Vetusta Morla – Mismo sitio, distinto lugar


Pequeño Salto Mortal / Sony Music
España
8.3


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La mitología del rock dicta que cuando hay que reinventarse, cuando hay que dar una vuelta a la página, hay que ir a Berlín. Y si es a los estudios Hansa, mucho mejor. Pero los madrileños de Vetusta Morla llegan al mítico estudio berlinés no en busca del tanque de oxígeno para reinventar su carrera, sino en su punto más alto, como una de las bandas más importantes de España en los últimos años.

Hay en Mismo sitio, distinto lugar, una necesidad de ahondar en esos pequeños dramas personales y colectivos que marcan puntos de quiebre. Lanzado en noviembre pasado, es de esos discos que sirven para ambientar la sensación de borrón y cuenta nueva que dejan las copas de champán en Nochevieja. “Hacer de la cuesta de enero nuestra rampa de lanzamiento”, dice “El discurso del rey”.

Así, ese baladón que es “Punto sin retorno”, que parece resumir el dolor de la separación amorosa (“Cose a mi tu adiós / Capta una señal / Y tira del anzuelo sin piedad”) entra en sintonía con la poética del volver a empezar en “Deséame suerte”: “No reconozco mi propio carné / Soy lo que ves, solo el principio / Busco las riendas de un nuevo corcel”.

En el aspecto musical, Vetusta suena robustecido gracias a la producción de Campi Campón (Jorge Drexler) y la mezcla de Dave Fridmann (Flaming Lips, MGMT). Con un sonido británico que recuerda los mejores momentos del Radiohead noventero y con algunas texturas electrónicas que aportan un aura más sofisticada, más allá de los himnos guitarreros con los que han construído su carrera desde el indie.

Mismo sitio distinto lugar mantiene a Vetusta Morla en una zona de confort en lo alto de la escena española, por más que su lírica apueste a un discurso de transformación. Hay que ver qué tanto alcanza el tanque para mantener ese sitio de privilegio. Cuando sí sea necesario un Berlín para enderezar el camino.