Todos hemos ido al Nodriza

Dos amigos ingenieros de audio abrieron un estudio al regresar de estudiar en Barcelona, en 2010, y poco a poco fueron formando uno de los lugares más importantes de la escena musical en Monterrey.

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Todos hemos ido al Nodriza. Hemos podido ver a Las Robertas, asistir a las “Dosis de jazz”, a LNG/SHT cuando llegaba a conectarse 3 rolas, hemos comprado las calcomanías de Hurra y hemos cotorreado mientras fumamos en la terraza donde no cabe un alma más. Todos tenemos una anécdota ahí, todos hemos ido al Nodriza.

Hablamos con Javier y César, los creadores de este lugar, sobre los últimos diez años de la escena, de lo que pasó después de la Avanzada Regia y después de los años de inseguridad.

Como algo de historia, ambos se graduaron de Ingeniería en Audio en Barcelona y regresaron a Monterrey con el proyecto de montar un estudio para producir música de calidad de manera accesible para las bandas emergentes. En junio del 2010 deciden instalarse en una vieja bodega ubicada en la calle Matamoros 534 en el centro de Monterrey.

En el segundo piso había suficiente espacio, así que montaron un pequeño foro y comenzaron a realizar tocadas con las bandas de sus amigos. Fue con una tocada de Le Mat que comienzan y hasta principios del 2016 toma forma de foro como tal.

Constantemente mencionan el ser “redondo”, como una especie de filosofía que se comprende al ver el esquema que ofrecen y donde toda la escena tiene cómo elegir: ofrecen el foro equipado con buen sonido donde el artista guste de tocar, un estudio donde pueda grabar y ensayar, una oferta para que los organizadores y sellos independientes promuevan música y el espacio adecuado para que el público llegue, se quede y disfrute.

Ya las tocadas no las hacen ellos, a excepción de unas cinco al año y su festival emblema que es el Riot de Verano (desde el 2013). A finales de este año tienen pensado sacar una serie de sesiones en vivo de artistas que han sido invitados a tocar en el foro, añadiendo circunferencia a la ecuación.

A esta platica se sumó Jorge, de la banda Corazón Attack, amigo de ambos y regular en el estudio. Nos contó que después de la Avanzada y antes del Nodriza se encontraba el Garage. Un lugar donde podías escuchar bandas que innovaron como Bam Bam, Ruidos en el Techo, Mamá Burger (de Nene Records), Quiero Club, Niña y Yo Linares! (de Happy Fi Records). Se encontraba en Diego de Montemayor 739, sufrió con los años de inseguridad como toda la zona del Barrio Antiguo y en el 2010 cerraron sus puertas.

Durante el periodo de inseguridad, la vida nocturna y social de la ciudad se vio afectada. Al perder foros, las bandas no tenían la facilidad de un público que ya consumía el producto regional. Muchas bandas emigraron, se separaron y otras mutaron en otras alineaciones.

Este acontecimiento ha ido superándose gracias a esfuerzos como el de Nodriza. Las calles del Barrio Antiguo y del barrio de La Purísima se ven cada vez mas concurridas por gente ansiosa de música con la cual identificarse y con bandas que ya están trazando el soundtrack de la década.

Camino a la institución, el Nodriza es uno de lo mejores lugares para saciar cualquier gusto en cuanto a presentaciones musicales y para cualquier curioso que busque anécdotas o variedad en sus fines de semana.  Todos hemos ido al Nodriza, y si eres la excepción, no debes quedarte con las ganas.