disco o grabación original de The Cranberries, pero algunas de sus canciones me siguen acompañando en la vida, como hoy que volví a escuchar “Ode To My Family” y supe que las cosas están nostálgicamente bien.

Descanse en Paz Dolores O’Riordan.