Box y música
La conexión entre box y música siempre ha estado presente a lo largo de la historia. La admiración a un boxeador o por el deporte se vuelve una fuente de inspiración para crear fabulosas piezas musicales.
La conexión entre box y música siempre ha estado presente a lo largo de la historia. La admiración a un boxeador o por el deporte se vuelve una fuente de inspiración para crear fabulosas piezas musicales.
El precio de la historia, no solo es un programa televisivo, es un nicho de fantasía para coleccionistas. La tienda Gold and Silver Pawn Shop se encuentra en Las Vegas a la espera de ese objeto que podría ser un pequeño tesoro.
Algunos sucesos históricos pueden comprenderse mejor gracias a las canciones. La historia es memoria y que nunca hay que olvidarla si queremos comprender el hoy y mejorar el mañana.
Habitantes de la calle, clientes de bares olvidados, punks, chavos banda y ex-luchadores del pancracio convertidos en homicidas, forman parte del cuadro que JM Servín nos presenta en Nada qué perdonar.
Lucía Yépez, con una sobriedad gozosa, nos entrega en Raíz de gata negra una orquestación emanada de la cruza de lo sexual y lo religioso.
Sea cual sea el mensaje que lleve, la música incidental que acompaña nuestro pensamiento consciente nunca es accidental.
Pocas veces tenemos la oportunidad de escuchar en Monterrey a una banda en su mejor momento. Los australianos King Gizzard se presentaron en el Escena el pasado 4 de octubre, con un set que nos deja con ganas de revancha.
Nick Cave es como un pastor que guía a su congregación y lo hace de la manera más humilde a sabiendas de que su más mínimo gesto será recibido con júbilo y obedecido sin remilgos.
Dos amigos ingenieros de audio abrieron un estudio al regresar de estudiar en Barcelona, en 2010, y poco a poco fueron formando uno de los lugares más importantes de la escena musical en Monterrey.
En esta entrega podremos escuchar algo de pop rock centroamericano y hablaremos de uno de los artistas brasileños nominados al Grammy Latino. La salsa y el punk tienen un punto de encuentro y, por último, un repaso a los gustos culposos basado en el Diccionario (Ocioso) de la Experiencia Musical.
Si el punk buscó romper con los moldes y las formas estéticas, temáticas y musicales que le antecedían, la salsa neoyorkina de los setenta también lo hizo al incluir temáticas sociales en una música que se pensaba solo era para bailar y gozar.