Un año sucio
La Zona Sucia se ha convertido en un espacio para publicar el tipo de contenidos que no tienen oportunidad en los medios tradicionales; información que otros dirían que no es relevante y sin embargo termina siendo compartida por muchos.
La Zona Sucia se ha convertido en un espacio para publicar el tipo de contenidos que no tienen oportunidad en los medios tradicionales; información que otros dirían que no es relevante y sin embargo termina siendo compartida por muchos.
Para festejar el primer aniversario de La Zona Sucia hicimos una selección con algunas de nuestras notas, playlists, entrevistas y reseñas. Un breve viaje por Iberoamérica de la mano de sus músicas. Que lo disfruten.
Andrés Huerta fue poseedor de una gracia imaginativa y de un lenguaje fresco, lozano, vivísimo, que lo hizo un agradecido con el mundo. Dejó constancia de su paso por la poesía con la publicación de diez libros.
El Festival Extremadura ha tenido por objetivo desde su fundación, en 1997 por la maestra Hester Martínez, ser un puente entre la comunidad dancística local y la escena nacional e internacional.
Algo pasa con Bunbury que logra conectar con su público como nadie más lo hace, al menos en el terreno del rock en español. Es un fenómeno que va más allá de la música, y que dejó patente en su reciente visita a Monterrey
La nostalgia por la música analógica no habita solo en nuestras cabezas. A raíz del repunte del vinilo, hay una industria que busca rescatar la figura icónica del cassette.
Me queda claro que James Nguyen aceptó en todo momento que no contaban con los recursos y el talento necesarios para llevar a cabo algo que no fuese de serie B y eso es encantador.
Esta entrega es muy especial porque estamos cumpliendo nuestro primer aniversario como La Zona Sucia, así que hacemos un breve recorrido desde nuestras primeras publicaciones hasta las actuales.
Acción de trasladarse de un punto “A” a un punto “B”. Y cuando el punto “A” es el hogar, y la distancia y tiempo lejos del mismo aumentan, también lo hace la nostalgia por músicas que se suele menospreciar en la cotidianidad (coloquialmente conocido como el “Síndrome del Jamaicón” musical).
Su más reciente single, “Tantas cosas”, suena a la confirmación de algo que ya sabíamos hace tiempo: Era de Oro es una de las bandas más interesantes de la nueva escena regiomontana.
Son chicas de diferentes orígenes, creencias e influencias, pero de trazos genuinos, disruptivos y coloridos, y proclaman un discurso propio que rompe con la caricatura tradicional masculina. Ellas enarbolan su propia bandera a través del pincel.
Cuando le preguntan a Andrew O’Neill qué tiene de diferente su manera de contar la historia metalera a diferencia de las otras existentes, lanza un dardo preciso y bien envenenado: “Tiene sentido del humor y un compromiso con mis propias opiniones estúpidas”.